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Capital Verde

Bernat Añaños: "Ahorras 1740 litros de agua cambiando una de ternera por una de Heura"

Por Redacción Capital

Si ya existe el concepto NutriScore... ¿por qué no crear, también, el "EcoScore"? Bernat Añaños, cofundador y Director de Movimiento Social en Heura, insiste en el poder de esta clase de iniciativas, como el sello B-Corp, que premia a empresas con un impacto medioambiental positivo.

Añaños cree que el sector alimentario plant based necesita un impulso institucional importante. Sus objetivos son básicos: democratizar el precio, distribuir su producto por toda la geografía española, expandir la marca a nivel internacional... "Ahora mismo, si pusiéramos en un gráfico las ayudas que reciben las ganaderías y las empresas como nosotros… no salimos en el gráfico", explica. Según sus previsiones, "en 2025 la mayoría de productos de carne vegetal ya estará en paridad de precios".

El cofundador de Heura recuerda cómo, de niños, él y sus primos consiguieron que en su familia se empezara a reciclar en su casa. Las generaciones más jóvenes tienen un papel imprescindible en esta transición, "están dispuestos a pagar un poco más por productos que les representen en valores".

- Según datos del estudio The Green Revolution (2019), en España, casi un 10% de la población se considera veggie, con una cifra 3,8 millones de consumidores. ¿Creen que la tendencia irá en aumento en los próximos años?

Seguro, no hay forma de que no vaya en un aumento. Esto no es una moda, es una tendencia y ha venido para quedarse. El 35% de la población española está reduciendo de forma drástica el consumo de carne. Ahí está el foco, al final veganos y vegetarianos es el 10%, pero cuando miramos los vegetarianos estrictos, los veganos… somos el 2%. El cambio viene con este 35% de gente que, por distintas razones, según la edad, ya sea sostenibilidad, animales o salud, están haciendo un cambio reduciendo el consumo de carne.

En paralelo, hay un cambio de paradigma: hay empresas como Heura, y otras empresas que también están apostando por poner opciones en los lineales y en los restaurantes, están demostrando a estos consumidores que están reduciendo el consumo de carne que no están renunciando a nada, que tienes muchas opciones y que cada vez serán más que te ayudarán a reducir el consumo. Los datos, con perspectiva, demuestran que esto no es una moda pasajera, sino que en unos años miraremos para atrás y la mitad de la gente ya no comerá carne.

Justo antes de que empezase la pandemia, fui a dar una clase a la Universidad de Barcelona y le pregunté al alumnado, que tenía 20 años “¿cuántos de aquí sois veganos?”. Había más de la media, había unos cuantos. “¿Pero cuántos de aquí estáis reduciendo el consumo de carne?” Y era más del 60%”. Este dato no es objetivo, es una sola clase, pero creo que se extiende a toda la población joven. Están reduciendo prácticamente el consumo de carne. Y, al final, esta población será la que compre en su casa en unos años.

Desde su experiencia, ¿cuál es la concepción social del consumo veggie en España?

Ha cambiado mucho. Hay cambios que son radicales, cuando ves a deportistas consumiendo este tipo de productos el cambio es radical, al final, son personas que rompen muchas barreras. Yo creo que ver a Saúl Ñíguez comiendo Heura -y no solo comiendo Heura, sino siendo parte de un equipo que gana una liga- rompe todas las barreras. Normalmente, eran mujeres únicamente las que consumían este tipo de productos. La segunda barrera es la proteína, el hierro… todo lo que necesitamos para performar como personas y, sobre todo, los deportistas, aún más… también se puede encontrar en el reino vegetal.

