El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Kevin Warsh, ha reafirmado su compromiso con el control de la inflación al endurecer la política monetaria por primera vez en más de tres años. Esta decisión, anunciada tras el simposio de Jackson Hole, despeja cualquier incertidumbre sobre nuevas subidas de tipos si son necesarias, pese a las preocupaciones sobre su cercanía con el presidente Trump.
La inflación ha sido elevada durante demasiado tiempo, y la Fed está dispuesta a actuar para mantener la estabilidad de precios
En una rueda de prensa, Warsh declaró que la inflación es demasiado alta y lo ha sido durante demasiado tiempo, tras anunciar que la Fed ha elevado el rango oficial de la tasa de referencia al 3,75% y 4%. El líder del banco central enfatizó el compromiso de la institución con el control de precios y detalló que la situación económica actual no es favorable.
Las cifras de inflación de este verano no sugieren que las tendencias subyacentes hayan mejorado significativamente, indicó Warsh, subrayando la disposición del banco para tomar medidas si fuera necesario. Al defender la decisión reciente, explicó: No se pueden ignorar los focos de tensión en todo el mundo, y nuestra valoración sobre los escenarios geopolíticos más o menos probables ha cambiado. Estos tres factores conducen a una decisión firme y unánime hoy.
Las proyecciones de los miembros de la Fed sugieren una nueva subida de tipos antes de fin de año. Este posible fortalecimiento de la política monetaria podría complicar la relación entre Warsh y Donald Trump, quien ha instado al presidente de la Fed a reducir los tipos de interés. Warsh, sin embargo, se abstuvo de comentar sobre sus conversaciones con Trump, respondiendo: No voy a comentar mis conversaciones con el presidente.
