Revista Capital

La escasez redefine el mapa de la inversión inmobiliaria en Europa

La escasez estructural de vivienda impulsa el atractivo del residencial europeo, mientras Hines detecta oportunidades también en retail, logística y oficinas prime. David Steinbach, Vanessa Gelado y Alfonso Munk, de Hines, analizan el nuevo ciclo

Por Redacción Capital

La falta de nueva oferta se ha convertido en uno de los grandes motores del mercado inmobiliario europeo y sitúa al residencial entre los segmentos con mayor recorrido, según un estudio de Hines. La mejora de la financiación amplía las oportunidades en retail, logística y oficinas prime, aunque el nuevo ciclo exige una selección de activos mucho más rigurosa

El inmobiliario europeo empieza a cambiar de ciclo. Después de varios años en los que el aumento del coste de la financiación, el reajuste de las valoraciones y la incertidumbre económica condicionaron las decisiones de inversión, el mercado entra en una etapa diferente. El capital comienza a regresar y las condiciones financieras mejoran, pero el escenario que emerge dista de ser una recuperación generalizada. La escasez de oferta se está convirtiendo en uno de los principales factores para determinar dónde se encuentran las oportunidades.

La limitada actividad promotora acumulada durante los últimos años ha dejado a determinados mercados con dificultades para responder a una demanda que continúa siendo sólida. El fenómeno es particularmente visible en vivienda, aunque se extiende, con distinta intensidad, a otros segmentos. Allí donde incorporar nuevos activos resulta complicado, la oferta existente parte con ventaja para mantener niveles elevados de ocupación y sostener el crecimiento de las rentas.

Esta es una de las principales tesis del Mid-Year Outlook 2026 de Hines Research. El informe identifica el residencial europeo como uno de los segmentos living con mejores fundamentales a escala mundial y estima que las condiciones del alquiler son aproximadamente dos veces más sólidas que en Estados Unidos. Pero las señales de mejora van más allá de la vivienda. Las rentas del retail europeo aumentaron más de un 5% en 2025, los mercados logísticos avanzan hacia un mayor equilibrio entre oferta y demanda y las condiciones de financiación continúan normalizándose.

El resultado es un mercado en el que el inversor vuelve a encontrar oportunidades, aunque con una premisa diferente a la de ciclos anteriores. El crecimiento económico continúa siendo moderado en buena parte de Europa, de modo que la generación de valor dependerá menos de una expansión general de la economía y más de la capacidad para identificar aquellos mercados y activos en los que una demanda resistente convive con una oferta difícil de incrementar.

La escasez se convierte en una ventaja para la inversión

Hines define esta situación como la “ventaja de la escasez”. El concepto parte de una idea sencilla: cuando existe demanda, pero el mercado no puede producir suficiente vivienda, espacio comercial o superficie logística para atenderla, los activos disponibles adquieren una posición especialmente favorable. La escasez actúa entonces como soporte para la ocupación y las rentas y, a largo plazo, para los ingresos que puede generar la inversión.

“Cada vez más, la cuestión no es si existe demanda, sino si los mercados pueden ofrecer suficiente vivienda, espacio comercial y logístico para responder a ella”, señala David Steinbach, global chief investment officer (CIO) de Hines. En Europa, añade, los años de desarrollo limitado han creado una base más sólida para un crecimiento sostenible de los ingresos en diferentes sectores.

La vivienda representa la manifestación más evidente de este desequilibrio. La reducida incorporación de nueva oferta y unos fundamentales sólidos en el alquiler continúan respaldando el interés de los inversores, tanto por la vivienda multifamiliar, como por las residencias de estudiantes. La dificultad para desarrollar suficiente producto nuevo hace que el problema no pueda resolverse rápidamente, lo que prolonga la presión sobre el parque disponible.

España constituye uno de los ejemplos más claros de esta tendencia. Tras dos décadas de limitada actividad promotora, su mercado residencial se encuentra entre los más restringidos por la oferta de Europa. Según el informe, el déficit de vivienda acumulado en Madrid y Barcelona alcanza ya varios cientos de miles de unidades. Hines prevé que, en este contexto, las rentas residenciales continúen creciendo aproximadamente entre un 3% y un 4% anual durante los próximos años, en línea con la evolución de los salarios nominales.

La tesis, sin embargo, trasciende el caso español. Lo que Hines identifica es un fenómeno europeo: años de construcción limitada han generado restricciones de oferta que pueden proporcionar una mayor resistencia de los ingresos incluso en un contexto macroeconómico poco expansivo.

“La historia de inversión de Europa no se basa en un rápido crecimiento económico. Se basa en la escasez”, afirma Alfonso Munk, Co-Head of Investment Management de Hines. Para el directivo, la persistente falta de vivienda, una actividad promotora disciplinada y la mejora de las condiciones de financiación han creado oportunidades para los inversores que buscan ingresos resilientes y creación de valor a largo plazo.

La financiación es precisamente la otra pieza que comienza a encajar. El mercado inmobiliario comercial europeo atraviesa una fase de estabilización después de varios años de reajuste de valoraciones. Las condiciones financieras han mejorado, la actividad inversora se ha recuperado y los criterios de concesión de crédito se han vuelto más favorables.

