La Unión Europea ha asignado 1.400 millones de euros adicionales de los beneficios obtenidos por los activos del Banco Central de Rusia, congelados debido a las sanciones europeas, para apoyar a Ucrania. Este nuevo desembolso coincide con el aumento de los ataques rusos contra el país durante la pasada noche y eleva a 8.000 millones de euros los fondos generados por este mecanismo.
Este es el quinto pago realizado con estos beneficios extraordinarios, correspondientes al primer semestre de 2026, según ha comunicado la Comisión Europea. La mayor parte de los fondos se destinará a ayudar a Kiev a devolver los préstamos concedidos por la UE y los países del G7. El resto se empleará para financiar sus necesidades militares y de defensa.
"Ponemos otros 1.400 millones de euros a disposición de Ucrania. Esto apoyará la resistencia continuada de Ucrania frente a la guerra ilegal de Rusia", afirmó la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen. Subrayó que Moscú debe pagar por la destrucción que ha causado y que la UE está utilizando los beneficios de los activos rusos inmovilizados para garantizar que así sea.
Este mecanismo fue aprobado en 2024 y, desde entonces, la UE ha transferido periódicamente estos beneficios para financiar la ayuda a Ucrania
El anuncio se produce tras una nueva oleada de bombardeos rusos sobre Kiev, que según las autoridades ucranianas, dejó al menos 17 muertos y cerca de medio centenar de heridos. "Una vez más nos despertamos con las noticias de horribles atrocidades cometidas por Rusia a través de sus ataques aéreos contra Ucrania", expresó la conservadora alemana en un mensaje en redes sociales.
Los fondos proceden de activos del Banco Central de Rusia congelados por las sanciones de la UE tras el inicio de la guerra. Aunque estos activos permanecen inmovilizados, los intereses generados pueden usarse para otros fines. Por ello, los Estados miembro acordaron, a propuesta de Bruselas y de la Alta Representante para Política Exterior, utilizar estos beneficios para apoyar a Kiev. Este marco fue reforzado a finales de 2025, cuando los Veintisiete prohibieron permanentemente la devolución a Rusia de los activos inmovilizados de su banco central.