En los últimos años hemos pasado de “por ejemplo, nuestro caso propio: de ser unos locos que decían que iban a desarrollar y lanzar una una marca de carne vegetal", a que ahora haya millones de personas que ya apuestan por esto, sea desde una dieta vegana estricta o la mayoría de la gente, que son personas que consumen Heura porque les ayuda no a poder reducir el consumo de carne. Hemos pasado de ser la imagen de verde aburrido, packagings blancos con mucha letra (seguramente en inglés con una pegatina en castellano para seguir la legislación) a una gran variedad de productos que demuestran que puedes comer bien, puedes comer sano, puedes compartir, sobre todo, ¿no? Como mediterráneos, nos gusta compartir la comida… Ya no tienes que sentirte avergonzado de “he traído este plato, no lo voy a compartir porque sé que no os va a gustar” sino que, encima, muchas veces ya los platos plant based son mejores, saben mejor, tienen mejor textura que los platos que no lo son… 

Al final, está habiendo un cambio de concienciación. Hay mucha gente que está informándose mucho, las redes sociales han ayudado muchísimo a que mucha información que antes no llegaba, llegue ahora. Pero pasaba hace cinco años, esta gente que se iba a un supermercado, a un restaurante, y no encontraba opciones... Después, lo que tienes es gente informada pero que no está cambiando hábitos de consumo. Con Heura, la gente informada puede hacer estos cambios de consumo, al final es lo que tiene el impacto real. Si no, es simplemente información que se convierte en frustración…

¿Por qué los productos vegetales tienden a imitar el producto animal?

Porque la mayoría de la gente que dejamos de consumir carne no lo hacemos porque nos gusta la carne, nos encanta. A mí, Bernat Añaños, me encanta la carne. Lo digo siempre, lo que pasa es que no me gustan nada las consecuencias de la carne. Por lo tanto, decido tomar una decisión de “no quiero ser parte de este impacto negativo en personas, planeta y animales”. Y voy a poner todo mi esfuerzo en crear productos que me ayuden a mi y a muchísima gente a seguir haciendo barbacoas, a que mi abuela me pueda seguir haciendo sus estofados y a cocinar esos platos que tanto me gustan pero sin las consecuencias negativas de estos.

Entonces sí que diríamos que es más fácil que apetezca cuando se nos parezca a algo que ya tenemos en la recámara, lo asociamos en lo que no es lo mismo, pero se puede llegar a parecer…

Al final, la carne está en el centro de nuestra cultura, ya no cultura gastronómica, sino cultura. Cuando pienso en los momentos favoritos de mi vida, en muchos, hay carne en el centro. Son bodas, festejos, barbacoas… la carne siempre está ahí, porque la carne está en todo. Hemos vivido y crecido con ella, al final, ¿por qué no conseguirlo si podemos hacerlo desde el Reino vegetal? Ya no es a qué estábamos acostumbrados, sino que la carne es más que carne, como la comida es más que comida… Comida es cultura y sobre todo aquí, en el Mediterráneo, que casi todo gira en torno a la comida. 

¿Tiene una incidencia menor la producción del producto vegetal frente a la industria cárnica convencional?

Sí, tiene un impacto mucho menor, en uso de recursos y en emisiones de CO2, porque te saltas un paso. Al final, el proceso es muy parecido. Nosotros cultivamos proteínas, como puede ser la soja o el guisante y, en vez de pasar por un animal, pasamos, directamente, por una máquina, una tecnología del siglo XXI, que está pensada para también hacer frente a los retos actuales.

Al final, un animal es una tecnología -ya quitando todo el tema de ética animal-, una tecnología que no es eficiente. Necesita muchísima agua, necesita muchísimos recursos, mucho espacio, emite muchísimos gases… Si te saltas todo esto, el impacto es enorme. A nosotros nos gusta poner ejemplos muy visuales… Cambiando una burger de ternera por una burger de Heura, estás ahorrando 26 km en coche. Una burger! Imaginemos cuántas burgers se están comiendo al día, solo en España, o solo en Madrid. Y tenemos que pensar que cada día hay casi ocho mil millones de personas comiendo en este planeta. Cuando pones esto en perspectiva, son muchísimos km...

