Revista Capital

Por Carlos Pelegrín, socio de Corporate Learning Solutions en Esade  Hace ya al menos un par de décadas en las que la educación y la manera de aprender han variado de manera muy relevante. Hasta finales del pasado siglo, contar con una determinada titulación garantizaba el acceso a determinadas profesiones o formas de vida en las que uno se enrolaba y podía permanecer toda una carrera.  El modelo consistía en invertir unos años en formarse y, a partir de ahí, dejar en manos de la empresa actualizaciones puntuales relacionadas con nuevas formas de trabajo o prioridades estratégicas. Algunas personas más ambiciosas o visionarias invertían tiempo y recursos en algún postgrado (o incluso en un segundo título universitario) para reforzar o potenciar su perfil.   Pero el mundo ha cambiado de manera radical. Si Bill Gates, Mark Zuckerberg o Steve Jobs decidieron abandonar la Universidad para perseguir sus sueños, o nuestro Amancio Ortega nunca pisó sus aulas, parece que no existe una clara correlación entre seguir estudios formales y llegar a las más altas cimas empresariales. Lo que sí parecen tener en común estos líderes es su capacidad para absorber e interiorizar nuevas ideas y modelos de negocio. En definitiva: para estar al día. Bien entrados ya en el siglo XXI, dos tendencias se han consolidado de manera clara.   La primera es que el aprendizaje ha de acompañarnos durante toda la vida laboral (y también personal), por lo que tendremos que ser capaces de integrar nuevas experiencias y conocimientos hasta el final de nuestros días. Hablamos de “lifelong learning” o de educación permanente, de adquirir habilidades o capacidades que le permitan a uno seguir siendo atractivo para el mercado laboral o aportar a sus clientes un valor diferencial. Con la revolución digital, muchas empresas han puesto en marcha estrategias de “upskilling” o “reskilling” para sus equipos, con distintos niveles de éxito. Pero también a nivel personal deberíamos ser proactivos y convertirnos en “animales curiosos” (que nunca dejan de aprender) como diría un…
Capital habla con Mahou San Miguel, La Virgen, Montseny y La Granja de Goose para conocer las diferencias entre el modelo empresarial de las grandes cerveceras y las microproductoras   Cerveza es sinónimo de tradición social, de excusa ante el reencuentro, de acompañante en las más puras confidencias. También de matices, de gustos, de ingredientes, y, en el peor de los casos, de adicción. Pero, sea como fuere, lo cierto es que el 83,4% de los españoles afirma consumirla y que al año ingieren unos 42 litros por persona, según el informe de Consumo Alimentario 2020 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Un mercado cuyas cifras económicas se repartían entre unas pocas familias hasta hace pocos años, pero cuya realidad ha cambiado radicalmente. ¿Cómo se han adecuado a las nuevas circunstancias?  Para Alberto Rodríguez-Toquero, director general de Mahou San Miguel, “la competencia es buena porque nos obliga a evolucionar y a seguir pensando en cómo podemos hacer mejor las cosas”. No obstante, es la cervecera más afectada por los nuevos competidores del mercado. Así lo reseña el Informe Socioeconómico del Sector de la Cerveza en España, que edita anualmente el Ministerio previamente citado, el cual observa una tendencia a la baja en la producción de esta bebida por parte de los principales productores españoles en detrimento de nuevos y más pequeños competidores. En el caso de Mahou-San Miguel, el mayor grupo cervecero del país, sus cifras de producción se han reducido en 1,7 millones de hectolitros entre 2010 y 2020. Una caída que comparte también con Heineken-Cruzcampo, la segunda mayor, la cual ha mermado su volumen en 1,4 millones de hectolitros. No es así en el caso de Hijos de Rivera, matriz de Estrella Galicia, que ha incrementado en 2,5 millones su posición productora en el mercado español, así como de Damm, que ha crecido en 1,7…
Al suroeste de África y limitando con Angola, Zambia, Botsuana y Sudáfrica se encuentra Namibia, uno de los países más desconocidos del continente africano. Un país que presume de tener las dunas más altas del mundo y el desierto más antiguo y al que todavía se puede viajar con gran tranquilidad al no encontrarse entre los más turísticos.   De hecho, es uno de los destinos preferidos para amantes de la fotografía. La paleta de colores rojizos, ocres y oscuros que forman sus paisajes hacen de este país un lugar muy atractivo para capturar con la cámara tanto desiertos, como fauna, preciosos cielos…   Si te gusta la aventura, la agencia de viajes PANGEA The Travel Store recomienda recorrer Namibia sobre ruedas, con tu propio coche, y realizar actividades tan especiales como un paseo en globo en Sossusvlei. La mejor hora para volar es al atardecer cuando todo se tiñe de tonos cálidos.  