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Lifestyle

¿Elegancia clásica o moderna?

Por Enrique Fernández

La elegancia no es algo que se pueda comprar pero si es algo que se puede aprender, atendiendo a unos principios que han variado a lo largo de los años.

Prendas como los trajes han pasado de ser un sello de la elegancia masculina a una prenda unisex empleada tanto por hombres como por mujeres.

Noviembre supone el pistoletazo de salida de eventos empresariales como las cenas de empresa o las festividades navideñas. Unas celebraciones que nos llevan a vestirnos con nuestras mejores galas ante los eventos sociales del año.

En el caso de los hombres y cada vez de más mujeres, el traje supone el gran atuendo de la elegancia, sobriedad y sofisticación. Una prenda imprescindible en cada armario que ha vivido importantes cambios estilísticos a lo largo de su historia desde su creación en el siglo XVIII. La inicial combinación de chaqueta y pantalón en una tela y color a juego ha cambiado radicalmente a lo largo de los años, habiendo vivido los mayores cambios estilísticos en los últimos 50 años tras ‘superar’ la crisis estilística de los años 60 y 70. 

Durante la ‘crisis de la elegancia’ de la década de los 60, Mariano Arroyo Langa, referente español en el mundo de la sastrería, decidía abrir las puertas de Sastrería Langa. Un centro de referencia en el mundo de los trajes, que continúa ‘moldeando’ elegancia y cuidando del noble arte de la sastrería en la actualidad.

“Los trajes se adaptan a la época. Ahora se proponen siluetas que marquen más el cuerpo y muestren que ‘hago deporte, estoy sano y delgado’”

Pilar Pasamontes, directora científica del Área Moda del IED Barcelona 

El traje ha perdido peso en el uso diario, al ver como cada vez menos empresas tienen esta prenda como vestimenta obligatoria en sus oficinas. Las nuevas generaciones no tienen el traje como una prenda de su outfit, habiéndose vivido lo que para muchos es una ‘pérdida’ de elegancia: “Por desgracia, el vestir ha evolucionado a peor, pues hoy en día la gente no se viste con traje como antes. Las nuevas generaciones se visten peor que los padres y abuelos” comenta Mariano Arroyo.

Quien también ha vivido muy de cerca la evolución estilística en España dentro del mundo de los trajes desde 1956 es el grupo de moda y marca española Mirto. “Hemos visto cómo el hombre ha pasado de vestir prácticamente uniformado con trajes en tonos sobrios y camisas de algodón blanca con corbata, a estilos más elaborados con estructuras sofisticadas y tejidos innovadores. Hoy el hombre tiene más libertad de elección y los códigos de vestir se han relajado, sin perder la elegancia personal y apostando por prendas de calidad”, comenta Ricardo Fraguas Gadea, director general de Mirto.

Esta libertad de elección dentro de los códigos de vestimenta elegante ha supuesto la modernización del tradicional mundo de la sastrería, dando como resultado un nuevo universo de trajes con miles de colores, estampados, tejidos y diseños. Y, dentro de esta innovación artística textil, nadie mejor que Félix Ramiro y sus 36 años de experiencia para explicar las nuevas tendencias: “Son muy diversas. En ceremonias y eventos prima la elegancia, los tejidos naturales, las geométricas y, sobre todo, prendas con mucha comodidad, que sean fáciles de llevar, pero siempre con el sello inconfundible de cada diseño”.

Respecto al proceso de modernización de los trajes, las nuevas generaciones quieren que esa prenda les permita “lucir su cuerpo”, como bien explica Pilar Pasamontes, directora científica del Área Moda del IED Barcelona: “Ahora los trajes de caballero son más estrechos, las chaquetas son más cortas y apretadas que hace unos años, cuando eran enormes. Los trajes se adaptan a la época, si bien su evolución es más lenta que en el caso de la mujer. Se proponen siluetas que marquen más el cuerpo y muestren que ‘hago deporte, estoy sano y delgado’”.

