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Más allá de la tarifa: qué debe valorar una empresa al elegir un SCRAP

Carmen Sánchez García de Blas (Procircular): "Una tarifa competitiva también debe ser sólida y suficiente para cubrir el coste real de la gestión”

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Por Redacción Capital

La entrada en vigor del nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR), la apertura del mercado de los SCRAP y un entorno regulatorio cada vez más exigente están transformando la forma en que los productores deben gestionar sus envases. En este contexto, la elección del sistema colectivo con el que cumplir sus obligaciones ya no puede basarse únicamente en el precio. Hablamos con Carmen Sánchez García de Blas, directora general de Procircular, sobre los nuevos retos del sector y los criterios que deberían guiar a las empresas en esta nueva etapa.

¿Qué hay detrás de una tarifa RAP y qué deberían valorar realmente las empresas al comparar distintas opciones?

La tarifa RAP no es simplemente el precio que paga una empresa por cumplir una obligación legal. Detrás de ella hay un conjunto de servicios, infraestructuras y recursos que permiten financiar el coste eficiente de la gestión, necesaria para alcanzar los objetivos ambientales establecidos por la normativa. Estos costes comprenden tanto la gestión municipal como la gestión privada de los envases e incluyen la recogida, el transporte, la clasificación, el tratamiento, la valorización, la trazabilidad y la gestión de la información.

Por eso, cuando una empresa compara distintas opciones, no debería fijarse únicamente en el importe de la tarifa, sino también en qué incluye y qué garantías ofrece. Es importante preguntarse si el sistema SCRAP que escogen cuenta con la capacidad técnica y económica suficiente para cumplir con sus obligaciones, especialmente en un contexto regulatorio que cada vez es más exigente. En definitiva, una tarifa debe ser competitiva, pero también sólida.  El verdadero ahorro para las organizaciones no debería consistir en pagar menos hoy, sino en evitar riesgos futuros y garantizar un cumplimiento estable, sin incertidumbres, durante los próximos años.

En Procircular, ese ha sido precisamente el criterio con el que hemos revisado nuestras tarifas para 2027: que sean eficientes, equilibradas y suficientes para cubrir el coste real de la gestión, ofreciendo a las empresas previsibilidad, seguridad y la tranquilidad de contar con un sistema preparado para afrontar los retos presentes y futuros.

¿Qué garantías debería ofrecer un SCRAP para aportar seguridad a las empresas?

En Procircular disponemos de la autorización definitiva desde 2024 para envases domésticos, comerciales e industriales. Se trata de una garantía esencial para las empresas, ya que acredita que el SCRAP cumple los requisitos exigidos para operar y ofrecer seguridad jurídica en un entorno normativo que ha redefinido las obligaciones de productores, fabricantes, importadores y distribuidores.

Las empresas necesitan un SCRAP que les proporcione no solo esa seguridad jurídica, sino transparencia, información de calidad y un acompañamiento continuo para interpretar una normativa cada vez más compleja. También resulta esencial contar con un equipo técnico especializado, capaz de anticiparse a los cambios regulatorios y ofrecer soluciones antes de que los problemas aparezcan.

¿Qué riesgos puede asumir una empresa cuando la decisión se basa exclusivamente en el precio?

El principal riesgo es asumir que todas las tarifas garantizan el mismo nivel de cobertura y de cumplimiento. La tarifa RAP debe ser suficiente para financiar los costes operativos que exige la normativa para la gestión de los residuos de envases. Si no lo es, existe el riesgo de que el sistema no pueda responder adecuadamente a esas obligaciones y conviene no olvidar que el sujeto obligado en última instancia sigue siendo el productor.

A partir de ahí, las empresas deberían valorar también otros aspectos que cada vez serán más importantes. El nuevo Reglamento Europeo de Envases (PPWR) va a introducir nuevas exigencias y hará que la gestión de los envases sea cada vez más compleja. Por eso, además de una tarifa adecuada, es fundamental contar con un SCRAP que aporte seguridad jurídica, acompañamiento técnico y capacidad para interpretar y adaptarse a los cambios normativos. En definitiva, la decisión no debería basarse únicamente en el precio, sino precisamente en el conjunto de garantías, experiencia y soporte que ofrece cada SCRAP a lo largo de todo el proceso de cumplimiento.

"La fidelidad de nuestros clientes es, probablemente, el mejor indicador de la calidad del servicio que prestamos"

 

¿Qué cambia realmente para las empresas con el Reglamento Europeo de Envases (PPWR)?

