Miles de trabajadores en Portugal se sumaron a la huelga general convocada por la Confederación General de los Trabajadores Portugueses (CGTP), el principal sindicato del país. La protesta, bajo el lema 'Trabajo XXI', responde a la reforma laboral que el Gobierno del conservador Luis Montenegro pretende implementar. Los sectores más afectados por la huelga incluyen transporte, educación e industria, con una mayor participación del sector público comparado con el privado, mientras el Ejecutivo ha tratado de minimizar el impacto de la huelga.
Según la CGTP, en empresas como Bimbo, Bosch, Cerealto y Exide, la participación superó el 90%, resultando en el cierre de algunas fábricas. Además, el operador de aeropuertos portugués reportó que el 62% de los vuelos programados en Lisboa fueron cancelados. La agencia Lusa, de propiedad estatal, suspendió su cobertura durante la jornada en defensa del servicio público que ofrece, justificando la paralización ante la "falta de noticias" desde la madrugada.
El sindicato calificó de éxito la movilización, con trabajadores manifestándose en varias ciudades. No obstante, la ministra de Trabajo, Maria do Rosário Palma Ramalho, minimizó el seguimiento de la huelga y afirmó que la mayoría de los portugueses seguía trabajando, incluso recurriendo al teletrabajo.
El secretario general de CGTP, Tiago Oliveira, instó al Gobierno a reflexionar sobre la reforma laboral que ya ha motivado dos huelgas generales
La anterior huelga ocurrió el pasado 11 de diciembre, en respuesta a las medidas laborales anunciadas por el Ejecutivo. El Gobierno de Montenegro defiende la reforma, que busca mejorar la competitividad y la productividad del mercado de trabajo. Entre sus medidas más controvertidas están la flexibilización de la negociación colectiva, la autorización de subcontrataciones tras despidos colectivos y la reducción de derechos de conciliación. El texto de la reforma fue presentado al Consejo de Ministros en mayo y está previsto que se debata en el Parlamento el 18 de junio.
