IA

Así está cambiando la inteligencia artificial el trabajo de los directivos en las empresas

Un porcentaje significativo de empresas en Europa y Estados Unidos ya utiliza estas tecnologías en al menos una función de negocio

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Por Alberto Mesas

Durante años, la digitalización transformó la forma en que las empresas producían, vendían o se relacionaban con sus clientes. Sin embargo, la irrupción de la inteligencia artificial (IA) está afectando a un ámbito diferente, la propia toma de decisiones. Cada vez más directivos utilizan herramientas basadas en IA para analizar información, elaborar informes, identificar riesgos y mejorar la productividad de sus equipos.

La novedad no reside únicamente en la automatización de tareas repetitivas. Lo que está cambiando es la capacidad de procesar grandes volúmenes de información en cuestión de segundos, algo especialmente valioso en entornos empresariales donde la rapidez y la calidad de las decisiones son factores competitivos clave.

Según una encuesta global realizada por la consultora McKinsey & Company, la adopción de herramientas de inteligencia artificial generativa se ha extendido con rapidez en el mundo empresarial. Un porcentaje significativo de empresas en Europa y Estados Unidos ya utiliza estas tecnologías en al menos una función de negocio, especialmente en áreas relacionadas con marketing, atención al cliente, desarrollo de productos y operaciones, y la tendencia apunta a una integración cada vez mayor en los procesos de gestión.

Centrada en el análisis de grandes cantidades de datos

Uno de los cambios más visibles se encuentra en el análisis de datos. Tradicionalmente, los equipos directivos dependían de departamentos especializados para recopilar información, elaborar cuadros de mando y generar informes. Hoy, muchas herramientas de IA permiten resumir miles de registros, identificar patrones y generar visualizaciones de forma automática. Esto reduce el tiempo necesario para transformar datos en información útil para la toma de decisiones.

La elaboración de informes es otro ámbito donde el impacto ya resulta evidente. Reuniones, resultados financieros, estudios de mercado o informes internos pueden sintetizarse automáticamente, permitiendo que los directivos dediquen menos tiempo a tareas administrativas y más a cuestiones estratégicas. Diversas compañías están utilizando sistemas de IA para generar borradores de documentos, resúmenes ejecutivos y análisis preliminares que posteriormente son revisados por profesionales humanos.

La gestión del conocimiento también está experimentando una transformación significativa. En muchas empresas, gran parte de la información relevante se encuentra dispersa entre correos electrónicos, documentos internos, bases de datos y aplicaciones corporativas. Los nuevos asistentes basados en IA permiten localizar información específica de forma mucho más rápida, reduciendo el tiempo dedicado a búsquedas internas y facilitando el acceso al conocimiento acumulado por la empresa.

Otro aspecto importante es la planificación estratégica. Algunas plataformas utilizan modelos predictivos para analizar tendencias de mercado, comportamiento de clientes o riesgos operativos. Aunque estas herramientas no sustituyen el criterio humano, sí proporcionan escenarios y simulaciones que ayudan a los directivos a evaluar alternativas con mayor rapidez.

La información a veces no es fiable

Sin embargo, el auge de la inteligencia artificial también plantea desafíos. Uno de los principales es la fiabilidad de la información generada. Los expertos coinciden en que la IA puede cometer errores, ofrecer respuestas inexactas o basarse en datos incompletos. Por ello, las organizaciones más avanzadas están adoptando modelos de supervisión humana que combinan automatización con control profesional.

La seguridad y la privacidad constituyen otra de las preocupaciones más urgentes. Muchas empresas manejan información sensible sobre clientes, empleados o estrategias corporativas. La incorporación de herramientas de IA obliga a reforzar los mecanismos de almacenamiento de datos sensibles y a garantizar el cumplimiento de normativas como el Reglamento General de Protección de Datos.

A pesar de todo esto, la inteligencia artificial no está sustituyendo a los directivos, pero sí está modificando profundamente la forma en que trabajan. Para muchos ejecutivos, la cuestión ya no es si utilizar inteligencia artificial, sino cómo integrarla de manera efectiva en la gestión diaria de sus organizaciones. En un entorno económico cada vez más competitivo, la capacidad para convertir datos en decisiones rápidas y fundamentadas puede convertirse en una de las principales ventajas empresariales de la próxima década.

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