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La profunda renovación de Marqués de Murrieta

Octubre de 2017. La vendimia en Marqués de Murrieta será diferente. Porque la uva recogida en sus viñedos no seguirá el mismo camino de todos los años, sino que acabará en unas nuevas instalaciones que comenzaron a fraguarse en 2015. ¿Inversión? 23 millones de euros para dar una vuelta de tuerca a la parte productiva y que se sumarán a los 14 millones desembolsados durante la última década en un proyecto de enoturismo que, entre otras actuaciones, supuso la rehabilitación piedra a piedra del edificio emblemático de la bodega: el Castillo de Ygay. “Todo debía cambiarse para que todo permaneciera igual”, afirma su presidente, Vicente Dalmau Cebrián-Sagarriga (conde de Creixel). ¿Punto y final? Todavía quedará una obra más que será la ejecución de 20 ó 30 habitaciones en lo que hasta entonces constituía la antigua bodega. ¿Será un hotel? “No lo tengo claro. Tenemos hasta 2018 para tomar la decisión de abrirla al público o no”, indica su presidente.

MarquesdeMurrieta

Hecho luctuoso. La renovación de la bodega más antigua de La Rioja, fundada por Luciano de Murrieta allá por 1852, tiene como punto de partida el fallecimiento del padre del actual presidente, que la había adquirido en 1983. “De ese shock [tenía 26 años recién cumplidos], y de un análisis profundo durante tres años, nace un proyecto en el que no voy a modificar para nada la identidad, las raíces, y la filosofía. Lo único que voy a hacer es actualizarla”, matiza el conde de Creixel.

El primer paso que da es insuflar savia nueva. Por eso selecciona un equipo de personas, más o menos de su misma edad, en los diferentes ámbitos (técnico, comercial, exportación…). “Dentro de una evolución se requieren cambios precisos de cosas concretas. Pero siempre respetando la labor hecha, no con ganas de romper todo. Eso es algo que pasa mucho en este país”, indica el presidente. “Por respeto a una maravillosa ejecución de lo que habían hecho, se jubiló todo el mundo”, matiza.

El segundo pilar fue renovar el vino. Una labor que llevó una década. ¿La razón? “No puedes dar un bandazo en una marca que está sujeta a una filosofía, ni a un cliente que tiene muy claro tu estilo y que te he apoyado”, manifiesta Cebrián-Sagarriga. Además, en una bodega de sus dimensiones, no es algo que se pueda hacer de la noche al día. Como consecuencia de ello, la media de edad de sus parroquianos ha bajado de los 60-70 años, hasta los 28-40 años.

¿Cuál ha sido la ‘poción mágica’? Meter ‘ingredientes jóvenes’. ¿Cuáles? En el universo de los caldos, hay una demanda mundial porque huelan mucho a fruta y menos a madera. Y eso es lo que hicieron. Le quitaron tiempo de madera para así no tapar la fruta en busca del equilibrio perfecto. ¿Cómo? Incorporando poco a poco, y sustituyendo, las 14.000 barricas existentes.

En paralelo a la transformación de los vinos que ya existían crearon otros nuevos que desde su nacimiento mandaban un mensaje de modernidad. “Dalmau es totalmente rupturista dentro de una bodega como la nuestra, de los que llaman de la nueva era de los riojas modernos, con mucha concentración, mucho color, y mucho grado alcohólico”, manifiesta el presidente. O Primer Rosé, el primero que se elabora en España con 100% uva mazuelo que se comercializará a nivel mundial.

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Renovar los muros. Fue en octubre de 2014 cuando el hoy rey emérito, don Juan Carlos I, inauguró el Castillo de Ygay, sede de las bodegas Marqués de Murrieta. Un edificio fechado en 1850, que se tiró abajo en su totalidad, y que ocho canteros de Galicia lo rehicieron piedra a piedra. En su interior hay un museo de la historia de la compañía, en particular, y de La Rioja, en general. De hecho, se pueden contemplar todas las añadas de blancos y tintos desde su fundación, a la par que se crearon salas de cata, y tres comedores para atraer a los clientes de todo el mundo y enseñarles la filosofía de la casa. “Unas 25.000 personas ya han pasado por nuestras instalaciones”, acota el presidente.

Presentes en un centenar de países, el 70% de su facturación (unos 15 millones de euros si añadimos su otra bodega en Galicia) procede de allende los mares. “Cuando crees, y haces un producto de calidad, la respuesta existe”, confiesa orgulloso. Sus ventas son por cupo, lo que en estos momentos les otorga una situación financiera de tranquilidad. “Cada vez son más los grupos nacionales y extranjeros que llaman. Me he dejado la piel en el proyecto y no estoy en venta. Les decimos que no antes de que pongan la cifra encima de la mesa”, recalca. ¿Y ellos? ¿Están interesados en otras bodegas? Si tienen su misma filosofía, es decir, un viñedo propio, calidad, y una marca con una presencia sólida en el mercado, sin duda. “Bajo estas premisas sí estamos abiertos a compras. No hay una predilección por una u otra denominación de origen. Me apetece más una firma ya consolidada que hacerla”, concluye.