La subgobernadora del Banco de España, Soledad Núñez, ha instado a las entidades bancarias a capitalizar sus elevados beneficios actuales mediante inversiones en inteligencia artificial y nuevas tecnologías. Durante su intervención en un acto del Club Diálogos para la Democracia, Núñez enfatizó la importancia de que las entidades adopten una estrategia clara y definida, mientras mantienen su compromiso con la estabilidad financiera.
“Se debe impulsar y contribuir a que las entidades aprovechen su buena situación de partida para desarrollar e invertir en nuevas tecnologías”
Núñez destacó la reciente mejora en la rentabilidad del sector, atribuida al nuevo entorno de tipos de interés normalizados. Sin embargo, advirtió sobre los riesgos asociados a la reducción de tasas por parte del Banco Central Europeo (BCE), que podría afectar el rendimiento futuro de los bancos.
Los seis grandes bancos cotizados han reportado beneficios récord en 2024, alcanzando los 31.768 millones de euros, un incremento del 21,7% en comparación con el año anterior. Este crecimiento ha sido impulsado principalmente por el aumento de los tipos de interés en las operaciones de activo, aunque la subgobernadora insinuó que este efecto podría estar cerca de su apogeo.
Núñez también anticipó que la disminución del precio del dinero impactará la concesión de créditos. “La buena situación económica en España, junto con el nuevo ciclo de descenso de los tipos de interés, probablemente impulsarán aún más el crecimiento del crédito en 2025”, declaró la subgobernadora.
No obstante, destacó la necesidad de monitorear el “crecimiento tímido” del crédito de 2024 para confirmar su consolidación en los próximos trimestres. En términos macroeconómicos, el Banco de España prevé que la inflación se estabilice en torno al 2,5% durante este año. Además, la caída de los tipos de interés contribuirá a aliviar la carga financiera que enfrentan hogares y empresas.
En un análisis sobre la concentración bancaria en España, Núñez reveló que ha aumentado notablemente desde 2007, pasando de una cuota de mercado del 40% al 70% en 2023, lo que posiciona a España como el segundo país con mayor concentración entre los principales países europeos. Sin embargo, este nivel sigue siendo inferior a los umbrales asociados a un mercado moderadamente concentrado, según los estándares de diversas autoridades de competencia. En contraste, la concentración en países como Francia, Alemania y Holanda ha permanecido relativamente estable durante el mismo periodo.