lunes 30 • enero 2023

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El coste de salvar a Ucrania de la quiebra total

Occidente hace estimaciones de lo que costará que Ucrania se recupere de la destrucción que está suponiendo la invasión rusa

La Guerra de Ucrania ha entrado en un punto de inflexión. Gracias a la ayuda masiva prestada por los Aliados, Kiev ha pasado a la ofensiva, y está tratando de darle la vuelta a la tortilla en un frente que ha comenzado a empantanarse.

Los armas occidentales están haciendo estragos entre las tropas rusas, pero a pesar de la creencia de muchos políticos, los expertos advierten de que la guerra podría estancarse y alargarse durante muchos meses, o incluso años.

Rusia ha empezado a movilizar hombres, y ha firmado la anexión de algunos territorios del este de Ucrania, que en poco tiempo pasarán a formar parte de la Federación a nivel constitucional. A partir de ese momento, Putin podrá considerar a Ucrania como “invasor”, pues el Ejército Ucraniano está a la ofensiva en algunas zonas que ahora quedan dentro de las regiones anexionadas por Rusia. El mundo al revés.

Este pánico a una guerra total que podría escalar hasta niveles nucleares ha causado cierto nerviosismo entre los mandos europeos, pero Estados Unidos tampoco se amilana, y ha anunciado que continuará enviando armas a Ucrania. Sin embargo, los europeos empiezan a plantearse si es buena idea continuar con la ayuda al país eslavo, teniendo en cuenta la crisis en la que la UE está sumergida, y los problemas energéticos que ya empiezan a asomarse por la ventana comunitaria.

Ucrania está devastada, pero la guerra continúa. Y algunos miembros de la OTAN dudan: ¿cuánto cuesta mantener el conflicto activo? ¿cuánto nos va a costar sacar a Ucrania de la quiebra económica? ¿cómo afecta esto a una Unión Europea al borde de la recesión?

El músculo económico de los Aliados

Desde el comienzo del conflicto, la OTAN y sus aliados han estado enviando armas de última generación, uniformes y blindajes militares, sistemas de geolocalización, munición infinita e incluso drones, aviones y mercenarios a Ucrania. Es indudable que esto está suponiendo un esfuerzo importante para las economías aliadas, pero, ¿afecta de igual manera a todas?

Es evidente que no. Si bien Francia, Reino Unido, Alemania, Italia o España han contribuido con equipos militares y otras ayudas en pro de Ucrania, no se acercan ni de lejos a lo que está aportando Estados Unidos a la guerra. De lo militar hablaremos más adelante, pues lo que la mayoría de personas desconoce es la ingente cantidad de dinero que el país de las barras y las estrellas está enviando a Ucrania solamente para que el gobierno de Zelensky pueda hacer frente al gasto público del país.

Y es que la potencia norteamericana sabe de las dificultades por las que están pasando los ucranianos. Por ello, desde que comenzó la invasión han ayudado a Kiev con al menos 12.000 millones de dólares en fondos directos, subvenciones y préstamos muy ventajosos que muy probablemente, no serán devueltos, o tardarán décadas en recuperarse.

Aunque esta probabilidad no le importa demasiado a los Aliados, pues 12.000 millones no son absolutamente nada para un conglomerado de países de la OTAN que suman en total un PIB conjunto de 50 billones de dólares. Por comparar, el PIB de Rusia apenas se acerca a los 1,5 billones; casi 34 veces menos.

Aún así, con la recesión a las puertas, nadie quiere gastar por gastar, y menos los países del norte de Europa. De todas formas, los Aliados se han comprometido a mandar otros 20.000 millones de dólares durante estos meses, y si a esto le sumamos la ayuda humanitaria y la ayuda militar que ha recibido Ucrania, la cifra es increíble: son 80.000 los millones de dólares que se han dejado ya en manos de Zelensky para tratar de reflotar un país totalmente destruido.

Hay que destacar que de esos 80.000 millones, casi 50.000 han sido aportados exclusivamente por los Estados Unidos, 16.000 por la Unión Europea y 6.500 por parte del Reino Unido. Nunca se había visto nada parecido desde la Segunda Guerra Mundial.

En aquel momento, tras el devastador conflicto, Estados Unidos puso en marcha el Plan Marshall, que consistía en el préstamo y las ayudas económicas a Europa por un valor de 20.000 millones. Ajustados a la inflación actual, se traducen en 200.000 millones, una cifra más del doble de la que los Aliados le han prestado a Ucrania, pero las números del conflicto actual siguen siendo espectaculares.

