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Economía

El Gobierno eleva el ‘techo de gasto’ a un récord de 199.120 millones en 2024 y mantiene el déficit en...

Por Redacción Capital

Junto al techo de gasto, el Gobierno aprueba los objetivos de estabilidad presupuestaria que se marcan para los años 2024, 2025 y 2026, un plan de reequilibrio que se acompañará al dossier que se entrega en el Congreso de los Diputados

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes el límite de gasto no financiero de 2024, conocido como ‘techo de gasto’, y los objetivos de estabilidad presupuestaria, dando el pistoletazo de salida a la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) del próximo año.

El ‘techo de gasto’ del Presupuesto del Estado para 2024 se eleva a la cifra récord de 199.120 millones de euros, lo que supone un 0,5% más respecto al ejercicio anterior, incluyendo los fondos procedentes de la Unión Europea.

Este paso es el punto de partida para la aprobación de las primeras cuentas públicas de esta legislatura del Gobierno de coalición de PSOE y Sumar, que tienen como objetivo consolidar el crecimiento económico y la creación de empleo, pero teniendo en cuenta el complejo panorama internacional y la reactivación de las reglas fiscales europeas.

«Este Gobierno se guiará, como el anterior, por el rigor en las cuentas públicas y la prudencia a la hora de presupuestar por el compromiso con la consolidación fiscal», ha asegurado la vicepresidenta cuarta y ministra de Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, donde ha desglosado el nuevo límite de gasto no financiero para 2024, que por cuarto año consecutivo se sitúa en máximos.

Según la titular de Hacienda, se trata de un límite de gasto «realista» y «prudente», que cuenta con margen para tomar o prorrogar alguna de las medidas aprobadas para combatir el alza de los precios «si fuera necesario». «Una decisión que adoptaremos antes de que acabe este mes en función de los últimos datos que tengamos disponibles, pero siempre pensando en el interés general», ha enfatizado la ministra.

Junto a la aprobación del ‘techo de gasto’, el Gobierno ha aprobado los objetivos de estabilidad presupuestaria, que apuntan a un objetivo de déficit de las Administraciones Públicas en 2024 del 3% del PIB en 2024, del 2,7% en 2025 y del 2,5% en 2026. «España cumplirá con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea», ha recalcado Montero.

El Gobierno -en ese momento en funciones- remitió en octubre el plan presupuestario de 2024 a Bruselas, que incluía una previsión del déficit en el entorno del 3% para el año próximo y una ratio de deuda pública por debajo del 110% del PIB ya para 2023.

Hacienda contempla una flexibilización del déficit para las comunidades autónomas en 2024, con una tasa del 0,1%, frente al equilibrio presupuestario recogido en el Programa de Estabilidad del pasado abril. Esa décima de más margen para las comunidades autónomas será asumida por la Administración Central, cuyo déficit en 2024 será del 2,7%, según el objetivo trasladado por Montero. Para las entidades locales se fija el equilibrio presupuestario.

El papel del Senado en la aprobación de los objetivos de estabilidad

Según la Ley de Estabilidad Presupuestaria, antes que el proyecto de las cuentas públicas, el Gobierno debe aprobar en Consejo de Ministros tanto el límite de gasto no financiero –techo de gasto– como los objetivos de estabilidad presupuestaria, previo informe del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), para después remitir todo a las Cortes.

Las Cortes Generales se pronunciarán aprobando o rechazando los objetivos de estabilidad propuestos por el Gobierno, que en esta ocasión deberán estar alineados con las normas fiscales europeas, tras años suspendidas por la pandemia.

En esta ocasión existe la incertidumbre de qué pasará en el Senado, puesto que el PP tiene mayoría absoluta en la Cámara Alta y podría rechazar los objetivos de déficit y deuda que acompañan al techo de gasto.

Desde el Gobierno insisten en que cuentan con seguridad jurídica para poder redactar las cuentas públicas incluso si el Senado tumba la senda de estabilidad. El objetivo del Gobierno es que las cuentas públicas de 2024 vean la luz de forma definitiva en el primer trimestre del próximo año.

El Senado ya tumbó la senda en 2018

La última vez que esto ocurrió fue en 2018, cuando el PP rechazó en la Cámara Alta el techo de gasto del Gobierno de Pedro Sánchez para el año de 2019. Aquella vez, el Ejecutivo decidió valerse de la anterior referencia de déficit y deuda para presentar el proyecto presupuestario, que finalmente fue rechazado por el Congreso –el Senado no tiene poder para vetar el proyecto–.

Ahora, no obstante, el escenario es más incierto ya que, con las reglas fiscales europeas suspendidas desde 2020, no existen tales objetivos fijos de ejercicios pasados recientes, aunque sí referencias orientativas en cuadros macroeconómicos del año anterior y en los planes presupuestarios enviados a Bruselas.

Así las cosas, la previsión de la vicepresidente cuarta del Gobierno y ministra de Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero, es tener aprobados los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2024 a lo largo del primer trimestre del año con el apoyo de los socios del PSOE en el Congreso, pues su respaldo a las cuentas públicas «formó parte de las conversaciones» de los pactos de investidura.

El PSOE quiso cambiar la ley para evitar este veto

El PSOE ya intentó en 2018 introducir una reforma legal para sortear un veto del PP en el Senado, de modo que si sólo era la Cámara Alta la que rechazaba los objetivos presupuestarios del Gobierno, valía con que volviera al Congreso para poder aprobarse el techo de gasto con una mayoría simple, es decir, con más votos a favor que en contra.

Se trataba de una enmienda a la Ley de Estabilidad Presupuestaria que los socialistas querían introducir a una proposición de ley de reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, sobre medidas urgentes en aplicación del Pacto de Estado en materia de violencia de género.

«Si aprobados los objetivos de estabilidad presupuestaria y de deuda pública por el Congreso, los mismos fuesen rechazados por el Senado, dichos objetivos se someterán a una nueva votación en el Congreso, aprobándose si este los ratifica por mayoría simple», rezaba la enmienda del PSOE, que nunca se introdujo a la ley citada.

Desde el PP ya han advertido de que la formación recurrirá a instancias nacionales y europeas si el Gobierno acaba llevando a cabo una reforma de la Ley Presupuestaria para sortear la capacidad de veto irrevocable que tiene el Senado sobre los objetivos de estabilidad y deuda pública, prólogo de la preparación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

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