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Hipoteca, familia e incertidumbre: cómo un seguro de vida protege lo que más importa

Por Redacción Capital

Comprar una vivienda y asumir una hipoteca es, para muchas familias españolas, una de las decisiones económicas más importantes de su vida. No se trata solo de comprometerse con un préstamo que puede durar dos o tres décadas. También supone incorporar a la economía familiar un gasto fijo que condiciona el día a día. Cada mes, la cuota hipotecaria debe convivir con las facturas, la alimentación, el transporte y otros gastos básicos. El margen que queda para ahorrar, afrontar imprevistos o simplemente vivir con más tranquilidad dependerá, en buena medida, de los ingresos del hogar.

El problema es que ese margen se ha ido estrechando en los últimos años. Los hogares españoles gastaron de media 35.101 euros en 2025, un 3,1% más que un año antes, según la última Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística (INE). Sin embargo, algunas de las partidas con mayor peso en el presupuesto doméstico crecieron por encima de la media. Es el caso de la vivienda, el agua, la electricidad, el gas y otros combustibles, cuyo gasto aumentó un 5,8%.

La realidad va mucho más allá de pagar cada mes la hipoteca. Una vivienda lleva detrás muchos otros gastos y, cuando suben la luz, la comida o los servicios básicos, mantener las cuentas al día puede complicarse. En ese escenario, tener unos ingresos estables marca la diferencia. Basta con una bajada de sueldo o con que uno de los miembros de la familia pierda su empleo para que el equilibrio se resienta. Y si además llega una situación como un fallecimiento o una invalidez permanente total o absoluta, el impacto económico puede ser aún mayor, hasta el punto de poner en juego la estabilidad de la familia y su capacidad para mantener la vivienda. De ahí que los seguros de vida para proteger la hipoteca familiar cobren especial relevancia.

¿Qué riesgos suele infravalorar una familia cuando firma una hipoteca?

Al firmar una hipoteca, muchas familias miran sobre todo el tipo de interés y la cuota mensual. Sin embargo, hay una pregunta que suele quedar en segundo plano: ¿qué pasaría si uno de los titulares fallece, sufre una incapacidad o pierde el empleo durante un periodo prolongado? El problema no sería únicamente perder la vivienda. También habría que asumir gastos adicionales justo cuando la familia atraviesa un momento especialmente delicado. Por eso, conviene revisar si la hipoteca lleva asociado un seguro de vida, qué capital cubre y durante cuánto tiempo. A partir de ahí, es importante comprobar que esa protección se ajuste a la realidad de la familia. Para ello resultan útiles las herramientas de comparación como las que ofrecen plataformas especializadas en seguros de vida

¿Cómo puede una familia calcular un capital de seguro de vida razonable para cubrir su hipoteca?

Un criterio sencillo es tomar como referencia el capital que queda por pagar de la hipoteca y añadir entre uno y tres años de ingresos netos del hogar, según el nivel de dependencia económica y la presencia de hijos o personas a cargo. No es una fórmula exacta, pero sí una buena forma de hacerse una idea del impacto que puede tener un imprevisto grave. También conviene comparar opciones. Comparadores como Segurzon permiten simular distintos capitales y comprobar cómo varía la prima. Así resulta más sencillo encontrar un equilibrio entre protección y presupuesto sin necesidad de conocimientos técnicos.

Al contratar un seguro de vida vinculado a la deuda hipoteca, el precio no debería ser el único criterio. Como señala Gerard Alegret Gordo, director de Segurzon y especialista en diseñar soluciones aseguradoras adaptadas a familias y empresas, cada familia tiene que valorar su situación: cuánto queda por pagar, qué ingresos aporta cada miembro, la estabilidad laboral, la edad de los asegurados o si hay hijos y otras personas dependientes. El ahorro disponible también cuenta. A todo esto hay que sumar la necesidad de revisar bien qué riesgos cubre la póliza y en qué momento se activa la cobertura. La clave está en encontrar un equilibrio. Ni quedarse corto y dejar al hogar expuesto, ni asumir coberturas que, en la práctica, no responden a las necesidades reales de la familia.

¿Tiene sentido revisar los seguros cuando sube el coste de la vida o el tipo de interés?

La respuesta corta es sí. La inflación, las subidas del euríbor y los cambios en el empleo pueden alterar, y mucho, el nivel de vulnerabilidad de una familia. Cuando la cuota de la hipoteca se lleva una parte mayor de los ingresos, cualquier imprevisto puede ser mucho más difícil de asumir. De ahí la importancia de revisar periódicamente tanto el seguro de hogar como el de vida asociado a la hipoteca: comprobar capitales, exclusiones y carencias y, si es necesario, ajustar las coberturas. En este proceso, herramientas digitales como Segurzon pueden simplificar la tarea, ya que permiten comparar distintas opciones de forma autónoma y en poco tiempo.

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