El sector inmobiliario en España se prepara para movilizar alrededor de 77.584 millones de euros y 53,2 millones de metros cuadrados de superficie edificable entre 2026 y 2031. Estas cifras provienen de las previsiones de EY divulgadas este viernes, que destacan "una nueva fase de crecimiento" pese al "aumento de costes y la incertidumbre regulatoria".
El equipo de Real Estate de EY-Parthenon ha elaborado un análisis en el que señala que este crecimiento económico no se debe tanto a un aumento de la oferta, sino al incremento de los costes en el proceso constructivo. Aunque el pipeline institucional en superficie se mantiene casi estable, con un leve retroceso del 0,1% respecto al informe anterior, se atribuye al "entorno regulatorio y político incierto" que afecta al mercado de la vivienda en España. Entre las razones, se incluye el aplazamiento en la aprobación del decreto de vivienda, que contiene medidas como la prórroga de dos años para ciertos alquileres. La inversión proyectada muestra un incremento del 7,2%, reflejando el efecto del alza en energía, materiales de construcción y transporte.
El sector inmobiliario necesita movilizar más capital para proyectos similares debido al aumento de los costes de construcción
Se estima que las inversiones se repartirán con 24.367 millones en 2026, 30.224 millones en 2027, 14.084 millones en 2028, 7.064 millones en 2029, 1.656 millones en 2030 y 189 millones en 2031.
Liderazgo del residencial clásico
En el desglose proyectado de actividades, los segmentos living y hoteles concentrarán la mayor parte de la inversión, encabezados por el residencial clásico, que se prevé sumará 36.096 millones de euros, esto es, el 46,5% del total. Este segmento se sigue moviendo por el "desequilibrio estructural" entre oferta y demanda en los principales mercados residenciales del país, atrayendo el interés de inversores institucionales.
Por detrás, se posicionan la vivienda asequible, con un 22,7% del total (17.639 millones), y el segmento hotelero, con más de 11.300 millones (14,6%). El dinamismo del sector hotelero obedece tanto al atractivo turístico de España como al creciente interés por activos de calidad, especialmente en destinos consolidados.
En cuanto a la rentabilidad futura del sector, el informe resalta la importancia de optimizar los procesos constructivos, reducir ineficiencias y adaptar los proyectos a un entorno financiero y operativo más exigente. Además, el desarrollo sostenible cobra protagonismo, ya que las prácticas de construcción bajas en carbono podrían reducir hasta un 30% la huella de carbono de los proyectos.
