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Di qué quieres comer y te lo llevo a casa

Una del mediodía en el restaurante Bohem en Madrid. Camareros, cocineros y repartidores se preparan para la que les viene encima. Todos miran nerviosos a un pequeño aparato situado en la pared que, a los pocos minutos, empieza a pitar y a imprimir pedidos a una velocidad endiablada. Al momento, los cocineros encienden los fogones y los repartidores arrancan las  motos con las que recorrerán las calles madrileñas para llevar los pedidos a los domicilios o a las empresas de los hambrientos clientes. Son horas de verdadera locura.  Pero por la noche, cuando el dueño hace caja sonríe satisfecho. El cacharro ése colgado en la pared le ha permitido incrementar sus ventas del día en un 25%.
Detrás de ese datáfono, que así es como se llama el aparato de pedidos, está la empresa danesa Just-Eat, una startup que nació hace 10 años en Dinamarca gracias al ingenio de un grupo de amigos hambrientos, y que en ese escaso corto de tiempo se ha convertido en el rey de la comida online a domicilio. “Somos la única multinacional del sector, con presencia en 10 países”, dice Jerome Gavin, responsable de Just-Eat en España. Así es. De momento, la compañía está presente en Holanda, Suecia, Reino Unido, Bélgica, Irlanda, Noruega, España, India, Canadá y Dinamarca. Su tamaño les permite ser capaces de generar datos de lo más curiosos. “Nuestros más de 13.000 restaurantes asociados sirvieron 30 millones de comidas, 200.000 kebabs, otras 200.000 hamburguesas y tal cantidad de pizzas que si las pusiéramos una al lado de la otra cubrirían 400 kilómetros. La distancia que hay entre Madrid  y Córdoba. Esto no es humo. Es un negocio que funciona”, insiste Gavin. Y si no es así, por lo menos lo parece.
Al menos eso es lo que se desprende de esta empresa que, aunque no desvele cifras, ha despertado el interés del fondo de capital riesgo INDEX Ventures, que no ha dudado en invertir 12 millones de euros en esta compañía, al igual que previamente había hecho en otras iniciativas, como Skype o Last.fm.
Sin duda estos inversores descubrieron que pueden estar ante el nuevo eBay de la comida a domicilio. Y es que el concepto de Just-Eat es el mismo: un intermediario que pone en contacto al cliente con el vendedor, en este caso el restaurante. Por eso su plantilla es de sólo 250 empleados en el mundo, 10 en España. “No nos encargamos del reparto, sólo conectamos a la gente. El cliente realiza su pedido en nuestra página web y nosotros se lo hacemos llegar al restaurante por el datáfono. Pero es el restaurante el encargado de la logística con la que servirá la comida en un tiempo que no sobrepase los 45 minutos”, explica Gavin.
A pesar de ello, la inversión que tiene que hacer el restaurante no es grande. Asociarse con Just-Eat y entrar en la cocina online a domicilio no es caro. La empresa danesa ofrece dos paquetes que Gavin ha bautizado como Pata Negra y Gran Reserva. El primero consiste en que el restaurante afronte un pago único de 90 euros, más un comisión del 10% de los pedidos que se generen por Just-Eat. El segundo no tiene pago alguno, pero la comisión asciende al 12%. “El local incrementa entre un 15% y un 25% su clientela con una inversión que recupera en un tiempo siempre menor a cinco semanas”, añade Gavin.
Además, formar parte de los restaurantes asociados a la empresa tiene la ventaja de que ésta se encarga del márketing y del merchandising (bolsas de reparto, expositores, pegatinas, etc.). “Estamos presentes en las redes sociales e invertimos para posicionarnos en buscadores”, añade Gavin. Gracias a ello, los clientes llegan a www.just-eat.es por diferentes medios. El 60% por Google, el 20% de forma directa, y el 5% a través de Facebook, Twitter y otras redes sociales.
Pero nada de esto valdría para nada, si detrás del invento no hubiera un buen número de personas que demandaran el servicio. “La falta de una oferta acorde ha sido el motivo que llevó a Just-Eat a entrar en España. Hasta ahora el servicio era deficiente y la gente pedía a gritos una solución que le ofreciera variedad de comidas a domicilio. Y los restaurantes también solicitaban nuevas formas de llegar a más clientes”, explica Gavin.

En la variedad está el gusto. Japoneses, chinos, mediterráneos, turcos, caros, baratos, hamburguesas, italianos, franceses… En cuatro meses Just-Eat ha conseguido ampliar el abanico de posibilidades en un negocio que hasta ahora estaba dominado por las grandes marcas de pizzas, y que al año mueve 1.800 millones de euros. “Sólo tenemos cobertura en Madrid capital, pero en este corto espacio de tiempo ya contamos con más de 80 restaurantes asociados. Más que todos nuestros rivales juntos”, afirma Gavin.
Y si hablamos de rivales, en España existen otras ideas como SinDelantal, pero ninguna tiene a una multinacional detrás. Quizá por ello, los planes de crecimiento para 2011 son ambiciosos. Just-Eat pretende alcanzar los 500 restaurantes asociados y extenderse por Barcelona, y otras capitales españolas. En unos meses se sabrá si Just Eat logra en España algo similar al bombazo obtenido en Reino Unido, donde cuenta con 7.000 restaurantes asociados. De momento, ya sacian los estómagos de más de 1.000 madrileños todos los meses.