sábado 16 • octubre 2021
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Guía de Banco Santander para entender las criptodivisas

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¿Son peligrosas las criptodivisas? ¿Invertirías en ellas? Santander España ha elaborado una breve guía en su blog público para explicar todo lo que se necesita saber antes de tomar decisiones

Las criptodivisas o criptomonedas son monedas digitales creadas por particulares al margen de los sistemas monetarios tradicionales. Son unidades de pago admitidas como válidas para comprar y vender de modo digital por decenas de miles de particulares en todo el mundo, a pesar de que su valor no está respaldado por un emisor oficial de monedas, como son los bancos centrales.

El euro, el dólar, el yen, el peso mexicano… todas las divisas oficiales son monedas de curso legal emitidas y respaldadas por algún banco central de un Estado, que pueden usarse universalmente tanto en forma física como por su valor aceptado legalmente (el dinero que tienes apuntado en tu cuenta bancaria). Pero las criptomonedas no existen en forma de billetes o monedas, ni son aún un medio de pago universal con el que puedas abonar cualquier compra. El bitcoin, la criptomoneda pionera, nació al margen de los sistemas financieros tradicionales en 2009 y, probablemente sin pretenderlo, también se convirtió rápidamente en una herramienta de inversión especulativa, refugio de transacciones ilegales y no rastreables, como el dinero negro, el tráfico de drogas o la trata de personas (en la dark web). Ese bitcoin ha estado sometido desde sus inicios a tremendos vaivenes de valor, sin ninguna posibilidad de que ninguna autoridad monetaria legítimamente establecida pudiera hacer nada. Ha sido origen de fortunas y de ruinas.

Pero el contexto está cambiando en los dos o tres últimos años, debido al éxito del propio concepto de criptomoneda y a que entidades comerciales y digitales legítimas han empezado a admitirlas como medio de pago. Por ejemplo, Paypal autoriza algunas de ellas como monedas normales para pagar cosas, siempre que también se hayan comprado previamente a través de Paypal. También Microsoft o la cadena de restaurantes Subway las aceptan ya, y se pueden adquirir en casas de cambio o comprándoselas a algún particular que las tenga en su poder. Amazon, tan usado como gran almacén de comercio electrónico en todo Occidente, aún no acepta criptomonedas directamente, pero sí permite pagos con bitcoins a través de pasarelas de pago intermediarias, como Bitrefill o Fold. Hasta el Banco Central Europeo tiene en cartera un proyecto de criptomoneda futura legítima. Es la consecuencia lógica de la transformación digital de todos los procesos comerciales y otros intercambios de valor.

El blog público del Banco Santander, uno de los más útiles en España para entender las finanzas de uso corriente, describe en unos pocos puntos lo más útil que hay que saber hoy sobre las criptomonedas.

Esa primera criptomoneda, el bitcoin, nació en 2009. Fue inventada por una persona o grupo de personas de identidad real desconocida que se hacían llamar Satoshi Nakamoto y que emitieron en 2008 su primera declaración “contra” la autoridad de los bancos centrales para ser las únicas fuentes de divisas válidas para el comercio. Publicaron entonces un “protocolo” sentando las bases para saltarse la autoridad de los bancos centrales y haciendo que cualquier personas con la capacidad de cálculo suficiente pudiera generar una nueva divisa (el bitcoin) resolviendo (“desencriptando”) problemas matemáticos complejísimos. Fue la primera red de pagos descentralizada, sin intermediarios estatales. En Netflix hay un documental llamado “Banking on Bitcoin” bastante útil para entender las criptodivisas. Desde 2009 han aparecido otras cuantas más: ya hay más de 800.

El protocolo de Nakamoto consistía en invitar al mundo entero a calcular el resultado de 21 millones de fórmulas matemáticas terriblemente complicadas, cada una diferente de la siguiente y cada una dependiente de la anterior, en una cadena interminable imposible de falsificar o robar. Quien consiguiera resolver cada fórmula habría emitido 1 bitcoin, contenido en un conjunto de cálculos a los que se llama “bloque”, y que está encriptado.