El PPWR supone un cambio de paradigma porque desplaza el foco desde la gestión del residuo hacia el propio diseño del envase. Hasta ahora, gran parte del esfuerzo se centraba en gestionar correctamente los residuos una vez generados. Con el nuevo Reglamento, el protagonismo pasa al envase y a sus características desde el momento en que se diseña y se pone en el mercado.

Las empresas tendrán que prestar mucha más atención a aspectos como la reciclabilidad, el contenido de material reciclado, la reutilización, la trazabilidad o la información asociada a cada envase. La gran novedad es que estos requisitos dejan de ser objetivos generales para convertirse, de forma progresiva, en condiciones concretas de acceso al mercado. Es decir, a medida que entren en vigor las distintas disposiciones del PPWR, los envases que no cumplan los requisitos establecidos no podrán seguir comercializándose en la Unión Europea. Esto obligará a las empresas a revisar diseños, materiales, procesos internos y cadenas de suministro, implicando a múltiples áreas de la organización, desde I+D+i, compras o producción hasta calidad, sostenibilidad y marketing.

En este nuevo escenario, anticiparse ya no será una ventaja competitiva, sino una condición necesaria para garantizar la continuidad del negocio.

¿Qué aspectos debería analizar una empresa antes de elegir un SCRAP?

Estamos en un contexto complejo con multitud de operadores y no todos son iguales. Por eso, es importante verificar que el SCRAP que eligen les ofrece seguridad jurídica y garantías de cumplimiento. En primer lugar, deben comprobar que el SCRAP dispone de autorización definitiva.

En segundo lugar, recomiendo a las empresas que se aseguren de que las tarifas que les están ofreciendo cubren realmente todos los costes de gestión.

Además, es esencial que valoren la experiencia, conocimiento técnico, capacidad de asesoramiento y trayectoria. Otro aspecto es la transparencia en la gestión y el grado de acompañamiento que ofrece el SCRAP a sus empresas adheridas. En este sentido, Procircular cuenta con un equipo de expertos en el ámbito de la RAP que acumula más de 25 años de experiencia, a lo que se suma una sólida trayectoria internacional respaldada por el grupo Reclay. Todo ello se materializa en programas de formación, webinars especializados, recursos técnicos a través de Procircular HUB, entre otros servicios.

Por último, también es importante conocer cuál es su capacidad para adaptarse a los cambios regulatorios, cómo participar en el desarrollo del sector y qué recursos pone a disposición de sus clientes. Ahora más que nunca, con la apertura del mercado y las nuevas propuestas de valor que traemos los diferentes SCRAP, la relación entre una empresa y su SCRAP no es una simple prestación de servicios, sino una alianza a largo plazo para afrontar conjuntamente los retos que plantea la transición hacia la economía circular.

Procircular ya supera las 5.000 empresas adheridas. ¿A qué atribuye este crecimiento y cuáles son los próximos retos de la organización?

Creo que nuestro crecimiento responde a una manera muy concreta de entender el servicio. Las empresas buscan un interlocutor que les aporte confianza y que no se limite a gestionar una obligación legal, sino que las acompañe en todas las decisiones relacionadas con sus envases. Los productores valoran contar con un equipo cercano, especializado y con experiencia, capaz de resolver dudas y ofrecer soluciones en un contexto regulatorio que cambia con mucha rapidez.

Además, estamos comprobando algo muy significativo: las empresas que se adhieren a Procircular permanecen con nosotros. La fidelidad de nuestros clientes es, probablemente, el mejor indicador de la calidad del servicio que prestamos. Y una parte importante de las nuevas adhesiones llega por recomendación de otras empresas que ya trabajan con nosotros. Ese boca a boca es el reflejo de la confianza que hemos conseguido generar y de una forma de trabajar basada en la cercanía, la transparencia y el acompañamiento continuo.

A ello se suma el respaldo del grupo Reclay, que nos permite incorporar al mercado español la experiencia adquirida en otros países y ofrecer a nuestros clientes una visión internacional para anticipar los cambios regulatorios y aportar soluciones ya contrastadas.

Nuestro principal reto ahora es seguir evolucionando al mismo ritmo que lo hace la normativa, acompañando a las empresas en la implantación del PPWR, en el desarrollo de nuevos sistemas como el SDDR y en todos los desafíos que plantea la economía circular. Queremos seguir siendo un socio estratégico para nuestros clientes, ayudándoles a convertir el cumplimiento normativo en una oportunidad para innovar, ganar competitividad y prepararse para el futuro.

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