España ha incrementado significativamente su gasto en defensa, alcanzando un promedio anual de 4.750 millones de euros en 2025. Este aumento, que multiplica por 6,5 los 730 millones de euros de promedio del período 2013-2024, refleja un incremento del 550,7%, según un informe de BBVA Research. El estudio indica que el país ha entrado en un "nuevo ciclo inversor de carácter estructural" desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, un fenómeno que ha llevado a varios países a aumentar su inversión en defensa, incluido España.
En 2025, el fuerte incremento del gasto permitió a España alcanzar el umbral del 2% del PIB fijado por la OTAN. Las decisiones de financiación de defensa, aprobadas por el Consejo de Ministros, han cobrado un "protagonismo creciente", llegando a la citada cifra media de 4.750 millones de euros, tal y como detalla el análisis de BBVA Research, basado en el examen de más de 26.000 acuerdos del Consejo de Ministros desde 2013, utilizando técnicas de Big Data e inteligencia artificial.
Este incremento no se centra únicamente en grandes programas de modernización, sino que se distribuye en diversas categorías de inversión militar, abarcando sistemas de armas, capacidades aéreas, infraestructuras, ciberdefensa, I+D, logística y munición
Madrid, Sevilla, Albacete y Asturias son las principales localizaciones donde se concentran las contrataciones, albergando "buena parte" de las capacidades tecnológicas esenciales para el diseño, fabricación e integración de los programas más destacados. Las 15 mayores empresas adjudicatarias controlan el 43% del importe total contratado en 2025, concentrado en estos polos tecnológicos.
El análisis también señala que desde mediados de 2025, casi 2.000 millones de euros en contratos de adquisición de equipamiento militar se han adjudicado en promedio, alcanzando "niveles históricamente elevados". Estos contratos se enfocan no solo en la adquisición de equipamiento militar, sino también en servicios relacionados, como mantenimiento, software y comunicaciones.
Finalmente, los autores del estudio destacan que mientras las capacidades terrestres y navales dependen principalmente de fabricantes nacionales, los grandes programas aeronáuticos están marcados por una mayor cooperación europea, en parte gracias a iniciativas multinacionales como el Eurofighter. Esta colaboración internacional es un reflejo del fuerte componente exportador del sector aeronáutico español, que encuentra en la Unión Europea su principal mercado.