Lo mismo pasa con el agua: las vacas beben muchísima agua, son rumiantes y son muy grandes. Ahorras 1740 litros de agua cambiando una de ternera por una de Heura. Y esto quiere decir duchas durante 28 días de 8 minutos. Por una burger… Una única burger, 28 días de ducha… Por eso, cuando muchas veces me dicen “no, es que yo me ducho en 3 minutos…”, lo que puedes hacer es dejar de comer burgers y te puedes duchar 5 y quitarte el champú tranquilamente, porque el impacto real… Actualmente, la industria ganadera es enorme, lo que pasa es que no lo sabemos y lo que debemos hacer es informarnos y así, después, tomar decisiones desde el poder de la información.

¿Crees que nos falta conciencia medioambiental desde la infancia?

Cien por cien. Y debemos hablar alto y claro también de los retos que tenemos como humanidad, que son muchos. Muchas veces nos centramos y ponemos mucho foco, por ejemplo, en el reciclaje, con el tema de las pajitas de plástico. Pero tenemos que ver cómo es el sistema actual, y me centro en el alimentario pero me podría centrar también en otros. Por ejemplo, la injusticia social que hay: mucha gente que no tiene acceso a la comida también es parte de este sistema que produce en países del sur para llevar productos a países del norte para alimentar animales y después alimentarnos. Es súper ineficiente… Y que haya gente sin comida en los platos también es consecuencia de esto. Debemos empezar a saberlo y, sobre todo, desde pequeños, poder tener la información de cuál es el impacto que yo tengo… Como individuo en este planeta, lo que yo hago todo tiene un impacto… Cuando yo voy a comprar fast fashion, tengo un impacto. Cuando compro X producto tengo otro impacto, y no lo sabemos esto. Tenemos como píldoras: “me han dicho que fast fashion contamina” o que fast fashion tiene millones de niños trabajando. Pero no sabemos. 

Yo creo que desde la educación deberíamos potenciar mucho el empoderamiento, sobre todo, de los peques, porque son los que van a consumir en breve… Y después serán estos peques los que van a presionar a las empresas para que dén información. Ya estamos viendo cómo la Generación Z, sobre todo, está decidiendo los hábitos de consumo de una forma distinta a cómo decidimos el resto. Están dispuestos a pagar un poco más por productos que les representen en valores…

Marc Coloma y Bernat Añaños

Mencionas la democratización del producto vegetal… al final, todo es oferta y demanda. ¿Crees que se va a acabar abaratando cuando la demanda siga subiendo?

No tengo dudas. Y al final es “con qué carne nos comparamos”. ¿Cómo un pollo puede costar 3€ y medio el kilo? Esto es inimaginable sabiendo el impacto que tiene ese pollo. 

Tenemos unos precios de la carne actual -carne de supermercado, no de carnicerías- que está fuera de sí, no te lo puedes creer porque si empiezas a mirar todo lo que ha tenido que pasar para que esto llegue ahí… es imposible que esté a ese precio. Aquí hay dos temas: un reto desde nuestra industria, cómo conseguimos -porque somos muy nuevos- que toda la supply chain, toda la cadena de valor de producción sea eficiente, así vamos consiguiendo también ser más más barato a futuro… Hay una ley del volumetría, ¿no? Cuanto más volumen, más proteína puedo comprar, por lo tanto, la voy a comprar más barato y también a repercutir en el precio final. 

Y la segunda cuestión, que es sistemática: actualmente el sistema alimentario considera que la carne y las proteínas de origen animal son de primera necesidad, cuando ya se está demostrando que no lo son… Que se puede vivir perfectamente desde la proteína vegetal, y, por lo tanto, se reciben muchísimas ayudas y subsidios desde los gobiernos autonómicos, desde el Estado… pero también desde Europa, sobre todo, que es quien tiene la materia en esto. 

