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Xtraice, el hielo español que conquista el mundo

Todo comenzó hace diez años. Paco Ortiz viajó a una feria del ocio en Estados Unidos como miembro de una delegación de una filial de Acciona para la que trabajaba. Y allí le llamó la atención una pista de hielo sintético. Tanto, que se trajo dos para España. Pero no funcionaron como él esperaba. Reclamó. “Y la respuesta del dueño fue que sus pistas eran las número uno del mundo durante los últimos 25 años”, recuerda. Y pensó: “Estas pistas no han variado nada durante los últimos cinco lustros. Aquí hay un enorme campo en el que innovar”. Dicho y hecho. Abandonó la empresa (por cierto, era la decimotercera para la que trabajaba por cuenta ajena), hipotecó su casa y, con 42 años, se puso manos a la obra. Un año después, en la misma feria, con su pista de hielo de plástico consiguió el primer premio entre más de 7.000 candidatos.

Así nacía Xtraice, con 60.000 euros de capital social y una inversión inicial que superó los 500.000 euros. “Gasté mucho dinero en pruebas”, señala su fundador. También contó con la participación de socios “importantes”, como los llama él, que, poco a poco, se fueron yendo. “Los socios tienen que tener hambre, si no, no son buenos acompañantes. Ninguno hizo nada para vender”, recalca.

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Con el producto sobre la mesa, había que ponerlo en el escaparate. Y ser de Sevilla, o made in Spain, un país que cuenta con solo 16 pistas de hielo, no era una buena carta de presentación. “Disney es el número uno del ocio en el mundo. Y pensamos que si se lo vendíamos a ellos, tendríamos mucho campo ganado”, apunta. Por eso, se presentaron a un concurso organizado por tan singular fábrica de sueños… y lo ganaron. Luego hicieron lo propio con un equipo de la liga profesional de hockey sobre hielo de EEUU: los Panter de Florida. Y las puertas se les abrieron de par en par por todo el mundo. Porque ya están presentes en 56 países, desde Mongolia hasta Alaska, pasando por Japón o los Emiratos Árabes. ¿Traducido a euros? En 2012 facturaron 1,8 millones, con un beneficio cercano a los 400.000. Y para 2013 esperan facturar cerca de los tres millones.

¿Por qué confían en llegar a esa cifra? Primero, porque su producto no gasta energía. Al ser un panel termoplástico, su consumo es cero. Y el gasto de dos metros cuadrados de una pista artificial, es decir, en la que se congela el agua, es similar al de una vivienda durante un día. “En seis meses el producto está amortizado. El ahorro en dinero es una auténtica revolución”, recalca su creador.

Y, segundo, porque en su capital ha entrado la Caixa (600.000 euros) y, con ella, un nuevo sistema de comercialización. Así, excepto en EEUU, donde seguirán con representantes, el resto de vendedores tendrá su sede en Sevilla. Pero con la siguiente curiosidad: serán originarios del país donde se va a vender. “La experiencia nos fue bien el año pasado y ahora estamos a punto de contratar a un hongkonés”, resalta Paco Ortiz. ¡A patinar!