Allí se encuentran las más célebres dunas: Big Daddy y la Duna 45, perfectas también para surfear mientras practicas sandboarding o simplemente para sentarse a contemplar el alucinante paisaje. ¡Pueden llegar a medir 300 metros! Otra alternativa es hacer un tour en quad por el desierto de Namib.   Además, otro de los lugares imprescindibles es Sandwich Harbour y sus dunas en pleno Atlántico. Allí la zona árida y el agua comparten espacio, un espectáculo insólito que solo existe en Namibia.  Puedes continuar tu viaje visitando la zona de Damaraland, una de las zonas más pintorescas de Namibia con esas carreteras escénicas o maravillarte ante el imponente Fish River Canyon, el segundo cañón más grande del mundo.  También puedes visitar Swakopmund. Esta ciudad costera de apenas 35.000 habitantes está cerca de Windhoek, la capital de Namibia, y en el límite con el desierto del Kalahari. Allí encontrarás un paisaje totalmente distinto al resto del país, con su aire colonial alemán que todavía se puede ver en el nombre de algunos edificios.  Namibia: safari y cultura Y si hablamos de fauna el Parque Nacional de Etosha es el paraíso. “El gran lugar blanco”, en el norte del país, es un parque de 22.000 km² habitado solo por animales…
Por Javier Esteban, periodista e investigador Es un hecho que, entre bambalinas, Pedro Sánchez y Yolanda Díaz ya le han aclarado a Bruselas que eso de derogar la reforma laboral de 2012 no es más que retórica mitinera y no un intento de escaquearse de aprobar la suya propia.   Así que voy a obviar el debate de si el Estatuto de los Trabajadores que reescribió Rajoy es o no una norma maravillosa e infalible a la que no hay que tocarle una coma. Una década después, con las estadísticas de empleo en la mano, lo que se ve es que ha caducado en buena parte de sus aspectos y en otros se quedó bastante a medias.   Ya en 2014, cuando el Ejecutivo ‘popular’ aún retenía su mayoría absoluta, se empezó a hablar tímidamente de una reforma laboral 2.0. El objetivo era atajar unas tasas de precariedad que, pese a la incipiente creación de empleo, seguían –y siguen–estancadas.   Se redujeron formularios y trámites, pero no fue posible ir más allá por la destrucción del bipartidismo político y un esperpéntico bloqueo político de un año que devolvió a La Moncloa a un Rajoy debilitado en escaños para forjar una nueva tanda de grandes reformas, mientras el PSOE entraba en modo de interinidad y abría una guerra interna que a la larga llevó, como todos sabemos, a Pedro Sánchez a La Moncloa.   Así que nunca sabremos si esa segunda fase de la reforma del PP hubiera funcionado; habría exigido además un Pacto de Estado, lo cual nos coloca en el escenario de la fantasía pura. La reducción del número de contratos Como único vestigio de lo que pudo ser, tenemos el compromiso para reducir a tres el número de contratos. Sánchez lo pactó con Albert Rivera en su fallida investidura de 2015, Ciudadanos lo traspasó a su acuerdo con Rajoy a finales de 2016 y, finalmente, PSOE lo firmó con Pablo Iglesias como directriz del Gobierno de coalición en 2019. Eso sí, junto al compromiso de derogar los aspectos más lesivos de la reforma laboral.    Entre estos aspectos más lesivos no estaba la regulación de los ERTEs, estirada y convertida en una barra libre durante la crisis de la Covid-19. Tampoco la del teletrabajo o los riders, otras dos medallas que se pone el Ejecutivo actual pero que, en rigor, no son más que desarrollos reglamentarios de lo que dice la reforma de…
Se mantiene la exigencia de una prueba PCR negativa en las 72 horas previas Estados Unidos abrirá este lunes sus fronteras a viajeros internacionales vacunados tras 20 meses de cierre debido a la pandemia de coronavirus, tal y como ha recordado Europa Press. No obstante, la apertura, que se llevará a cabo en las fronteras terrestres, aéreas y marítimas, se espera que esté repleta de incidencias. La nueva política pondrá fin a las restricciones a los viajes no esenciales que se aplicaron por primera vez en marzo de 2020, aunque los estadounidenses no tenían restricciones para volver a casa. Hasta ahora, solo los extranjeros con residencia permanente y los poseedores de visados específicos (como estudiantes) han podido entrar en el país desde las regiones afectadas. Para llegar, muchos extranjeros han tenido que pasar primero por México o Costa Rica, permanecer dos semanas de cuarentena, y después volar a EE.UU. Requisitos de entradas Los viajeros tendrán que presentar prueba de pauta completa de una de las seis vacunas autorizadas por la OMS: Moderna, Pfizer, Janssen, AstraZeneca, Sinovac y Sinopharm. Otras, como la Sputnik, no se permiten. También deberán presentar un test de PCR o antígenos negativo realizado como máximo tres días antes del viaje. Los menores de 18 no necesitan estar vacunados, pero sí test negativo para mayores de 2 años. La normativa prevé excepciones muy limitadas de entrada para personas sin vacunar en casos de necesidad médica o humanitaria y para viajeros de países con niveles de vacunación muy bajos y en circunstancias especiales. Los viajeros internacionales completamente vacunados no deberán cumplir cuarentena una vez llegan a territorio estadounidense, pero sí que deberán facilitar datos de contacto para facilitar el rastreo en caso de contagio. Se esperan incidencias Muchos de los vuelos programados de Delta están al completo, según ha…