“Los hombres ya hemos aprendido de las mujeres la importancia de tener un buen fondo de armario con prendas de calidad que perduren en el tiempo y sean de estilo versátil«

Ricardo Fraguas Gadea, director general de Mirto 

Así, el hecho de resaltar la anatomía en la prenda, actuando como “segunda piel”, es un principio actual que también defiende Félix Ramiro: “Si el traje está bien hecho, debe de potenciar nuestro cuerpo, nuestra arquitectura, nuestras medidas y nuestro contorno y, además, suavizar todos los defectos que tenemos en nuestro cuerpo. Ahora estamos haciendo trajes más sencillos y llevaderos con menos refuerzos, menos arquitectura de interior y hombreras más acordes al día a día”.

La entrada de las nuevas generaciones en el mundo empresarial se ha visto reflejado también en el mundo estilístico, viviéndose cambios destacados en los códigos de vestimenta de eventos, tanto empresariales como familiares, con la aparición del estilo Smart casual y las novedades de diseño en la sastrería. La combinación de prendas informales con prendas de vestir ha ido ganando terreno en las celebraciones, aunque el traje sigue siendo el actor principal en las grandes citas.

“Para los eventos más importantes sigue imperando el look de hombre más formal y elegante, el traje. Diseños que estilizan la silueta – chaquetas con dos botones y pantalones de pernera ligeramente más estrecha y sin pinzas -, una camisa de algodón blanca o azul claro y una corbata de seda, un look donde la calidad se ve, se nota y se siente”, comenta Ricardo Fraguas.

Unos trajes en los que “se mantiene el clasicismo, pero renovado”, según Pilar Pasamontes,  en unos jóvenes que “no quieren ir andando con una armadura, quieren ir elegantes, pero sin renunciar a su identidad”, matiza Félix Ramiro.

“Las nuevas generaciones visten con libertad, con aquello que les hace sentir bien, a diferencia de sus progenitores que se visten y se vestían con una gran represión, con lo que dictaba la norma y con lo que no les hiciera ser víctimas del qué dirán”, explica el diseñador sevillano Anel Yaos, gran defensor de la moda sin género y uno de los mejores diseñadores del presente y futuro de la moda ‘made in Spain’.

La moda masculina se ha modernizado y ha enloquecido bastante, produciéndose un mayor “atrevimiento” en los hábitos de vestimenta de los hombres, según Pilar Pasamontes. Los hombres cada vez hacen menos caso a las tendencias, llegando a un punto muy interesante en el que la gente explora y explota su propio estilo, y en ocasiones utiliza las tendencias, pero a su manera y para completar sus looks, analiza Anel Yaos. Una innovación estilística que trae consigo la utilización mucho mayor de los “volúmenes y las mezclas de estampados y texturas formando unos looks extravagantes y arriesgados”.

“Las nuevas generaciones visten con libertad, con aquello que les hace sentir bien, a diferencia de sus progenitores que se visten y se vestían con una gran represión, con lo que dictaba la norma y con lo que no les hiciera ser víctimas del qué dirán”

Anel Yaos, diseñador y director artístico

Aunque, con el ‘envejecimiento’ del portador del traje, se produce una variación en sus gustos estilísticos, desembocando en una mayor tendencia hacia lo clásico y ampliando las ocasiones de uso de este tipo de prendas: “A medida que el hombre avanza en su trayectoria vital, aprecia más la calidad y busca el equilibrio de vestir bien en todos los momentos del día teniendo en cuenta su estilo de vida y su estilo personal”, explica Ricardo Fraguas.

Este fondo de armario varia considerablemente en función de cada persona, en base a su edad, gustos y nivel adquisitivo: “Los hay con 25 trajes en el armario y otros que tienen solo uno. Depende de cómo sea tu trabajo, de tus gustos y economía, porque los trajes no son precisamente baratos. Aunque todo el mundo tiene al menos un traje negro”, indica Pilar Pasamontes.

