La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) ha instado al Gobierno a destinar parte de los 120,55 millones de euros asignados a España del Fondo de Solidaridad de la Unión Europea (EUSF) a la Comunidad Valenciana. Esta petición se fundamenta en las secuelas aún no resueltas de la dana del 29 de octubre de 2024 y los efectos de las altas temperaturas en el medio rural valenciano durante 2025.
De acuerdo con AVA-Asaja, el Parlamento Europeo ha aprobado canalizar 144,1 millones de fondos comunitarios para respaldar a España, Rumanía y Chipre en la financiación de medidas de emergencia, tales como la restauración de infraestructuras, la limpieza de áreas afectadas por desastres y la provisión de alojamientos temporales. Para España, las principales razones para acogerse a estos fondos fueron la sequía, las intensas olas de calor y los incendios forestales de 2025.
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La asociación destaca que, aunque la dana tuvo lugar en 2024, los efectos de la catástrofe continuaron provocando pérdidas durante 2025, y las administraciones aún no han completado las tareas de reconstrucción. Además, un informe de la Conselleria de Agricultura ha señalado que 2025 fue considerado por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) como un año extremadamente cálido, con temperaturas 1,2 grados por encima del promedio del periodo 1991-2020.
El informe observa también que la región sufrió más de diez temporales de pedrisco y una irregularidad en las precipitaciones, con lluvias concentradas en marzo, octubre y diciembre. Los cultivos de secano fueron los más afectados por la falta de agua y el estrés térmico, especialmente el almendro, la uva de vinificación y el algarrobo. Las altas temperaturas también aumentaron los costes en los cultivos de regadío, agravaron las plagas y enfermedades, y resultaron en menores calibres de fruta.
