Los bancos de la zona euro han participado en unos test de estrés geopolíticos organizados por el Banco Central Europeo (BCE), en los que se elaboraron escenarios económicos para evaluar sus vulnerabilidades individuales. La evaluación reveló aspectos a mejorar, especialmente en el realismo de algunas medidas de mitigación, consideradas en ocasiones como excesivamente optimistas.
El examen temático de 2026 contó con la participación de 110 bancos directamente supervisados por el BCE. Las entidades debían llevar a cabo una prueba de estrés inversa, identificando escenarios geopolíticos plausibles que pudieran tener un impacto significativo en sus posiciones de capital, con un objetivo fijado en una disminución de 300 puntos básicos en la ratio de capital ordinario de nivel 1 (CET1). Este enfoque se diferencia del de las pruebas de estrés a nivel de la UE lideradas por la Autoridad Bancaria Europea (EBA), al poner el énfasis en la capacidad individual de los bancos para analizar los riesgos geopolíticos.
En general, el BCE destacó que los bancos lograron generar escenarios que reflejan sus vulnerabilidades, incluyendo conflictos militares, interrupciones en el comercio y la energía, y crisis macroeconómicas, entre otros. Esta diversidad indica la capacidad de las entidades para adaptar las pruebas a sus modelos de negocio y perfiles de riesgo específicos. Los bancos tuvieron que identificar canales de transmisión, predominando el de la economía real, seguido del impacto en el mercado financiero. En escenarios que abordaban conflictos militares y ciberataques, el canal de seguridad fue destacado como un importante transmisor de riesgos.
El ejercicio de estrés reveló que, a pesar de mantener la liquidez por encima de los requisitos regulatorios mínimos, varios bancos mostraron una respuesta moderada a sus indicadores de liquidez
El BCE subrayó la necesidad de mejorar aspectos como la precisión de las evaluaciones de riesgo y la coherencia entre los escenarios y sus impactos. Además, señaló que el ejercicio desveló áreas de mejora en la articulación de la interacción entre solvencia y liquidez. Las respuestas de los bancos para mitigar el impacto incluyeron captación de capital, reducción de costes y ajustes en los ratios de dividendos. Aunque en general se consideraron plausibles, hubo casos donde las hipótesis fueron consideradas optimistas, como la venta de carteras de préstamos en condiciones adversas, lo que llevará a los supervisores a seguir de cerca estos casos.
