La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha subrayado en la Universidad de Oxford la importancia de regular la Inteligencia Artificial (IA) en el ámbito laboral. Durante la conferencia titulada "Reimaginando el futuro del trabajo: Hacia el derecho a dar forma a la IA", Díaz destacó la necesidad de utilizar los datos para beneficio social, en lugar de temerlos.
Según Díaz, la IA tiene el potencial de transformar o perjudicar profundamente las estructuras empresariales y laborales existentes. Enfatizó la urgencia de organizar esta herramienta para que cumpla con las normativas laborales y los derechos humanos. Además, criticó el aplazamiento de ciertas regulaciones sobre sistemas de alto riesgo, contempladas en el Reglamento de la Unión Europea sobre IA, tras la presión de más de un centenar de empresas europeas.
España, según Díaz, ha sido pionera en regulación, destacando la Ley Rider como un ejemplo de legislación necesaria y consensuada
Asimismo, Díaz advirtió sobre el riesgo de despliegue acelerado de estas tecnologías, motivado por esta prórroga, y señaló que en diciembre de 2027 los países deberán implementar controles. En Europa, aproximadamente 42 millones de trabajadores están bajo gestión algorítmica sin una regulación clara, lo que refuerza, según la ministra, la necesidad de establecer normativas.
La ministra de Trabajo denunció que la propuesta de desregular la IA, defendida por Estados Unidos y la Comisión Europea, es de carácter político. Díaz aboga por no temer a los datos y ve en la regulación una manera de asegurarse de que la IA sirva al bien común. Además, reconoció que la IA ha destruido empleos, pero propuso que se aproveche para eliminar trabajos perjudiciales, fomentando a su vez la creación de nuevos empleos con valor añadido y enfoque ecológico.
Finalmente, Díaz mostró su desacuerdo con las perspectivas distópicas respecto al impacto futuro de la IA, afirmando que más bien abre oportunidades si las sociedades actuales asumen responsabilidad. "No comparto la visión distópica del FMI. Camino hacia las utopías, sabiendo que son un proceso, no un fin", concluyó, reiterando que existe un poder para cambiar la historia y que es responsabilidad hacerlo efectivo.
