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Economía

¿Cómo ha cambiado el consumidor español?

Por Mario Talavera

El consumidor no se fija solo en el precio de las cosas, sino en el conjunto de gastos que le dan una mayor o menor posibilidad de estirar su presupuesto

Puede que a quien le guste mucho Coca-Cola no se moleste en mirar su precio en el lineal del supermercado. Simplemente, la echa en el carro. Sin embargo, no todos los productos gozan de tanta estima y, a menudo. el precio decide si entra en el carro o se queda en el supermercado. Es el efecto que causa la inflación en la vida diaria, entre otros muchos. Las preferencias pasan a un segundo plano a la hora de elegir mientras que el precio avanza al primero e influye en cómo vivimos los españoles.

Con un presupuesto más limitado y ajustado, el consumidor español ajusta sus decisiones a la cartera, salvo en unas pocas excepciones como en el ejemplo del refresco más famoso del mundo. Los datos que presentó este jueves Kantar Worldpanel muestran que los consumidores españoles siguen intentando disfrutar de la vida como lo hacían antes, pero la racionalidad se impone.

Si van a comer fuera, el menú cerrado gana preferencia sobre la carta para controlar el gasto. Los restaurantes, por su parte, tratan de adaptarse a esos cambios y captan esa nueva demanda generada, que también existe. De hecho, aunque el gasto se racionalice, han surgido nuevos momentos de consumo a los que el consumidor no está dispuesto a renunciar, como concluye Kantar Worldpanel.

En esta línea, los momentos de consumo responden a momentos especiales que escapan a la decisión diaria sobre un precio u otro. Por eso, ganan importancia momentos como cenas en pareja, celebraciones o reuniones con amigos. No obstante, estas visitas a los locales de hostelería y restauración se relacionan con un aumento de la racionalización del gasto. Dicho de otra forma, actos de consumo improvisados o por motivos laborales ceden su espacio a otros momentos en los que la «experiencia cobra más relevancia», dicen desde Kantar.

Como se viene desarrollando en este texto, los dos principales cambios reflejan una conclusión que puede parecer contradictoria. ¿Seguir saliendo a la calle y a la hostelería? Sí. ¿Racionalizar el gasto? También. En este contexto, destaca el crecimiento de modalidades como la comida rápida, cuya facturación avanza un 29% en comparación con 2019. Además, este tipo de oferta está consiguiendo atraer clientes mayores de 50 años que, de hecho, aportan el 70% de su crecimiento.

Las cifras de la consultora muestran la caída del café rápido en el bar o el menú con los compañeros de trabajo. Sin embargo, crecen los desayunos en pareja, más ligados a esos momentos de disfrute. Por otro lado, se registra cómo la cena se ha adelantado un tanto, de modo que el 60% de los españoles las hacen antes de las 22:00. Eso significa cierto riesgo para la merienda que, o bien desaparece, o bien se hace más ligera.

Qué tipo de bares prefieren los españoles

En cuanto al tipo de establecimientos, nueve de cada diez consumidores han visitado en alguna ocasión durante el año en curso un bar o restaurante independiente y en la mayoría de ocasiones han acudido al bar de siempre (23%), seguido por el bar con menú del día (21%) y el bar tradicional con terraza (19%).

En concreto, Kantar ha destacado como el modelo de restaurante fusión, ligado al ‘momento especial’, «aprovecha su oportunidad y alcanza el 15% de cuota».

Por generaciones, un ‘millenial’ tiende a escoger un restaurante fusión o variado, es decir, algo más experiencial, pero, a partir de los 50 años, las opciones más elegidas son el restaurante del menú del día o el bar con tapa.

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