Noviembre ya está aquí, y, con ello, el nuevo número de la revista Capital. Esta edición especial la protagoniza el CEO y fundador de David Locco, Jonathan González, que lidera un nuevo fenómeno sostenible en el mundo de la joyería con sus diamantes "verdes" y se lanza al mercado de los criptoactivos con Cryptonhite. Este caso emprendedor representa un aliciente en un entorno laboral cada vez más complejo, que es analizado en profundidad en un detallado reportaje. De esto sabe mucho Alberto Granados, presidente de Microsoft España, que detalla cómo ha convertido la Inteligencia Artificial en una herramienta fácil y democrática. Una tecnología que también emplea Adolfo Domínguez, esta exclusiva firma de ropa, que ahonda en la innovación y en los nuevos modelos empresariales como bastión de crecimiento bajo el liderazgo de su presidenta ejecutiva, Adriana Domínguez. Engracia Hidalgo, delegada de Hacienda en el Ayuntamiento de Madrid, analiza la situación fiscal que rodea la actividad económica y denuncia que las corporaciones locales son las grandes “olvidadas de las políticas económicas” centrales. Bajar impuestos, asegura, amplía las bases imponibles. El entorno financiero llega de la mano de Damián Valenzuela, presidente de Latin America Invest, quien cree que nuestro país “tiene una regulación financiera alta pero ofrece crédito a intereses bajos”. Aunque no será la única voz, porque Capital repite, como siempre, con las mejores firmas de opinión y reconocidos analistas del mercado. También recorreremos el renacimiento del arte de la mano de los principales museos españoles y conoceremos de primera mano cómo es Moneo Brock, el estudio de arquitectura capitaneado por Belén Moneo. Todo esto, y mucho más, en el número de noviembre de Capital. Ya disponible en tu kiosco de referencia.
El deportista explica a Capital la importancia de la diferenciación y cómo, en su caso, esta distinción se convirtió en su mayor aliado profesional Diverso, distinto, diferente. Este adjetivo, tan bien visto por unos y estigmatizado por otros, es el que pretende reivindicar Fernando Romay en su rol fuera de la cancha de baloncesto. Una labor que busca concienciar, animar, mostrar sus vivencias en el deporte de élite y aplicarlas a todas las escalas de la vida. También en las empresas, donde aprender a jugar en equipo es vital para ganar el partido y ser diferente, un valor añadido. “Estamos en un mundo en el que la gente se afana muchísimo por ser, por emular a los demás, y a la vez te piden que seas genial. Pero, si no eres distinto, ¿cómo lo puedes hacer?”, se pregunta Fernando Romay en conversación con Capital, algo que le provoca “muchísima frustración”. Por eso, para él, “todos debemos fortalecer nuestras diferencias, y, sobre todo, aceptarlas, porque eso hará que vivamos y convivamos muchísimo mejor”. Entonces, ¿por qué ese miedo a ser distinto a la norma? “Yo creo que, en parte, es por miedo. Cuando eres distinto, tienes miedo y eso lo que produce es rechazo en vez de aceptación. Es lo que provoca que no intentes entenderlo. Porque entender a los demás también requiere un esfuerzo que no sucede si son iguales a ti, y eso es una simplificación de la vida bastante triste”, reconoce este ex deportista que sabe muy bien de lo que habla. “Yo no me he considerado, a mí me han considerado diferente, y además por el físico claramente así es. Pero cuando eres pequeño esa diferente hace que los demás se unan contra ti. Y yo no aproveché mi diferencia hasta que comencé en el baloncesto. De…