El regreso del capital amplía el universo de oportunidades, pero no elimina la necesidad de seleccionar. Para Hines, los sectores donde existe una insuficiencia estructural de oferta siguen ofreciendo algunas de las perspectivas más interesantes.

Del residencial al retail, ¿dónde aparecen las oportunidades?

La vivienda es el segmento en el que la tesis de la escasez resulta más evidente, pero no es el único. El informe dibuja un mercado en el que retail, logística y oficinas prime también ofrecen oportunidades, aunque cada uno atraviesa un momento distinto de su ciclo.

El retail protagoniza uno de los cambios más significativos. Las rentas comerciales en Europa crecieron más de un 5% en 2025 y la limitada actividad de desarrollo de los últimos años ha contribuido a reforzar la capacidad de fijación de precios de los propietarios. El sector llega así al nuevo ciclo con unos fundamentales más sólidos de lo que podía anticiparse hace unos años.

España vuelve a servir como ejemplo de esta evolución. Los fundamentales del consumo mantienen su fortaleza y el desempeño operativo de los retailers continúa mejorando. Hines observa un potencial especialmente sólido para el crecimiento de las rentas en parques comerciales, centros comerciales y activos high street, con perspectivas superiores a las de numerosos mercados europeos.

La logística presenta una fotografía diferente. Después del fuerte crecimiento registrado en los últimos años, las rentas han moderado su avance. Sin embargo, la desaceleración de la actividad promotora está ayudando a restablecer el equilibrio entre oferta y demanda. El ajuste puede interpretarse, por tanto, menos como una pérdida estructural de atractivo que como una normalización tras una etapa excepcional.

También aquí, el mercado español sigue la tendencia general: las condiciones se han moderado respecto a los máximos recientes, pero muestran signos claros de normalización y mantienen un crecimiento saludable en los principales mercados del país.

Las oficinas, por su parte, reflejan quizá mejor que ningún otro segmento la creciente polarización del inmobiliario. Los activos prime continúan diferenciándose, especialmente los edificios bien ubicados y aquellos capaces de responder a la demanda de calidad y servicios por parte de los ocupantes. El informe señala particularmente el comportamiento de los inmuebles de uso mixto y en localizaciones consolidadas.

En los distritos centrales de negocios españoles, los activos de oficinas prime se han beneficiado además de elevados niveles de liquidez. La combinación de esa demanda inversora con el crecimiento sostenido de las rentas ha contribuido a impulsar nuevas mejoras en sus valoraciones.

La lectura conjunta de estos segmentos muestra que el mercado ha dejado de moverse como un bloque. Residencial, retail, logística y oficinas se encuentran en puntos diferentes, pero comparten una característica: la oferta nueva es un factor cada vez más determinante para entender la evolución de los ingresos.

Un nuevo ciclo marcado por la selección de activos

La normalización de los mercados de capitales añade una última pieza al escenario. La estabilización de las condiciones financieras y la recuperación de la actividad inversora están creando un contexto más favorable para la asignación de capital. Sin embargo, una mayor disponibilidad de financiación no significa que todos los inmuebles vayan a recuperar valor al mismo ritmo.

Después de un periodo en el que la subida de los tipos y el encarecimiento de la deuda afectaron de manera transversal al sector, el nuevo ciclo puede estar mucho más determinado por las características particulares de cada activo. Ubicación, calidad, capacidad para responder a las necesidades de los ocupantes y, especialmente, dificultad para incrementar la oferta de producto comparable ganan peso en la ecuación.

El reto para el inversor será distinguir entre una escasez coyuntural y una restricción verdaderamente estructural. Es esta última la que puede proporcionar una ventaja sostenida: mercados donde la demanda permanece firme mientras las barreras al desarrollo impiden que la nueva construcción elimine rápidamente el desequilibrio.

En ese contexto, España aparece bien situada dentro del mapa europeo. Vanessa Gelado, Senior Managing Director y Head of Southern Europe de Hines, señala que “la combinación de escasez estructural de oferta, fortaleza de la demanda y mejora de las condiciones de los mercados de capitales está generando oportunidades a largo plazo en residencial, retail, logística y oficinas prime”. Pese a las diferencias entre sectores, destaca un denominador común y es que los activos de calidad situados en mercados con oferta limitada están mejor posicionados para proporcionar rendimientos sostenidos.

La conclusión apunta hacia un mercado inmobiliario europeo más selectivo. La mejora de la financiación y el retorno progresivo del capital pueden ampliar la actividad inversora, pero la recuperación no tiene por qué producirse de manera homogénea. Los activos capaces de combinar demanda, calidad y una oferta estructuralmente limitada parten con ventaja.

Europa afronta así un ciclo en el que la dificultad para construir puede convertirse, paradójicamente, en uno de los principales argumentos de inversión. La cuestión ya no es únicamente cuánto crecerá la economía o cuándo terminará de normalizarse el coste del dinero. Para el capital inmobiliario, una de las preguntas decisivas será mucho más concreta… ¿dónde seguirá faltando espacio cuando la demanda continúe creciendo?

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