El ministro de Finanzas del Reino Unido, John Healey, ha reafirmado que la disciplina fiscal es su prioridad principal. Healey ha señalado que el primer ministro británico, Andy Burnham, está totalmente comprometido con cumplir las normas fiscales para el presupuesto de octubre, que será el primero del nuevo gabinete.
En uno de sus primeros discursos importantes en el cargo, Healey explicó los objetivos de las próximas cuentas públicas. Subrayó que se centran en el equilibrio de las cuentas, la creación de un colchón financiero que permita protegerse de la incertidumbre, y el control del endeudamiento para frenar la inflación y reducir la pobreza a largo plazo. "Esto no se trata de líneas en un gráfico ni de números en una hoja de cálculo, es una cuestión de valores", afirmó.
Healey también adelantó que el próximo presupuesto promoverá una descentralización significativa para que las autoridades locales puedan impulsar la economía privada en sus áreas. "La solución es un cambio fundamental, que comienza otorgando poder y recursos a los líderes locales para construir infraestructura e impulsar la inversión privada", sostuvo el ministro.
El crecimiento económico será central en la recuperación del Reino Unido, con esfuerzos centrados en apoyar a las empresas y fomentar tanto el consumo de productos británicos como las exportaciones
El ministro destacó la colaboración entre Downing Street y el Tesoro para promover el crecimiento a través de la descentralización, un mayor control público y un sólido centro de estrategia gubernamental. No obstante, Healey no reveló detalles sobre su política impositiva, a pesar del déficit público de 1.800 millones de libras esterlinas (2.100 millones de euros) en julio y las dudas sobre cómo equilibrará la disciplina fiscal con el aumento del gasto público.
"Si respondo ahora a esas especulaciones, solo las alimentaré aún más", declaró. Healey aseguró que el presupuesto expondrá sus planes y la dirección futura del gobierno. Entre los objetivos del presupuesto están aumentar el gasto en defensa y asistencia social, manteniendo el compromiso del Partido Laborista de no subir el impuesto sobre la renta, el IVA o el impuesto de sociedades.
En cuanto a posibles impuestos, las opciones incluyen gravámenes al patrimonio, beneficios bancarios u otras tasas que afectan a las grandes fortunas. En una conversación telefónica, el consejero delegado de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, advirtió a Healey sobre las posibles consecuencias de imponer impuestos más altos al sector bancario.
