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Eduardo Valcárcel (RFEF): “El que es bueno de verdad, no sólo destaca, hace mejor al grupo”

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Por José Francisco Rodríguez.

Eduardo Valcárcel es el director de la escuela de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y su experiencia y metodología es conocida por todos. Eduardo, la tuya es una historia, sobre todo, de pasión por el deporte. ¿Cuáles han sido tus principales alicientes profesionales?

Tuve el accidente con 18 meses y casi no me acuerdo de tener las dos piernas. Siempre he vivido así. Después, desde muy pequeño, estuve siempre pegado a un balón, iba y volvía del colegio andando con mis muletas y siempre con un balón en el pie. Y, aunque mi madre intentaba que lo llevara en una bolsa, yo prefería hacerlo por el suelo. Era conocido en el vecindario como “el niño del balón”. Me encantaba el fútbol y sabía que nunca podría ser jugador, así que enseguida busqué algo que estuviera lo más cerca del terreno de juego. En este caso, dirigir. Así que siempre quise ser entrenador, y ejerzo desde los 14 años. Eso quiere decir que con 30 años ya tenía más de 15 de experiencia, que para cualquier profesión es un buen dato.

Convertirte en director de la escuela de la RFEF no ha sido fácil para ti, y demuestra la importancia que tienen en el deporte y en cualquier profesión los valores y la mentalidad. ¿Cómo compensas en tu día a día de la formación en la escuela la parte física con el trabajo de concienciación?

Mi familia, el tesón y la constancia, con las que siempre he luchado por mis objetivos y defendido mis ideales, son los factores que me han llevado hasta donde estoy hoy. No se trata de hacerlo por encima de todo, he tenido clarísimo siempre el respeto, he sido disciplinado, trabajador y apasionado, pero respetando siempre todos los valores que me han inculcado. Sabiendo que, con ellos en el deporte y en la vida, se alcanza mejor el éxito. En la escuela, los valores los cuidamos dentro y fuera del campo. Y tenemos normas tanto para los niños como para los padres. Exigimos a los padres un comportamiento deportivo con los rivales y la no injerencia en la labor de los entrenadores. Y a los niños les exigimos buen comportamiento, deportividad y respeto tanto a los rivales como a los compañeros. Un ejemplo de respeto a los compañeros es la puntualidad: el que llega tarde un día, al siguiente trae fruta para el grupo. Así unimos respeto y buena alimentación.

Cuéntanos cómo te llego la oportunidad de ser entrenador de fútbol en la Federación.

Vivía ya en Madrid, llevaba unos años desde que había dejado atrás mi ciudad natal, San Sebastián. Entrenaba en el Rayo Majadahonda y un día me presenta[1]ron a Fernando Hierro. A él ya le habían hablado de mí y me propuso que dirigiera la escuela de niños de la RFEF. No lo dudé y me puse manos a la obra (búsqueda de entrenadores, creación de un método, perfilar una filosofía clara, dar sentido a lo que fuera a suceder…). En definitiva, que, ya que se hacía en la RFEF, tenía que ser ejemplar. Esto es lo más apasionante: me plantearon el reto de que “si hacíamos una escuela en la RFEF, tenía que ser la mejor”. Y a ello le he dedicado todo este tiempo. Y estoy muy agradecido a la RFEF por darme la oportunidad.

¿Qué crees que has aportado para cumplir esos objetivos de excelencia?

Bueno, mi punto de vista es el del deportista, el del educador en valores. Y todos los entrenadores que he incorporado al equipo han cumplido con mi visión de educación. Por eso, debemos entender que una Escuela como la de la RFEF no es una “caza de talentos”, sino una escuela de formación del más alto nivel en exigencia, sí, pero, principalmente, de formación de personas. Tenemos que entender que el resultado es importante, ganar es el objetivo, pero no a cualquier precio. También hay que aceptar que el fútbol, hoy, tiene un protagonismo en la vida y la educación que supera al propio deporte, y entender que es un buen canal para transmitir valores a la sociedad. Otra de mis aportaciones fue la apuesta por incluir el fútbol femenino, apoyar cada vez más que las chicas hagan el deporte que les gusta y disfrutar al máximo en la escuela, con su progresión dentro de este deporte. Empezamos con 80 jugadores y hemos llegado a tener casi 900, aunque hemos tenido que reducir el tamaño de la escuela. El éxito está en haber sentido que los niños y niñas y los padres querían venir a esta escuela.

Pero, en un universo tan complejo como es el futbolístico, ¿cuáles crees que son las características más importantes para que los niños puedan llegar a ser profesionales del fútbol?

