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Antes era una caja; ahora soy un SIP y luego…¡Dios dirá!

En más de una ocasión, privadamente, algunos directivos de cajas y expertos en el mundo financiero me han reconocido que han sudado sangre para explicar a la comunidad financiera internacional qué eran las cajas de ahorros, esas que nosotros tenemos bien identificadas mentalmente pero que, si les pregunto qué tipo de sociedades son, estoy segura de que pocos podrían darme una buena respuesta. ¿Son bancos? ¿Son empresas? ¿Sociedades públicas? ¿Privadas? ¿Sociedades anónimas quizá? ¿Fundaciones? Y si les pregunto quiénes son sus dueños, pues ya hemos entrado en otro berenjenal. No sabe, no contesta.

Bueno, pues si ya era difícil dar respuesta a estas preguntas, sobre todo si el que preguntaba era un inversor extranjero, ahora ya ni les cuento con el lío en el que se ha metido el sector para llevar a cabo las llamadas fusiones frías, que (otra vez el juego de palabras) son fusiones que sí, pero no. ¿Se imaginan la conversación?

-Buenos días. Soy KutxaBerriHandia que, como sabrá, es el nuevo nombre que hemos adoptado las cajas de una región española tras el proceso de proceso de fusión fría.

-¿Fusión fría????

-Sí, bueno, es que no nos fusionamos totalmente porque cada caja mantiene su identidad, su marca y su independencia, pero sí que vamos a poner en común todos nuestros activos y vamos a crear un grupo consolidado través de un vehículo que hemos llamado SIP (Sistema Institucional de Protección)

-¿SIP? ¿Pero eso qué es? ¿Y ahí quien manda?

-Bueno, es una sociedad anónima en la que integran todos los activos de nuestras cajas fusionadas.

-¿O sea que ustedes dejan ya de ser cajas de ahorros?

-No. No. Seguimos siendo cajas y lo seguiremos siendo mientras tengamos conjuntamente un mínimo del 50% del capital del SIP. No se confunda usted, que una cosa es que estemos creando un banco (llamemos así al SIP para entendernos) y otra cosa es que el banco vaya a acabar con nosotros. Que no. Que no nos transformamos en bancos… por los menos que yo sepa, de momento.

-¿Y quién manda entonces en el SIP?

-Cada caja tiene un peso diferente en el SIP. En nuestro caso, la que manda es Handi, que para eso era la más grande. Tienen el 52% del capital del SIP.

-¿Pero entonces ya no hay políticos en su consejo de administración?

-Bueno sí. El nuevo consejo de administración del SIP está integrado por algunos de los consejeros de las cajas individuales que, claro, siguen existiendo. Cada caja mantiene su consejo pero digamos que ahora tenemos un supra-consejo. Y sí, la respuesta es que en el SIP también hay políticos.

-¿Pero no son entidades públicas pese a que haya políticos?

-No, públicas no. Pero sí tenemos políticos, políticos locales y también regionales, porque como sabrá usted en España tenemos comunidades autónomas y el Gobierno central transfirió a estas regiones competencias sobre las cajas de ahorros. Pero todos nos llevamos muy bien, la verdad sea dicha.

-Alguien me dijo que iban a crear ustedes fundaciones y transformarse en bancos. ¿No es así?

-No hombre no. Lo que pasa es que cabe esa opción. Si algún día el capital del SIP en manos de las cajas cayera por debajo del 50%, entonces las cajas si diluirían  y ahí sí, podríamos crear una fundación que sería la que nos permitiría seguir con la obra social. La  fundación sería la que controlaría el banco.

-Y también he leído que el Estado iba a entrar en el capital de algunas cajas… ¡Anda que si además de los políticos locales y regionales, se les meten también a ustedes los nacionales, a ver cómo explican luego que no son públicas eh??

[Glup, glup]

Creo que esta pequeña muestra de una conversación totalmente ficticia y en tono de humor (por favor, que nadie se ofenda) puede ayudar a entender mejor las dificultades que pueden tener algunos directivos de las cajas de ahorros cuando se citan con grandes inversores institucionales extranjeros a los que van a persuadir para que compren tal o cual emisión de deuda. Y eso que no he entrado ni hablar de las ayudas públicas a través del FROB. Y si todo esto es ya de de por sí complicado, sumen a eso el recelo de los grandes inversores internacionales a todo lo que huele a España o, mejor dicho, a sistema financiero español. Y más, todavía, si se trata de cajas de ahorros, a las que se las presupone que tienen los mayores problemas debido a la crisis del mercado inmobiliario.

En fin, que es lógico y comprensible que el Banco de España y otras autoridades hayan dicho que hasta aquí hemos llegado. Nada de enrevesar más la situación y que las cajas, los SIP, las fundaciones o lo que sea, se transformen en bancos, que al fin y al cabo, poco o nada se llevan uno de otro si atendemos a la operativa bancaria pura y dura: tomar depósitos y prestar dinero. Y la verdad, yo creo que tampoco se notaría  mucho la diferencia si las cajas dejen de ser cajas. Y, desde luego, algunos tendrían la vida más fácil cuando salgan al extranjero a explicar su proyecto para pedir dinero. Que de eso se trata. Al menos ahora mismo, con tantas dificultades como tienen para obtener financiación en los mercados de capitales.