Cuando empezamos a pensar en estos subsidios, en cómo trabajamos para democratizar los precios y así ayudamos, a los consumidores y consumidoras a poder tomar decisiones más conectadas con sus valores… estoy seguro de que en 2025 la mayoría de productos de carne vegetal ya estará en paridad de precios. Deberíamos. Usted debería hacer como mínimo, cumplir con el reto que nos ponemos, si no antes porque es urgente. Ahí yo cuando hablo con instituciones les digo “hostia, tenemos la oportunidad desde España, debemos liderar en esto…”. Pero es que nos vamos a quedar atrás, y dejaremos que países como Canadá o Singapur, que no han tenido nunca nada que decir en el sistema alimentario, lideren. ¿Por qué? Porque están poniendo los recursos y, desde las instituciones, están impulsando esto… 

¿Crees que estos países están aprovechando esta necesidad del mercado y España podría estar haciendo lo propio?

Tenemos una industria cárnica súper potente, que tiene la maquinaria y el know-how como casi nadie en el mundo. Somos líderes en exportación en proteína. Al final, los canales de producción, los canales de distribución, son los mismos… solo tenemos que ver cómo hacemos una transición proteica que no deje a nadie atrás, pero que nos permita al mismo tiempo posicionarnos como líderes. 

Y esto pasa por sentarnos y no vernos como contrincantes, sino como “somos la proteína”, en el futuro ya no irá de proteína animal o vegetal, habrá proteína de muchas cosas. Tenemos que vernos como la mesa de la transición proteica, y ahí sentarnos instituciones, organizaciones, ONGs, la industria vegetal y la industria cárnica… y ver cómo vamos transicionando. Y hay muchas empresas en España que también son cárnicas y están impulsando grandes inversiones en proteína vegetal y esto yo creo que es el mejor mensaje. 

No tienes que señalar por qué lo hacen y decir “eres incoherente”. Simplemente tú, después, como consumidor,  decides a quién compras. Y tú puedes decidir yo “solo compro empresas que hayan nacido veganas”… genial, eso una decisión de compra. Pero es muy guay que haya más opciones, porque no todo el mundo piensa como tú y al final contar con todas las opciones siempre está bien.

¿Qué os llevó a apostar por el producto vegetal?

El querer tener un impacto positivo en las 3 cosas que siempre decimos: planeta, animales y salud de las personas. Había este hueco que antes comentaba: mucha gente concienciándose, pero muy poca gente pudiendo hacer cambios… porque no había opciones y era “wow”, para tener un impacto positivo y multiplicar este impacto positivo, realmente hay que poner opciones… Opciones que estén muy buenas, que te quieras comer cada día y las quieras compartir porque te encantan, opciones que puedas comer cada día porque nutricionalmente son completas y opciones que puedas comprar cada día por, democráticamente, el precio y, geográficamente, la disposición está al alcance… ¿no? Ahí, en la tercera, aún tenemos algunos retos… Pero ya estamos mucho más democráticos que estábamos hace 4 años y seguro que en 2025 estamos en paridad de precio. Cuando haya carne animal y haya carne vegetal, estoy seguro que muchísima gente acabará apostando por la segunda… si está al mismo precio.

Según datos pioneros de Nielsen para el proyecto Smart Protein, el valor de las ventas de productos vegetales creció en España un 48% en los últimos dos años, con una cifra de 448 millones de euros. ¿Cuál es la previsión de Heura para los próximos años?


Nosotros queremos seguir multiplicando por 3 cada año. El año pasado llegamos a unos 8, es un poco lo que queremos, ya no solo nos centramos en España sino que también queremos tener mucha presencia internacional. Esto también ayudará a que podamos seguir creciendo, pero ya solo en España se puede seguir creciendo, porque hay mucha gente en muchas ciudades que no han tenido la oportunidad de probar Heura y de poder romper muchas barreras hacia este tipo de productos. Ya en España hay un espacio de crecimiento impresionante.

A pesar del crecimiento del veganismo, otro estudio señala el aumento del consumo cárnico durante la COVID-19. En este aspecto, ¿cómo vivió Heura aquellos meses?

