El 46% de las agencias de viajes en España enfrenta un riesgo elevado o máximo de incumplir sus pagos, según un informe de Insight View de Iberinform. Estos datos reflejan una mejora de dos puntos porcentuales respecto a hace dos años, aunque todavía se mantienen por encima de los valores anteriores a la pandemia. En 2019, el riesgo máximo o elevado de impago afectaba al 23% de las empresas del sector, mientras que en la actualidad ese riesgo es bajo o muy bajo para el 22% del tejido empresarial.
El informe revela que la antigüedad de las compañías influye significativamente en su comportamiento financiero. Las agencias creadas en la última década presentan los peores indicadores, con un 33% de ellas en riesgo significativo de impago. Este porcentaje desciende al 27% entre las firmas con entre 11 y 25 años de actividad, y al 13% para aquellas con más de 25 años.
Las agencias de viajes más nuevas enfrentan mayores riesgos financieros que las de mayor antigüedad
Por provincias, Madrid y Barcelona agrupan el mayor porcentaje de agencias de viajes, representando el 23% y el 14% del total, respectivamente. Entre los territorios con un peso sectorial superior al 3%, los niveles de riesgo máximo o elevado de impago son más altos en Madrid (56%), Santa Cruz de Tenerife (52%), Málaga (51%), Barcelona (51%) y Sevilla (49%). En el lado opuesto se encuentran Gerona, con un 37% de empresas en riesgo, seguida de Alicante (38%) y de Valencia y Las Palmas (42%).
El sector de las agencias de viajes se caracteriza por su elevada fragmentación. El 76% de ellas son microempresas, cifra que se eleva al 94% si se incluyen también las pequeñas empresas. Iberinform resalta que las agencias han tenido que adaptarse a los cambios en los hábitos de consumo relacionados con Internet, centrándose en ofrecer una experiencia de compra mejorada, rapidez y sencillez en la contratación, recomendaciones de clientes, asesoramiento especializado y reducción de costes.
El análisis de las cuentas de las aproximadamente 9.500 empresas del sector muestra que la pandemia supuso un punto de inflexión en los indicadores de rentabilidad, que en 2020 y 2021 registraron el peor comportamiento en su historia, debido a los confinamientos y la caída de la actividad turística.