El proceso de resolver el problema se denomina en la jerga “minado de bitcoins”, de modo análogo a como si se buscara oro en las montañas del oeste americano, y requiere tener una enorme capacidad de cálculo, una “granja” de potentes ordenadores puesta a trabajar 24 horas al día, sin parar, hasta encontrar la solución a uno de los 21 millones de problemas matemáticos, antes de que lo haga la granja de al lado.

La genialidad de Nakamoto es que el “minado” empezó en 2009 y desde entonces cada 10 minutos se crea un bitcoin nuevo en alguna parte del mundo. Seguiremos así hasta más o menos el año 2140, cuando se supone que ya habrán salido a la luz los 21 millones de bitcoins que potencialmente existen. Una vez resuelto y “certificado” dentro de una cadena de bloques (“blockchain”) en perpetua creación y expansión, cada bitcoin es identificado por un número único y quien lo haya conseguido es su dueño: puede quedárselo, usarlo para comprar cosas allí donde lo admitan como medio de pago o venderlo a terceros. Es el mercado generado entre pares el que le otorga el valor a la criptodivisa, que -paradójicamente- se mide en divisas normales: euros, dólares…

Como explica Santander, en principio cualquier persona con conocimientos adecuados de programación informática y tras hacer una buena inversión en potencia informática, puede crear una criptomoneda, ya sea bitcoin u otra, a partir de una ya existente, porque la mayoría de las criptodivisas son de código abierto. Pero también hay plataformas en Internet para crear tu propia criptomoneda, sin necesidad de tanta potencia, la más común de las cuales es Wallet Builders.

¿Qué criptodivisas existen?

El bitcoin (BTC) es ampliamente conocido, pero no es la única criptodivisa existente. XRP (antes llamada Ripple), Ethereum, Litecoin o Dash, son algunas de las criptomonedas actuales de mayor capitalización. Todas ellas han sido desarrolladas utilizando distintas funciones criptográficas y tienen diferentes valores en función de su fecha de creación, su número de usuarios, o el volumen de sus transacciones.

Las más relevantes, aparte de bitcoin, son:

  • Bitcoin Cash: se trata de una división de bitcoin que tomó como último bloque el que hacía el número 478558. A partir de ahí el bitcoin cash generaría sus propios bloques, con un tamaño mucho mayor a los de bitcoin, pasando de 1MB a 8 MB primero y después a 32MB. Se trata de una criptodivisa reciente, nacida en agosto de 2017, con la intención de continuar la visión original de bitcoin, de utilizar Internet como el sistema efectivo de peer-to-peer (entre iguales) para su funcionamiento sin depender de soluciones de terceros, como bitcoin con, por ejemplo, Lightning Network (red P2P que funciona como un sistema de segunda capa para los micropagos con bitcoins).
  • XRP, antes llamadaRipple: deriva, como todas, del bitcoin, y en este caso es la segunda moneda digital en capitalización del mercado. Fue creada por la plataforma RippleNet en 2012 y se postula como gran competidor del bitcoin.
  • Ethereum: se trata de una blockchain o una tecnología de contabilidad distribuida. Fue concebido como una versión mejorada del bitcoin para superar las limitaciones de su lenguaje de programación. Ethereum fue propuesto por Vitalik Buterin, un desarrollador de criptodivisas.
  • Dash: también conocida como darkcoin y XCoin, la criptomoneda dash ofrece las mismas características que el bitcoin, pero además tiene funcionalidades avanzadas.
  • Litecoin (LTC): está inspirada y es idéntica en su aspecto técnico al bitcoin, pensada para transferencias de poco valor tiene tres diferencias principales respecto a este:
    • La red de procesamiento de litecoin tarda en realizar un bloque dos minutos y medios, en vez de diez.
    • La red de litecoin producirá aproximadamente cuatro veces más unidades que bitcoin (84 millones).
    • Utiliza la función scrypt en su algoritmo para facilitar la minería, no necesita otro tipo de sistemas más complejos, como en el caso de bitcoin.
  • Peercoin (PPC): también conocido como PPCoin y Coín Peer-to-Peer, es la primera criptodivisa basada en una implementación combinada de proof-of-stake (PoS) / proof-of-work system (PoW) que hace que la verificación de las transacciones con esta criptomoneda sea más sencilla, consumiendo muchos menos recursos de computación, que la que se realiza con otras monedas digitales.
  • Dogecoin (DOGE): es la criptodivisa derivada del litecoin que tiene como logo un perro Shiba Inu, de un meme de Internet, creada por el programador de IBM Billy Markus con la intención de llegar a un número de usuarios mucho mayor que bitcoin, superando la controversia surgida con bitcoin por las operaciones en el llamado Silk Road, un mercado negro que funcionaba en la deep web, cerrado por el FBI en 2013.
  • Namecoin (NMC): se trata de la primera derivación que hubo del bitcoin pero con pequeñas modificaciones, para anticiparse a problemas de escalabilidad. Está limitado a 21 millones de unidades y se puede dividir hasta en 8 decimales.
  • QuarkCoin (QRK): creada por el economista Bill Still, esta criptomoneda pretende que pueda ser creada y/o utilizada por cualquiera sin necesidad de poseer equipos especiales con una mayor seguridad y velocidad de las transacciones que bitcoin.
  • Iota (IoT): una criptomoneda enfocada al 100% al Internet de las cosas. Ocupa en estos momentos el número 7 en capitalización del mercado.

