El sector de la ciberseguridad en Europa inicia una nueva fase con la implementación del Cyber Resilience Act (CRA), que, desde este 11 de septiembre, exigirá a las empresas notificar las vulnerabilidades explotadas y los incidentes graves relacionados con la seguridad de sus productos digitales. La normativa prevé multas de hasta 15 millones de euros para los incumplimientos más severos.
Con el rápido avance de las amenazas cibernéticas, las organizaciones están reevaluando sus estrategias para construir resiliencia, no solo respondiendo a los ataques, sino también fortaleciendo desde la preparación de sus profesionales hasta la detección y defensa frente a amenazas. El CRA, que regula productos de hardware y software comercializados en la Unión Europea, establece requisitos de ciberseguridad proporcionales al riesgo asociado.
La regulación abarca una amplia gama de dispositivos, desde aplicaciones y sistemas operativos hasta dispositivos como monitores de bebés y relojes inteligentes. La Comisión Europea busca eliminar la insuficiencia en niveles de seguridad y retrasos en actualizaciones, problemas comunes que dificultan a empresas y consumidores identificar productos con garantías adecuadas.
El Cyber Resilience Act refuerza la visión de seguridad durante todo el ciclo de vida de la tecnología
Martin Trullás, director de Advanced Solutions de Ingram Micro, destaca la importancia de anticiparse a los riesgos asociados a la infraestructura empresarial y de tener una estrategia de reacción rápida a incidentes. La normativa no solo obliga a comunicar los incidentes, sino también a integrar la seguridad desde el diseño y a lo largo de todo el ciclo de vida del producto, fomentando la colaboración entre fabricantes, distribuidores, partners y clientes.
A partir de diciembre de 2027, se aplicarán completamente las obligaciones de esta ley, pero la fase actual ya impone a los fabricantes la notificación rápida de problemas de seguridad: un máximo de 24 horas para la alerta inicial y 72 horas para el informe completo. La normativa refuerza la importancia de la ciberseguridad en las decisiones tecnológicas, exigencia contemplada en el distintivo CE de conformidad.
Según Ingram Micro, el canal tecnológico puede ser crucial para conectar fabricantes, partners y clientes, proporcionando acceso a soluciones y conocimientos que mejoren la protección de sus clientes en esta nueva etapa. Trullás concluye que las organizaciones que se anticipen a la regulación estarán mejor preparadas para enfrentar un panorama cada vez más complejo.