A profesional del fútbol sólo llega un número reducido de jóvenes. Por eso, lo principal es enseñarles a ser buenos deportistas. El fútbol llega después, si llega, pero todo lo que rodea a la competición hay que inculcarlo: descansar bien, comer a sus horas, tomar alimentos saludables, desechar lo más posible los que no lo son, cuidar las uñas, la boca, el cuerpo, la higiene personal en general, y por supuesto, todos los principales valores. Todo esto junto es lo que ayuda a estar al 100 %. Y también deben aprender a ganar y a perder. Si eres consciente de todo esto y, además, añades tu máximo esfuerzo personal en el deporte que te gusta (en este caso, el fútbol) llegarás lo más lejos que puedas.

Eres una referencia para muchos jóvenes futbolistas, ¿Qué piensan cuando te conocen por primera vez y qué les dices?

Aunque ya sabemos que las “recetas” no pueden ser para todos iguales, ¿cuáles son tus consejos para ayudar, no sólo a estos chavales, sino a cualquier profesional a superar crisis personales o profesionales?

Porque las personas somos todas diferentes. Hay gente que se levanta diariamente con el pie derecho (otros, por obligación, como yo, jajaja), pero cada uno debe intentar ser mejor que el día anterior, todo es proponérselo. Hay que aparcar las cosas malas que nos van sucediendo, que no sean losas que pesen tanto que no nos dejen avanzar. Hay que marcarse objetivos alcanzables a corto plazo, que te hagan sentirte bien cuando los vas cumpliendo, con ilusión, para seguir persiguiendo nuevas metas. Por el contrario, si trabajas o te esfuerzas solo pensando en un futuro lejano, la falta de resultados inmediatos te hará pensar que estas fracasando. Todo buen camino es muy largo y lleno de dificultades, y acabas rindiéndote en muchos de los casos y tirando la toalla. No debes pensar que vas a ganar la liga cuando aún estas en el segundo partido. No quieras llegar a ser el director cuando aún eres un recién llegado, que no sabe cómo funciona la empresa ni controla bien lo que hace. Ambición siempre, sí, pero ganándose el respeto de los demás a base de tu trabajo y constancia.

Has tenido oportunidad de convivir con casi todos los futbolistas de la Selección Española, y a todos nos viene a la cabeza aquel gran equipo de Sudáfrica. ¿Qué tienen en común los equipos que más éxitos han tenido?

Cuando ganas, cuando triunfas, cuando alcanzas el éxito, debes tener un buen grupo de trabajo (buenos trabajadores, solidarios, buenos jugadores, en definitiva, grandes deportistas), pero también debe haber un gran grupo humano. El respeto, la dedicación, la humildad, la ilusión, el trabajo en equipo o el no sentir que quieres destacar por encima de los demás son razones principales para el éxito colectivo. Yo estuve en Sudáfrica, tuve esa suerte, viví en directo el mayor éxito de aquella hazaña. Y lo que más se destacaba de aquella expedición era lo unidos que estaban y lo fantásticos que eran todos. Jugado[1]res, entrenadores, cuerpo técnico, ayudantes, utilleros, fisioterapeutas, etc. … Todos, eso sí, sin olvidar nunca que el error estaba ahí, que el fallo podía llegar, que la derrota era algo contemplable… Luchar contra todo y contra todos, pero unidos, siendo una piña, pasara lo que pasara hasta el final.

Según tu criterio para identificar el talento en el campo, ¿cómo debería ser un profesional de la empresa en el futuro?

 El que es bueno de veras, no sólo destaca él, sino que hace mejor al grupo, al equipo. Hay que buscar siempre algo diferente: carisma, presencia, magia, trabajo, perseverancia, inteligencia… Son algunas de las características a las que aferrarse para tener algo que te haga diferente. Siempre se puede aportar, hay que saber cuáles son las limitaciones, esconderlas y limitarlas, y explotar al máximo las cualidades. Creer en ellas y volcarse en sacar un gran partido para el bien personal y colectivo.

Para acabar, ¿cuál crees que será el próximo campeón mundial de fútbol? Para no ponerte en un compromiso ¿cuáles serán los próximos finalistas?

Francia y Alemania son mis favoritos, junto con España. Por supuesto sueño con que seamos campeones de nuevo. Para un país es una dosis tremenda de alegría, toda la fuerza que tiene el fútbol, bien canalizada, ayuda a todos. Si es positivo el resultado, más, ya que es el deporte rey y al final repercute mucho.

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