A fondo

Sociedades Anónimas Deportivas: por qué continúa la polémica en el fútbol

La ley que obligó a la mayoría de los clubes deportivos a convertirse en SAD ha cumplido 25 años, pero la polémica sigue instalada en el fútbol español: parte del sector pide un cambio profundo en la ley por las desigualdades que ha generado y otra parte destaca la mejoría que ha traído a la gestión de los equipos de fútbol.

Aunque hace mucho tiempo, seguro que recuerdan cómo a finales de los ochenta la lista de presidentes de clubes de fútbol en España arrojaba algunos nombres pintorescos. Difícil olvidarse de Jesús Gil y Gil, dueño del Atlético de Madrid, o de José María Caneda, del Compostela, quién recientemente ha reconocido que no sabía nada de fútbol y que entró en el Compostela por una apuesta.

Son solo dos ejemplos. Uno, empresario inmobiliario; el otro, estudiante de Formación Profesional, rama electrónica y electricidad. Dos ejemplos que muestran la realidad del fútbol español en esa época, finales de los ochenta, según Javier Gómez Navarro, presidente del Consejo Superior de Deportes en 1987. “En los clubes no había control económico de ningún tipo. Los socios no controlaban nada, solo querían ganar los domingos y si se perdía, sacaban el pañuelo para echar al presidente y ya está. Eso llevó a la presidencia de los clubes a empresarios de toda índole, inmobiliarios, o que simplemente querían medrar. Los palcos eran un lugar para conocer a los políticos y hacer negocio”, ha explicado Gómez Navarro.

A esta imagen se une la fotografía económica. Según datos facilitados por el CSD, en 1989 la deuda de los clubes con Hacienda era de 30.000 millones de pesetas, 180 millones de euros, prácticamente a partes iguales entre deuda pública y privada. Además, los fichajes no eran transparentes, los sueldos tampoco… la profesionalización, en definitiva, brillaba por su ausencia en un sector que cada domingo ‘movía’ millones de euros y billones de pasión.

Pero, pese a que se trataba de un sector dominado por los sentimientos de muchos aficionados, el gobierno del PSOE decidió coger el toro por los cuernos y sanear y profesionalizar la gestión del fútbol. “Tras el primer saneamiento del sector en 1985 todo seguía igual”, ha reconocido José Ramón Lete, secretario de Estado para el Deporte. “Los clubes se encontraron con una deuda brutal por la modernización de los estadios de fútbol para el Mundial de España de 1982. El Gobierno se había comprometido a financiarlo, pero la realidad es que no lo había pagado”, admite Gómez Navarro.
“El Plan de Saneamiento de 1985 fracasó porque se de cidió pagar la deuda con los ingresos de las quinielas. Pero esos ingresos empezaron a caer porque salió La Primitiva y ya no fue posible”, recuerda Gómez Navarro. Por tanto, la Ley del Deporte que obligaba a convertir en Sociedades Anónimas Deportivas a los clubes a partir de 1992 -se hicieron varias excepciones: Real Madrid, Barcelona, Bilbao y Osasuna, principalmente- nació como un segundo intento de sanear el fútbol.

Con la nueva norma se limitaron las inversiones en jugadores, en inmuebles, se obligaba a crear un Consejo de Administración que era responsable de las pérdidas del club… Pero, ¿fue la segunda la vencida? El mundo del fútbol coincide en que hasta la llegada en 2013 de Javier Tebas a la presidencia de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) las SAD sirvieron de poco. “Es que no se cumplía. Ese fue el problema. Y luego el PP eliminó la responsabilidad de los gestores en las pérdidas del club, lo que tampoco ayudó”, recuerda ahora Gómez Navarro.

“Eres un chorizo”. En efecto, la imagen del fútbol español cambió poco al menos al principio. Pocos años después de entrar en vigor la norma, en marzo de 1996 el presidente del Atlético de Madrid, Jesús Gil, y el del Compostela, José María Caneda, protagonizaron una pelea a puñetazo limpio a las puertas de la Liga. Gil llamó “chorizo” a Caneda, y éste “hijo de puta” a Gil. Lamentable imagen que se unía a la de dos clubes, Sevilla y Celta, que evitaron el descenso directo a Segunda B en el verano de 1995 -tras el retraso en la presentación de un aval- por las multitudinarias manifestaciones que protagonizaron sus aficionados por las calles de Sevilla y Vigo. El campeonato de 1996 tuvo 22 equipos en primera división, aumentando el ridículo general.

Ahora la situación es distinta, gracias sobre todo a Javier Tebas. El nuevo presidente de la Liga ha impuesto un férreo control económico a los clubes que ha dado pie a reducir la deuda con Hacienda y a que los clubes tengan asegurados unos ingresos desde el principio del ejercicio económico. “Ya lo quisieran en muchos sectores”, ha reconocido Ramón Robert, consejero delegado del Español.

“Nosotros tenemos asegurados a principios de temporada el 70% de nuestros ingresos. Llegamos a tener 189 millones de deuda y ahora lo hemos bajado a 103 millones. Y teníamos pérdidas y el año pasado ya dimos dos millones de beneficio y este año, seis millones”, explica Robert.