¿Cuál es su diferencia con el blockchain? Blockchain o “cadena de bloques”,  como explicábamos antes, es una parte fundamental de bitcoin y de cualquier otra criptomoneda, pues funciona como un “notario público” no modificable de todo el sistema de transacciones. El método blockchain evita que una moneda virtual se pueda gastar dos veces y garantiza que los pagos y cobros con bitcoin sean seguros.

¿Cómo funcionan en la práctica las criptodivisas? Las criptodivisas utilizan una serie de tecnologías de última generación, combinando servicios P2P (peer to peer) con criptografía. Desde el punto de vista de los usuarios, las transacciones se realizan desde monederos electrónicos, también conocidos como wallet, a través de los cuales se pueden enviar o recibir la criptodivisa de que se trate. La apariencia de cualquiera de esos monederos digitales es la de una aplicación para smartphones y su funcionamiento es muy similar a la banca online, aunque sin un organismo intermediario que controle la transacción.

En cuanto a sus “tripas”, las criptomonedas son  archivos encriptados y que funcionan de forma parecida a una cuenta bancaria. La transacción de bitcoins (u otra criptodivisa) se realiza en el momento en que coinciden unos códigos públicos, que están relacionados con las contraseñas (o claves criptográficas) creadas por los usuarios. Esta transacción se registra luego en la blockchain, lo que garantiza su seguridad.

¿Son peligrosas las criptodivisas? Las criptodivisas son tecnologías relativamente recientes y que están siendo estudiadas por expertos y entidades bancarias de todo el mundo. En general, ya ha quedado descartada la idea de que aún se trate, como muchos continúan opinando, de una estafa o un fraude. Por dos motivos: el primero, porque los sistemas de criptomonedas no prometen rentabilidades falsas, y, segundo, porque tienen detrás la tecnología blockchain que las respalda. Aunque sí es cierto que no se libran del estigma de la volatilidad y del miedo a lo poco conocido.

Un ejemplo del cambio de actitud hacia las criptomonedas con el paso de los años es el que comentábamos al comiento de este artículo: el Banco Central Europeo (BCE) ha pasado de alertar sobre las criptodivisas, por su volatilidad, por la carencia de protección legal y por la falta de respaldo de una autoridad pública, a estudiar la posibilidad de crear una moneda digital nueva, con todos los parabienes legales.

“En todo caso, antes de dar cualquier paso en el mundo de las finanzas, sea con moneda real o con criptodivisas, es recomendable recopilar toda la información posible para conocer los pros y los contras y buscar el consejos de especialistas”, concluye Santander

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