“Tenemos que pensar en nuevas formas de acercarnos al cliente de Madrid”, señala el director de MCB, que cree que existe un moderado optimismo en la capital Madrid es una ciudad puntera como destino para la celebración de congresos. Madrid Convention Bureau (MCB) es un departamento especializado de la compañía Madrid Destino, además de un interlocutor entre las empresas y los organismos vinculados a la industria de reuniones de la capital. David Noack, director de MCB, expone para Capital cómo funciona hoy el sector MICE en la capital, sus estrategias y actividad y qué posible futuro le espera a la industria de organización de congresos.  Madrid fue galardonada en los World Travel Awards 2020, por segundo año consecutivo, como mejor destino mundial de reuniones y congresos. ¿Qué tiene Madrid que no posea otra capital europea? Es una conjunción de varios factores. Por un lado, tenemos la infraestructura que hace falta, que los últimos años esto prima, desde los hoteles que se han abierto a los que se han transformado, pasando por la flexibilidad del destino o espacios tan hábiles como Ifema. Tenemos una infraestructura, no solo la necesaria, sino la óptima. También hay una parte de intangible del propio destino. El atractivo que está generando Madrid, sumado a que hemos sabido transmitirle al sector privado seguridad y confianza. El boca-oreja en nuestro sector es importante. Cuando una reunión o congreso ha tenido éxito y se han cumplido las expectativas, eso se cuenta entre otros compañeros del sector. Madrid proporciona esa sensación de que se han cumplido las expectativas. Apuntan también que es la segunda capital de Europa más segura, ¿se ha visto esto reflejado a la hora de organizar congresos de negocios en plena pandemia con medidas sanitarias obligatorias? Durante la pandemia era importante, y así lo hicimos, comunicar qué…
Ya puede adquirir su ejemplar del nuevo número de la revista en su kiosco de referencia Octubre se inicia con un nuevo número de Capital, el 246, en los kioscos. La portada de la revista se centra en la innovación y la tecnología, y la protagoniza Manuel García-Sañudo, CEO de Arquimea, quien destaca que “España tiene que sacar las ideas innovadoras de los cajones y hacerlas realidad”. Además, el desarrollo y la expansión del 5G en el país, cuyo potencial todavía está por descubrir, ocupa un reportaje en profundidad con especialistas del sector. Por su parte, Fátima Báñez, presidenta de la Fundación CEOE, anima a fomentar el emprendimiento desde etapas preuniversitarias, mientras que Rafael Brugnini, director general de SAP España, confía en la capacidad para convertir a las empresas españolas en compañías inteligentes. Este octubre, la revista también analiza el futuro post pandemia en el segmento de eventos y convenciones de negocios, con entrevistas a los principales actores de juego de esta área, así como el del sector textil, el cual espera renacer tras la crisis. Un sector que lo ha esquivado bien ha sido el logístico. Y de ello habla Juan Pablo Lázaro, presidente de Sending. Fernando Romay enseña la importancia de aceptar nuestras diferencias para convivir mejor en el entorno laboral y humano, y la revista viaja a Jamaica, un destino atractivo para viajeros e inversores. Todo esto, acompañado de los mejores análisis y firmas de opinión, como siempre, en la publicación de referencia para la información económica y empresarial. Así es la portada de octubre
¿Qué es lo primero que viene a la cabeza al pensar en España? Esta es la cuestión que se plantean desde Think Again, Think Spain, una iniciativa que pretende poner en valor a las empresas españolas a nivel internacional. Por eso, Capital pone ‘cara a cara’ a María Peña, consejera delegada del ICEX, y a Pablo López, director general de Marcas Renombradas Españolas, con el fin de ver cuánto de similares y cuánto de diferentes son las perspectivas de sendos artífices –junto con la Cámara de Comercio– de la iniciativa. ¿Cuáles son las principales fortalezas de España en materia empresarial? María Peña: Me gustaría poner el énfasis en el salto estructural que las empresas españolas han dado en su proyección internacional. Entre 2009 y 2019, el valor de los bienes exportados creció un 82% y España mantuvo su cuota en el comercio mundial de bienes y servicios pese a la competencia de los países emergentes. Nuestras exportaciones ya han superado los valores pre Covid-19. Todo eso implica contar con factores de competitividad distintos al precio. El crecimiento ininterrumpido de exportadores regulares es otro elemento muy positivo, incluso en los momentos más duros de la pandemia. Puede considerarse que la empresa española es madura en el ámbito internacional.  María Peña, consejera delegada del ICEX Pablo López: Según el trabajo de consultoría que realizó Interbrand previamente a lanzar la campaña, en materia empresarial, España es la “sorpresa positiva”. Siempre se relaciona a España con el mundo de la cultura, la gastronomía y el turismo, pero también hay empresas españolas líderes internacionales en otros sectores como la banca, las telecomunicaciones, la energía, los deportes o la moda. Además, las compañías españolas destacan en innovación, tanto en productos como en servicios; en creatividad, diseño y autenticidad; en la versatilidad o capacidad de adaptación al…