Fue bien en la parte de supermercados, sí. Crecimos mucho, no solo en ventas sino en distribución. Muchos supermercados decidieron también poner los productos no solo en las grandes ciudades, también en las ciudades más pequeñas. Esto ayuda un poco a la democratización geográfica. Evidentemente, en la restauración, que significaba un 40% del negocio, caímos en picado, como cayeron todas las empresas que apostaban por ese sector. Es un poco complejo sacar conclusiones de lo que pasó, hay tantos factores… de abastecimiento, de precio, en ese momento, de miedo… Muchos factores, pero sí, para mí la conclusión más esencial, es que mucha gente conectó, que no hay salud para las personas si no cuidamos a los animales y al planeta. Y que todos estamos conectados, que somos un sistema a tres, y que si uno falla queremos un poco todos. Mucha gente que antes no se preguntaba estas cuestiones, ahora piensa “wow, lo que yo hago cada día también tiene un impacto el día de mañana”…

¿Hasta qué punto creen que será posible cumplir con los objetivos vinculados al medio ambiente si no se cambia radicalmente el modelo de consumo?

Voy a decir una cosa positiva, pero también una cosa que me frustra… La positiva es que, ya que exista, me parece una buena noticia. Que se ponga sobre la mesa y se dedique tiempo a hablar sobre esto, que se pongan iniciativas me parece una buena noticia, porque antes no pasaba. Pero una frustración es que muchas veces hablamos o se habla de la Agenda 20300 en el Congreso, en las instituciones europeas, en los parlamentos autonómicos, donde sea… pero no ponemos las dos, tres cosas que más impactan en el centro. Ponemos eso que abraza a más gente. Yo creo que tenemos que ser un poco más valientes, hablar de lo que más impacta.

Veo muchas veces que hablamos de cosas que son preocupantes -y no digo que no- como puede ser el uso de plástico, las pajitas de plástico, ir menos en avión… pero no se habla nunca de la alimentación. ¿Cómo puede ser que las instituciones públicas utilicen productos que tienen un impacto negativo, si al mismo tiempo están dedicando horas en un Congreso hablar de sostenibilidad? Con la Agenda 2030 lo mismo pasó… Me acuerdo del G7, ¿no? Se reunieron y hablaron de la crisis climática durante todo el día y por la noche estuvieron comiendo bistecs, entrecots y langostas. Sinceramente, a mí esto me parece reírse de la gente. Si tú estás hablando de esto, y aunque te guste o no te guste mucho un entrecot, como mínimo, ese día, delante de las cámaras, cómete un plato con un impacto positivo… El discurso tiene que conectar con las acciones. Y a mucha gente, que ya lo vemos, nos cuesta entender que esta Agenda 2030 no es papel mojado, ¿no?

En marzo de este año la Unión Europea logró colocar en los mercados internacionales 606.500 toneladas de carne porcina, lo que representa un aumento de casi el 30% en comparación al mismo mes de 2020. ¿Ha tenido un impulso similar la industria vegetal?

Hay muchos factores… ha habido el problema porcino en la China y esto ha impulsado mucho la industria del porcino en España, porque hemos exportado mucho más allá. Pero la cuestión es… si desde la Unión Europea se pone a la crisis climática en el centro, no podemos después estar impulsando esto. El año pasado no sé cuántos millones de euros fueron a incentivar el consumo de porcino y vacuno en España desde la Unión Europea. Campañas de concienciación de “tienes que consumir más vacuno para estar saludable”… Tenemos que empezar a poner los recursos en los sitios donde tienen un impacto positivo, esto no tiene sentido. 

A mí nunca me ha llegado ninguna ayuda, ni a ningún colega del mundo plant based  para incentivar el consumo. Ni de la UE, ni de España, ni del parlamento autonómico… de nadie. ¿Por qué? ¿Por qué estamos incentivando y poniendo dinero a incentivar un consumo que ya es exagerado y que ya ninguna Organización Mundial está incentivando? Todo esto está pasando, pero en paralelo estamos trabajando para intentar proteger un sistema obsoleto. Todas las organizaciones están diciendo que no tiene sentido… Es obsoleto y es un poco reírse de la gente. La UE no puede decir “crisis climática” si está dando millones a la producción masiva de cerdos y vacuno. Solo hace falta ver la última campaña de Greenpeace, que habla de las macrogranjas… Me parece un ejemplo muy claro, esos espacios son agujeros negros de los ODS.