Un traje negro que es insuficiente como prenda elegante en nuestro armario si preguntamos a los maestros sastres que defienden un “mínimo de tres trajes (gris marengo, azul marino y negro)”, además de varias americanas y camisas que permitan una variación en nuestro estilo. “Los hombres ya hemos aprendido de las mujeres la importancia de tener un buen fondo de armario con prendas de calidad que perduren en el tiempo y sean de estilo versátil”, comenta Ricardo Fraguas.

“Las nuevas generaciones se visten peor que los padres y abuelos”

Mariano Arroyo Langa, fundador de Sastrería y Camisería Langa

En el caso del público femenino, el vestuario para eventos es mucho más amplio que el masculino con un sinfín de opciones de colores, diseños y telas en el caso de los vestidos; más la incorporación paulatina del uso del traje como prenda ‘formal’ femenina.

“La moda femenina es la más voluble y la que más cambia, desde siempre. A veces, por medio centímetro ya te sientes anticuada, cambia a una velocidad increíble”, comenta Pilar Pasamontes (IED Barcelona)

“La mujer hoy busca moda de calidad y vestidos versátiles que se puedan adaptar según su estilismo propio a diversas ocasiones y eventos”, explica Elena Fraguas Gadea, consejera adjunta a presidencia en Mirto. El vestido no deja de ser “la prenda más femenina por excelencia” y ha ido evolucionando dejando de ser una prenda “solo para eventos” para convertirse en “una prenda para vestir el día a día”, explica.

“Para la mujer un buen traje cruzado a la medida es elegantísimo”

Mariano Arroyo Langa, fundador de Sastrería y Camisería Langa

Pero ¿Cómo escogen las mujeres esas prendas? Pues a través del creciente peso de las redes sociales en los patrones de compra: “Han sido un antes y un después en la forma de comprar. La moda es uno de los temas más consumidos en redes sociales y, gracias a ellas, todas las mujeres tenemos acceso a ver cientos de mujeres y marcas de todo el mundo llevando diferentes prendas”, explica Elena Ylla Coll, responsable de estilismo, marketing y comunicación en Scarlatta Collection. Una emblemática boutique que pasó de pequeña tienda de accesorios en 2004 a convertirse en un referente dentro del mundo de los vestidos para eventos.

Un éxito conseguido al adaptar el negocio a las ‘necesidades digitales’ de sus clientes, como Elena comenta: “Hasta hace unos años, la clienta elegía su vestido entre los que encontraba en las tiendas. Actualmente, nosotras, tenemos que ser capaces de ofrecer aquello que quieren y, al tener ellas acceso a tanta información, son cada vez más exigentes”.

“Un vestido es como un lienzo en blanco donde cada mujer puede dejar su impronta de estilo según los accesorios que elija”

Elena Fraguas Gadea, consejera adjunta a presidencia en Mirto

El elenco de vestidos y prendas elegantes en el armario de una mujer debe estar preparado para acometer la multitud de eventos que esta vaya a tener a lo largo del año. Para ello, se debe tanto reciclar vestidos, como “realizar compras inteligentes para brillar en los próximos eventos”, matiza Elena Fraguas (Mirto).

“Hasta hace unos años, la clienta elegía su vestido entre los que encontraba en las tiendas. Actualmente, tenemos que ser capaces de ofrecer aquello que quieren y, al tener ellas acceso a tanta información, son cada vez más exigentes”

Elena Ylla Coll, responsable de estilismo, marketing y comunicación en Scarlatta Collection

El armario de cada mujer ha incrementado exponencialmente el número de piezas en los últimos años incrementando el catálogo de opciones y combinaciones posibles de vestuario para cada mujer: “Ahora es mucho más fácil vestirse, antes las mujeres tenían que ir a la modista o hacerse ellas las prendas. Hablamos de los años 40 a los 70. Todo era más caro y más lento. Ahora, las mujeres visten diferente y visten más variado, la diferencia está en la variación”, puntualiza Pilar Pasamontes (IED Barcelona).