El coste militar y el futuro económico de Ucrania

Desde el comienzo de la invasión, las cosas fueron de mal en peor para Ucrania. Si bien es cierto que gracias a una tenaz resistencia, a los errores en la movilización de Rusia y la inestimable ayuda occidental el país está logrando hacer retroceder a los rusos, la situación en los territorios que van desalojando es demoledora.

Porque lo único que encuentra el Ejército Ucraniano cada vez que libera una ciudad es destrucción. O bien por los ataques rusos previos en los inicios de la conquista, o bien por sus propios ataques para liberarla de las garras de Putin. Y esto es un auténtico problema.

Tras el fracaso de la ofensiva en Bucha y los alrededores de Kiev, Rusia decidió retirarse paulatinamente para proteger su verdadero objetivo desde el inicio de las hostilidades: el Donbás. Y ahora, con las anexiones de Lugansk, Donetsk, Jersón y Zaporiyia recién firmadas, hay que tener en cuenta varios factores.

El primero es que esas regiones (incluyendo también a la ahora liberada Jarkov) suponen el 20% del PIB total de Ucrania, y son el hogar de casi el 30% de la población. Esas regiones siguen en manos rusas, salvo Jarkov, que ya solo es la sombra de lo que un día fue.

Y no es el único problema. Ucrania se ha vuelto a convertir en el país más pobre de Europa. La inflación está disparada, el valor de la moneda local es irrelevante, y el coste de poner en marcha todas las fábricas y reactivar la economía es casi incalculable. Lo único que mantiene vivas las esperanzas del país es la ayuda militar aliada.

Los Aliados, especialmente Estados Unidos, han lanzado un salvavidas a Ucrania mediante la ayuda militar masiva. Y vaya si lo están aprovechando. Bajo la tutela de Joe Biden se han destinado casi 25.000 millones de dólares en concepto de ayuda militar.

Los envíos más importantes han sido los siguientes: barcos y patrulleras por valor de 800 millones, 150.000 unidades de munición de artillería que valen casi 570 millones, 2.000 Javelin (misiles guiados anti tanque de gran precisión) por valor de 512 millones, 121 drones de ataque valorados en 20 millones, y po supuesto, la joya de la corona, los 16 HIMARS por valor de 300 millones.

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Un Sistema de Cohetes de Artillería de Alta Movilidad (HIMARS) durante unas maniobras en Colorado; año 2015 Fuente:Ministerio de Defensa de los Estados Unidos

Los HIMARS están siendo los verdaderos artífices de la victoria ucraniana reciente. Se trata de vehículos de alta movilidad armados con lanzaderas de cohetes múltiples y capaces de alcanzar objetivos a más de 80 kilómetros de distancia. Son fáciles de configurar, y sus veloces misiles pueden destruir un área equivalente a 130.000 metros cuadrados. Todos los datos sobre la ayuda que recibe Ucrania se pueden comprobar en la web del Kiel Institute for the World Economy.

A pesar de todo, Ucrania enfrenta un futuro complicado. Rusia controla el 60% de los yacimientos de carbón, el 42% de los yacimientos de metales y un tercio de los depósitos de tierras raras del país. Además, con el invierno acercándose, Ucrania apenas ha llenado el 22% de su capacidad de almacenamiento de gas, y necesita adquirir con urgencia unos 5.000 millones de metros cúbicos, lo que engrosará su deuda en al menos 10.000 millones. Todo esto sin contar con que el sistema eléctrico del país está destrozado.

El Fondo Monetario Internacional calcula que el PIB de Ucrania caerá un 45% durante el 2023, eso suponiendo que Occidente siga apoyando de forma masiva la guerra.

Por otro lado, el déficit público del país aumenta en 5.000 millones por cada mes de conflicto, mientras que el PIB de Ucrania apenas alcanza los 200.000 millones al año (algo mayor al de Andalucía). Esto era antes de la invasión, pues calcular todo el volumen de negocios actual es casi imposible, pero es evidente que la economía del país eslavo está totalmente en standby.

Con todos los datos en la mano, Ucrania podría tardar varias décadas en recuperarse de la guerra. Y esto suponiendo que salgan más o menos victoriosos. El problema, es que aunque Estados Unidos quiere seguir apoyando el conflicto, varios países de la Unión Europea como Alemania o Francia ya empiezan a apostar por la paz, y han decidido dejar de enviar armas a Kiev.

La situación en Europa es dura, y se vienen tiempos difíciles. Ya hemos visto el elevado precio que hay que pagar por mantener con vida al Ejército Ucraniano. La pregunta es: ¿puede Europa seguir soportando semejante despilfarro, o se plantará como ya han hecho algunos países miembros?

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