Lo mismo se puede decir del Sevilla, equipo que evitó el descenso en el verano de 1995. Ahora, según su director general, José María Cruz, ya están en beneficios y van a repartir por primera vez un dividendo de 15 euros por acción entre sus accionistas, hasta un total de 1,5 millones de euros. “Hemos cerrado el año con un beneficio superior a los 25 millones de euros frente a los seis millones del año pasado”, explica.

Esta transformación se debe a la gestión impuesta por la LFP, entre la mano dura en el control económico y el trabajo por aumentar los ingresos de los clubes. En cuanto a lo primero, la Liga ofrece incluso financiar cualquier reforma en los campos de fútbol con su proveedor habitual, por ejemplo, lo que reduce la factura. Todo pasa por Tebas.

En cuanto al aumento de los ingresos, la clave está en los derechos de televisión y en el decreto de venta centralizada de esos derechos a partir de 2014-2015. Esta fue una lucha particular de Tebas apoyada por el ex ministro José Ignacio Wert, que aprobó el real decreto que lo permitía y acababa con las conocidas guerras del fútbol, originadas en la venta individual de los derechos que ejercían los clubes por la aparición del pay per view y que primaban a los dos equipos más grandes.

Gracias a la vuelta al sistema de la venta centralizada tras la ruptura de 1996, que además va en aumento cada año, los clubes tienen asegurados sus ingresos a principios de temporada y las diferencias entre los equipos se han ido reduciendo. Según datos facilitados por Carlos del Campo, director adjunto a la Presidencia de la Liga, la diferencia entre el club que más y menos ingresa ha pasado de 11,6 veces en la temporada 2011-2012 a poco más de cuatro veces en la actual. En euros: el que más ingresaba en la 2011-2012 facturaba hasta 138 millones y el que menos, 12 millones. Ahora son 147 millones el que más, y 39 millones el que menos. La media ha pasado de 32 millones a 63 millones.

Como es lógico, los clubes más pequeños han salido ganando a costa de la generosidad de los dos más grandes y no quieren cambiar el modelo. “No soy partidario de una vuelta atrás”, ha dicho Cruz, director general del Sevilla.

Riesgos. Sin embargo, hay opiniones que resaltan los riesgos todavía existentes en el mundo del fútbol y que las SAD no han conseguido superar. “Hablar de fracaso de las SAD es excesivo , aunque es cierto que hay cosas que mejorar”, ha dicho Lete, que apunta directamente a las contrataciones abusivas. Porque, pese al avance, las diferencias entre clubes siguen siendo abismales y es imposible para la gran mayoría competir por jugadores con el Real Madrid o el Barcelona. Tampoco ha sido posible que ninguna SAD haya salido a Bolsa, como sí ha ocurrido en la Premier inglesa, uno de los objetivos de la norma de hace 25 años. Y se mantienen las diferencias entre los cuatro clubes que siguen siendo funcionando como clubes deportivos frente al resto.

Pero los expertos centran los problemas en dos: la dependencia de una única fuente de ingresos, las televisiones, y la falta de competencia en el sistema. Según Carlos del Campo, de la Liga, los ingresos del conjunto de los clubes desde que se instaló de nuevo la venta centralizada han pasado de 750 millones a 1.560 millones esperados para el próximo año.

El problema es que las televisiones de pago -ahora explotadas por las operadoras de telefonía- empiecen a plantearse la rentabilidad de estas inversiones, como ya ha apuntado Vodafone. Este aspecto preocupa a las empresas pero no a la Liga, que advierte que la lista de interesados es amplia. “Ya han salido nuevos interesados como Facebook o Google”, señala Del Campo.

Aún así, Gómez Navarro advierte de que fiarlo todo al dinero y en lugar de a una estrategia de conjunto a largo plazo. “Pongo un ejemplo: la liga española era la más seguida en China hace unos años. Pero la Liga le vendió los derechos a la cadena que más pagaba pero menos audiencia tenía. El resultado es que ahora la liga española es la cuarta más seguida en China, tras la inglesa, la alemana y la italiana”, explica.

En esa misma idea incide Alberto Palomar, profesor de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III. Según Palomar, que elogia la labor de Tebas al frente de la Liga, “el fútbol ve la luz al final del túnel pero puede ser una ilusión óptica porque todo depende de una única partida, la venta de los derechos de televisión”.

Falta de competencia. Palomar apunta a un segundo problema: la falta de competencia entre clubes. Aunque Carlos Berruezo del Rio, presidente del Colegio de Graduados Sociales de Barcelona, destaca que “las SAD han hecho mucho por los equipos más pequeños “ el profesor Palomar recuerda que “no pueden competir porque se les ha puesto un techo y no pueden crecer más”.
Se refiere Palomar a que cada club se tiene que conformar con los ingresos que les han asignado en la venta centralizada, sin poder mejorar más. “¿Se imaginan que Zara o El Corte Inglés no pudieran crecer más, que tuvieran cortada su posibilidad de crecimiento?”, se pregunta Palomar. “Esto va en contra de todo sistema mercantil”, sentencia.

Ante esto, los más pequeños señalan en privado que prefieren tener asegurados unos ingresos y unos beneficios a final de año antes que el riesgo del sistema anterior. “Sí, es cierto que de esta forma no podré llegar nunca a competir con el Real Madrid, pero también es verdad que ya no pasaremos los problemas de antes”, asegura un directivo de un club pequeño en privado.

Artículo publicado en el número de enero de la revista Capital, que puede adquirir en el quiosco o en este enlace: https://bit.ly/2NFNGmG