La Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (Uatae) ha lanzado una advertencia sobre el problema del "doble alquiler" que afecta a miles de trabajadores autónomos. Estos profesionales deben enfrentar simultáneamente el creciente coste de la vivienda y el de los locales comerciales, una carga financiera que se ha vuelto "difícilmente sostenible", particularmente en las grandes ciudades y zonas con mayores aumentos de precios. Uatae recalca la necesidad de tratar estos problemas de manera conjunta, ya que los autónomos con locales físicos no solo deben cubrir el alquiler de su vivienda, sino que también tienen que pagar por el espacio donde trabajan.
La secretaria general de Uatae, María José Landaburu, señala que, aunque se intenten aumentar las ventas o recortar otros gastos, los costes fijos han alcanzado un punto que los pequeños negocios no pueden compensar. Esta situación impacta de manera especial en sectores como el comercio, la hostelería, las peluquerías, los talleres y diversos servicios de proximidad. Estos negocios dependen de un espacio físico y no pueden migrar fácilmente a un entorno online o a una vivienda.
El incremento de los alquileres no solo cierra pequeños comercios, también transforma los barrios y reconstruir ese tejido es extraordinariamente difícil
Uatae también advierte que el coste de los locales comerciales está alterando el paisaje comercial de muchos barrios. Se observa una sustitución progresiva de pequeños comercios por operadores más grandes o cadenas con mayor capacidad financiera. Algunos locales quedan vacíos en espera de inquilinos dispuestos a pagar rentas más altas. Landaburu expresa que la pérdida de negocios tradicionales como librerías, ferreterías o bares no solo implica el cierre de un comercio, sino también un cambio de barrio.
Ante esta situación, Uatae subraya que la problemática es "especialmente preocupante" para aquellos que desean iniciar un negocio, ya que el costo inicial se ve incrementado por requisitos como fianzas, reformas y alquileres, lo que convierte el acceso a un local en un gran obstáculo. La organización sugiere la implementación de políticas que incentiven la oferta de locales vacíos a precios asequibles, la intervención pública o municipal para facilitar la intermediación, ayudas para mantener actividades esenciales en los barrios y un mayor uso de los locales de propiedad pública.
Finalmente, Uatae hace un llamado para que las políticas de vivienda consideren la situación de los trabajadores autónomos, quienes enfrentan variaciones significativas en sus ingresos y dificultades para demostrar solvencia, a pesar de tener negocios viables. Landaburu concluye que, además de cuestionar quién puede permitirse vivir en las ciudades, es crucial preguntarse quién puede permitirse trabajar en ellas.
