El proyecto conjunto 'Waste to Biomethane' (W2BM), impulsado por Naturgy y Greene, ha dado un paso significativo con el inicio de operaciones de una planta piloto en las instalaciones de Greene en Elche. Esta planta, que forma parte de la estrategia para desarrollar soluciones innovadoras de descarbonización, tiene la capacidad de tratar alrededor de 10 kg/h de residuos para producir metano sintético.
La tecnología empleada en este proyecto combina pirólisis, gasificación y metanación biológica para transformar residuos industriales no reciclables y biomasa en gas verde. Este avance representa un hito en la ampliación del potencial del gas verde en España y en la mejora de la gestión de residuos y la producción de energía sostenible.
El proyecto busca convertir residuos que no se pueden reciclar en una fuente de energía renovable inyectable en la red gasista
Actualmente, la planta piloto está en fase de ensayos y optimización, un proceso que se extenderá durante el año. Los objetivos incluyen mejorar la eficiencia del sistema y lograr un metano con pureza del 95% o más, validando así la viabilidad técnica de la tecnología bajo condiciones operativas reales. Durante esta etapa, se evalúan parámetros clave como la estabilidad del proceso, la calidad del gas producido y la eficiencia global del sistema, ajustando las condiciones de operación para maximizar la producción de metano.
El proceso ha demostrado ser escalable desde el laboratorio hasta la planta piloto, con conversiones superiores al 60% y potencial de mejora hasta el 80 o 90% mediante la optimización de variables operativas. Los resultados obtenidos permitirán el desarrollo de esta tecnología a nivel industrial en los próximos años. A partir de 2027, el proyecto contempla la construcción de plantas de demostración de mayor capacidad y una primera instalación industrial capaz de tratar decenas de miles de toneladas de residuos anualmente.