La elección de prenda varía en función de la ocasión y, en particular, del tipo de evento. Mientas que se suele ‘tirar’ de la ropa habitual del armario para el día a día y eventos familiares, se incorporan las novedades estilísticas en eventos como las cenas de empresa, según comenta Pasamontes.

“En estas cenas siempre intentas ponerte algo nuevo o, si es reciclado, que no lo parezca y que te quede maravilloso, porque no vas vestida de ‘a diario’”, apunta. Unos eventos en los que, para Elena Ylla, impera el estilo “minimalista”, siendo los pendientes y los demás complementos los que aportan “el toque atrevido” al conjunto.

Dentro del armario femenino, una prenda que ha ido ganando peso con el paso de los años han sido los trajes. Estas prendas históricamente masculinas, se han asentado como vestimenta femenina con referentes destacados como “Marlene Dietrich y Greta Garbo vistiéndose con trajes masculinos hace ya casi 100 años”, apunta Elena Fraguas.

Para Elena Ylla, la combinación de pantalón y americana en mujeres es utilizada especialmente para “eventos corporativos”, dejando los vestidos como protagonistas de “otros tipos de eventos, como bodas”. Una forma de “estar en tu sitio y cambiar sin ser masculina, a veces incluso más sexy, las dos cosas a la vez”, recalca Pilar Pasamontes.

“Las pasarelas están volviendo a una especie de elegancia clásica y atemporal. Y a la vez, hay también una vuelta a la locura. Existen las dos facetas y una mujer puede combinar ambas”

Pilar Pasamontes, directora científica del Área Moda del IED Barcelona

Y de la incorporación de prendas masculinas como el traje en el vestuario de las mujeres, al salto contrario: la incorporación de prendas femeninas al vestuario masculino “Siempre ha habido hombres que han llevado prendas “de mujer”, en eso no hay nada nuevo, apunta Anel Yaos

“Lo que sí es cierto es que desde hace tiempo son cada vez más los hombres que están añadiendo a su armario las faldas o los vestidos como un elemento más de su indumentaria diaria y para eventos especiales”, comenta Yaos.

“La moda genderless busca la creatividad y la experimentación, no busca un prototipo de género para vestir, sino la libre elección y el disfrute de ella”

Anel Yaos, diseñador y director artístico

Esta desaparición de los géneros en el mundo textil es lo que se conoce como moda sin género o moda genderless. Una moda que “no se dicta por normas ni arquetipos”, siendo un medio de expresión que “busca la creatividad y la experimentación, no busca un prototipo de género para vestir, sino la libre elección y el disfrute de ella”, explica Anel Yaos, acérrimo defensor de esta moda.

Las nuevas generaciones viven una “liberación” de la moda, siendo capaces de vestir sin dictámenes o normas, a diferencia de unos progenitores que se vieron obligados a vestir “con una gran represión”.

Todo ello provoca que, hoy en día, la elegancia mantiene unos cánones históricos pero adaptados a los nuevos tiempos. Las americanas ya no son solo para los trajes, podemos ver trajes combinados con deportivas blancas o miles de estilos únicos de vestidos que permiten a cada portador hacer de una prenda, algo único que refleje su personalidad e identidad.

“La moda masculina se ha modernizado y ha enloquecido bastante. Los hombres se están atreviendo como nunca antes se habían atrevido”

Pilar Pasamontes, directora científica del Área Moda del IED Barcelona

Una ‘revolución artística’ dentro de la industria textil en la que conviven la elegancia clásica, atemporal y señorial del traje (donde se suman las innovaciones en la sastrería en diseños, destacando la reducción de “peso y forma” en las confecciones); pasando por la ‘combinación’ de estilos formales e informales del Smart casual hasta llegar a la nueva elegancia vanguardista de aquellos que buscan un estilo único y sin género. 

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