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Opinión, Revista Capital

Por Julia de Pedro

Crear negocios con esteroides: así funciona el corporate venture building

Innovar como una startup es centrarse en el usuario; salir a la calle y experimentar; equivocarse para aprender; trabajar sin grandes inversiones y atraer talento

Las empresas ya no viven eternamente. Así lo demuestra el proceso de cambios que está viviendo el tejido empresarial español: las startups están ganando terreno en el mercado y las ideas disruptivas ya no son competencia exclusiva de los gigantes tecnológicos. Las compañías emergentes nacen con un gran componente innovador y son más eficientes a la hora de adaptar sus negocios a los rápidos cambios en las necesidades de los clientes.  

Sin embargo, cuestiones tan importantes como los recursos limitados, la escasez de experiencia y la validación de mercado provocan que el 90% de las startups muera. Además, la falta de acceso a músculo financiero para alcanzar el product-market fit (ajuste de un producto o servicio al mercado) hace que se queden sin caja en ese famoso ‘valle de la muerte’.  

En el caso de las grandes corporaciones, resulta muy complejo generar innovación desde dentro, ya que la jerarquía, los procesos, la cultura o la inflexibilidad de la marca son factores que afectan y dificultan el proceso de innovación, que debe ser ágil y con poca aversión al riesgo. Algo que contrasta con el objetivo de los CEO, cada vez más centrados en diversificar el negocio para que el 20-30% de su cuenta de resultados provenga de nuevas áreas en el medio plazo. 

En un escenario como éste, el corporate venture building es una solución interesante. Este modelo consiste en crear nuevos negocios de la mano de grandes compañías gracias al trabajo conjunto y tutelaje de la corporación. Actualmente, industrias tradicionales o altamente concentradas en las que existen clientes infraservidos, targets excluidos o un estancamiento en la cuenta de resultados con una tasa de abandono relevante, necesitan localizar otras vías de ingresos diversificados apalancados en su activo tradicional. Algunos sectores que se enfrentan a esta realidad son banca, seguros, telco, retail o deep tech, entre otros. 

De esta manera, este sistema combina lo mejor de los dos entornos: la experiencia, los recursos, los clientes y la confianza que aportan las grandes empresas, con la velocidad, la metodología, el talento y la cultura de una startup. La innovación generada gracias a estas sinergias permite crear empresas que transforman industrias. Además, el corporate venture building tiene la ventaja de poder alinearse con la estrategia de la compañía y crear algo que sea verdaderamente diferencial en el mercado. 

¿Pero qué significa innovar como una startup? Supone centrarse en el usuario y conocer sus problemas de forma cercana, honesta y transparente, salir a la calle y experimentar con el cliente, equivocarse para aprender y mejorar lo más rápido posible, así como validar y mejorar el producto o servicio de forma constante. También significa trabajar sin grandes inversiones, atraer talento que haga escalar el negocio y darle la importancia que se merece, convirtiéndolo en una prioridad. 

Volviendo al modelo de corporate venture building, destacan sus numerosas ventajas en cuanto al lanzamiento de nuevos negocios desde fuera de la corporación como un vehículo independiente. Por un lado, esta es una manera de eliminar riesgos y límites de la empresa matriz, lo que permite experimentar con total independencia. 

Este modelo permite diversificar el negocio, asegurando nuevas fuentes de ingresos de los que desprenderse sin problema si no dieran resultados; y, en caso de que sí funcionen, convertirlos en una spin in perfecta para ser absorbida por la empresa matriz como una unidad de negocio adicional. Por otro lado, este tipo de innovación corporativa facilita el incremento de la oferta a los clientes e incluso permite utilizar el nuevo venture como un elemento de cross selling (estrategia de ventas cruzadas). 

Este modelo permite, además, escalar el negocio mucho más rápido gracias a los activos de que dispone, pues, si bien nace como una startup, cuenta con las ventajas propias de una gran corporación (base de clientes, knowledge sectorial, propiedad intelectual y tecnológica, etc.). Esto no solo resulta de gran utilidad para facilitar un mejor rendimiento y retorno, sino que permite al proyecto partir desde la pole position respecto a otros que nacen sin un corporate a su espalda. 

El corporate venture building alinea la estrategia de la corporación con el nuevo venture y crearlo a su medida, pero con los tiempos, la cultura y la validación de un pez pequeño. ¿Quién quiere hacer fusiones y adquisiciones (M&A) pudiendo tener esto? 

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