¿Empresas green como Heura reciben alguna ayuda estatal alineada a esta buena praxis empresarial?

Hay gente en las instituciones que lo está impulsando, que quiere saber más, informarse, ser parte de la solución… Empiezan a entender que tenemos que cambiar el sistema alimentario. Ahora mismo, si pusiéramos en un gráfico las ayudas que reciben las ganaderías y las empresas como nosotros… no salimos en el gráfico. Eso seguro. 

Soy positivo, me gustaría pensar que en los próximos empezaremos a hablar de esto. No tendría sentido no hacerlo. Confío en las instituciones, al final, aunque me cueste mucho… Podemos proponer iniciativas que ayuden a democratizar los precios de los productos con impacto positivo, puede ser fácil, al final es una cuestión de IVAs… Si hay IVAs superiores para los productos con impacto negativo, como ha pasado con otros productos como el tabaco, o sean IVAs menores a productos con un impacto positivo que ayuden a llegar a la paridad de precio antes. Que la gente realmente pueda decidir desde el impacto y no desde el bolsillo.

Todo lo que hemos hablado del NutriScore, y todo el tiempo que le hemos dedicado, ¿por qué no le ponemos el mismo foco a no el ego de lo que me impacta a mí en salud, sino… qué impacto hago en el planeta? ¡Pongamos un EcoScore! Y pongamos un semáforo, ya veremos cómo hay muchísimos productos que ponemos todos los días en nuestros platos que están en rojo, si no en  negro… La salud del planeta, de los humanos, de los animales, está conectada… Tenemos que empezar a pensar para poder decidir qué productos ponemos en nuestros platos. Hay muchos que no usaríamos si usásemos el EcoScore. Si ha sido tan fácil con el NutriScore… ¿por qué no?

La Mesa de Transición Proteica… somos muy pesados, pero realmente pensamos que España puede liderar, aunque solo lo hará si empieza a ponerse las pilas. Y, sobre todo, si creamos una transición que no deje a nadie atrás… Yo nunca iré contra un ganadero. Me parece que todo es un sistema, del que yo también formo parte… ya no solo en la carne, en todo. Que haya un EcoScore para todo y ahí dos cosas más. Tenemos que verlo ya como “mi impacto económico”, cómo me impacta esta transición… si lo hacemos bien, habrá trabajo para todos. Seguiremos produciendo millones y millones de toneladas de comida que seguiremos exportando a millones de consumidores fuera de España. Al final es esto. Que se ubique como prioridad en los programas…

Hasta ahora, ¿cómo ha sido la recepción de sus productos por parte del público? ¿Cuál es el producto más demandado de su oferta?

Es impresionante lo que hemos vivido. Al principio, los primeros dos meses nos probaban decenas de personas y ya nos parecía muchísima gente… La etiqueta, los ingredientes y los nutricionales… Creo que es lo que hace que pensemos que Heura no quiere ser una alternativa, un sustituto, sino un sucesor. Cuando hay sucesor quiere decir que es mejor en todo: mejora la sostenibilidad, es mejor nutricionalmente y también es igual o mejor en experiencia, en textura, en sabor... Yo creo que este mindset que tenemos mucha gente… te puede gustar mucho, pero podrías ver una etiqueta y que te eche para atrás… si rompes todas las barreras en una, creo que es mucho más fácil que la gente te pruebe. Incluso a los más escépticos, siempre les digo “probadlo una vez” y luego hablamos… Es posible que tengas un trauma frente a los productos plant based, seguramente hayas probado algo que no te ha gustado nada. A mí hay productos veganos que tampoco me gustan, y seguramente si solo hubiese probado ese... Pero ya no estamos como estábamos hace 10 años. Ahora hay muchas cosas, pruébalas!

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