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El caso Bizum: cómo una alianza bancaria española se convirtió en una infraestructura de pago nacional

El 18 de mayo de 2026, Bizum dio el paso que le faltaba: el comercio físico. Con Bizum Pay, el usuario paga en cualquier datáfono compatible acercando el móvil, sin tarjeta ni código QR. La tecnología es NFC, la misma de Apple Pay o Google Pay, pero el dinero sale directamente de la cuenta bancaria, sin intermediarios internacionales.

Bizum
Por Redacción Capital

Cinco amigos salen a comer. Cuando llega la cuenta, deciden repartir los gastos, pero solamente uno pagará por la cuenta entera. Entonces lo suelta: "Hazme un Bizum", una frase que ya pasó a formar parte del imaginario local.

No es para menos. Bizum tiene 30 millones de usuarios y una penetración superior al 95%. Y, aunque parezca que el sistema de cobro interbancario lleva desde siempre con los españoles, su invención ocurrió hace apenas 10 años.

A continuación, un análisis sobre cómo se aplica este método en distintos entornos, desde casinos online hasta cenas con amigos.

Un pacto bancario contra Silicon Valley: así arrancó Bizum en 2016

En 2015, Apple Pay acababa de aterrizar en Europa. En la misma carrera tecnológica, Samsung Pay avanzaba con paso firme y soluciones como Vodafone Wallet intentaban colarse en el bolsillo del consumidor español.

La banca tradicional recibió el memo. Si no ofrecía una alternativa propia rápido, corría el riesgo de quedarse fuera de un juego que iba a marcar el futuro de la intermediación financiera y de las transacciones comerciales.

La respuesta fue sectorial y conjunta. El 27 de junio de 2016, CaixaBank, Santander, BBVA, Sabadell, Bankia y otras entidades constituyeron en Madrid la Sociedad de Procedimientos de Pago. La inversión inicial estimada no fue menor: se valoró en 100 millones de euros.

La infraestructura tecnológica se apoyó en Redsys, Cecabank e Iberpay. Estas tres empresas no eran precisamente recién llegadas, sino que constituían los pilares del sistema de pagos español.

El servicio comercial arrancó en el último cuatrimestre de ese año. Por entonces, pocos apostaban a que un acuerdo de despacho entre bancos terminaría convertido, una década después, en verbo cotidiano. "Hazme un bizum" no estaba en los planes de ningún departamento de marketing. Salió solo.

Verificación bancaria y sectores regulados: el encaje con el juego online en España

Hoy su alcance es todavía mayor. Entre los sectores que integraron Bizum en los años posteriores a su fundación, el del juego online regulado merece mención aparte. Los casinos legales en España, operadores con licencia de la Dirección General de Ordenación del Juego, están sujetos a controles KYC (verificación de identidad del cliente) especialmente estrictos.

En los sitios comparadores del sector, como SrCasino, la sección referida a los pagos ocupa un espacio aparte, dado que es una de las principales preocupaciones de los usuarios. Pero, ¿cómo aborda SrCasino los métodos de pago? Los clasifica en tablas fáciles de entender. En cada sección, los jugadores pueden conocer el tiempo medio de depósito y de retirada, además de las comisiones de la transacción.

Bizum encaja de forma natural en el marco del juego regulado. El propio sistema exige que el usuario esté identificado a través de su entidad bancaria.

Transferencia SEPA instantánea, verificación bancaria previa y reversibilidad limitada son tres características que se alinean con las exigencias de un sector donde la identificación del usuario, los límites de gasto y la prevención del blanqueo de capitales no son opcionales.

En la práctica, esa compatibilidad ha dado lugar a una categoría creciente: la de los casinos con Bizum, operadores regulados que han integrado la plataforma como método de depósito y cobro.

La curva de cero a 30 millones de usuarios

Lo que siguió después se estudia en las escuelas de negocios como caso de éxito. En 2019, apenas tres años después del lanzamiento, el sistema alcanzó los seis millones de usuarios. BBVA fue la primera entidad en superar el millón por cuenta propia.

Luego llegó 2020, y con el confinamiento la aversión al efectivo se disparó por razones sanitarias. La cifra saltó a diez millones en agosto de ese año. En 2021 eran quince. En 2024, veintisiete. Y en septiembre de 2025, la compañía anunció haber superado los 30 millones entre España y Andorra.

El número equivale al 60% de la población española y las cifras de actividad acompañan la curva. A medida que pasa el tiempo, la tendencia se profundiza. En los primeros meses de 2025, Bizum registró 900 millones de transacciones con un volumen superior a 65.000 millones de euros. Tres millones de operaciones al día.

El año anterior, los españoles habían realizado más de mil millones de transferencias instantáneas a través del sistema, alrededor del 90% del total nacional. Cenas, pagos informales, transferencias instantáneas, cada Bizum cuenta su propia historia.

Cuando dejó de ser "lo de las cenas": el asalto al e-commerce

Durante años, Bizum fue percibido casi exclusivamente como la herramienta para saldar cuentas entre amigos: pagar la parte del regalo colectivo, devolverle veinte euros al primo que sacó las entradas de un concierto.

Si bien ese uso persona a persona sigue siendo el core del sistema al día de hoy, desde 2019 la plataforma ha ido conquistando un terreno más rentable.

Hoy es el segundo método de pago favorito en el e-commerce español, con una cuota que comercios y entidades sitúan entre el 20% y el 30% del total. Una media de tres compras por segundo.

Al cierre de la primera mitad de 2026, más de 111.000 negocios tenían Bizum integrado. El crecimiento no ha sido uniforme: las verticales que más rápido lo adoptaron comparten dos rasgos, un usuario acostumbrado al pago digital y una preferencia por métodos instantáneos y verificados.

Retail online, plataformas de suscripción, servicios de reserva y sectores del ocio digital regulado, como los casinos en línea que aceptan este método de pago, encabezan la lista.

Del datáfono al continente: Bizum Pay y la partida europea

El 18 de mayo de 2026, Bizum dio el paso que le faltaba: el comercio físico. Con Bizum Pay, el usuario paga en cualquier datáfono compatible acercando el móvil, sin tarjeta ni código QR. La tecnología es NFC, la misma de Apple Pay o Google Pay, pero el dinero sale directamente de la cuenta bancaria, sin intermediarios internacionales.

CaixaBank, BBVA, Sabadell y Bankinter fueron las entidades pioneras en llevar adelante la medida. El objetivo declarado es llegar a los 100.000 establecimientos activos antes de que termine 2026, sobre un parque de datáfonos del que aproximadamente el 60% ya es compatible.

Por ahora, las entidades no han informado el porcentaje de cumplimiento de ese objetivo, pero, al momento de la redacción de este artículo, todavía quedan meses hasta el final del año.

Mientras tanto, la plataforma juega otra partida en paralelo. Dentro de la alianza, EuroPA ha activado operaciones transfronterizas con Italia y Portugal, y tiene acuerdos cerrados con plataformas de Polonia, los países nórdicos y Grecia.

El horizonte que ya se deja ver es la interconexión entre 16 países. Eso implicaría una red potencial de 400 millones de usuarios. La banca española, tantas veces señalada por su lentitud digital, tiene aquí uno de sus casos de estudio más sólidos de la última década. La segunda empieza ahora.

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