La reciente política monetaria más restrictiva de la Reserva Federal estadounidense, sumada al agravamiento del conflicto en Irán y al aumento del precio del crudo, ha elevado el rendimiento del Bloomberg Global Government Bond Index al 3,72%, el nivel más alto desde 2008. En las últimas semanas, el rendimiento del bono a 30 años de Estados Unidos subió al 5,31%, el punto más alto desde 2007, mientras que el rendimiento del bono a 10 años alcanzó el 4,78%.
En Europa, la situación es similar: el bono alemán a 10 años (bund) alcanzó un 3,32%, el punto más alto desde 2011, y su equivalente español se ubicó en el 3,80% este martes, en niveles de 2023. Japón también experimenta un aumento, con el rendimiento del bono a 10 años alcanzando el 3% este martes, un máximo desde 1996. El analista de XTB, Javier Cabrera, explica que la situación en Japón no es de corto plazo y que el mercado teme que los planes de reducción de impuestos y gasto de la primera ministra incrementen el endeudamiento del país, cuya deuda ya supera el 200% del PIB.
El recrudecimiento de las tensiones en Oriente Medio y el aumento del precio del petróleo ponen presión sobre las rentabilidades de los bonos y afectan las valoraciones en bolsa
Los analistas de Bankinter señalan que el aumento generalizado de la rentabilidad de los bonos proviene, en parte, de los ataques militares reactivados por Estados Unidos en Irán. Además, el precio del petróleo sobrepasó los 90 dólares el barril, lo cual implica inflaciones más altas, aumentando así la presión sobre los bonos.
Thomas Hempell, de Generali Investments, añade otros factores: una comunicación "confusa" de la Fed, un superciclo de gasto en inteligencia artificial y una fuerte emisión de duración por parte de los hiperescaladores, unidos a datos globales sólidos. El Tesoro de EEUU ha anunciado aumentos en las recompras de bonos a largo plazo, lo que según Hempell, afecta al dólar al incrementar los riesgos de depreciación monetaria.
La probabilidad de una subida de tipos en Estados Unidos ha aumentado tras el discurso de Kevin Warsh, presidente de la Fed, en la cumbre de Jackson Hole, donde se enfocó en controlar la inflación. Firmas como Pimco y Lombard Odier apuntan a una subida de tipos en la próxima reunión de septiembre. Sin embargo, los analistas de Bank of America indican que, si no se produce una sorpresa negativa, Warsh deberá llevar a cabo la subida para no socavar la credibilidad ganada.
En este contexto, comenzó la reunión de dos días de ministros de Finanzas del G20, presidida por Estados Unidos. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, defendió el crecimiento y la desregulación como métodos para reducir la deuda, criticando las cargas regulatorias y la insuficiente inversión. No obstante, algunas gestoras como Julius Baer consideran que el aumento de las rentabilidades de los bonos es gradual y favorece una rotación en la renta variable, sin constituirse en un shock de tipos.
