A fondo

Una revolución llena de oportunidades

La conferenciante Silvia Leal dio a finales de abril en Madrid una charla reveladora con ocasión del evento Vértigo 4.0: impacto de la robotización en la gestión empresarial. Esta experta en innovación recordó la historia de Atari, la mítica empresa de videojuegos que facturó 3.000 millones de dólares en una década. En una escena que parecía prehistórica, proyectó en una gran pantalla el modo en el que se desenvolvía un juego de la compañía. En él se hacía evidente la necesidad de una pelota, pero no fueron capaces de crearla. “Llegó la transformación digital y tuvieron que cerrar”, lamenta.

El símil se asemeja bastante a lo que ocurre hoy en día, pero no es igual. La transformación digital se acerca a las empresas y profesionales como el tsunami que acabó con Atari, pero hay diferencias notables. “De los tsunamis es difícil escapar: o no te avisan con tiempo, o lo hacen solo con unos minutos. No es lo que pasa ahora”, sentenciaba Leal. Dio algunos datos que alertan: el 10% de las tareas industriales está en manos de un robot en la actualidad, pero en unos años será el 45%; se dice que cuatro de cada diez empresas va a desaparecer; la OCDE ha asegurado que en unos años no va a existir el 80% de la tipología de trabajos que conocemos hoy. “Tenemos que ponernos las pilas”, afirma. “Es una suerte vivir en esta época. Hemos de subirnos a la ola y centrarnos en la oportunidad”, asegura.

Leal destaca que se habla mucho de los 1,8 millones de empleos que la inteligencia artificial va a eliminar en cuatro años, y poco de los 2,3 millones que va a generar: “El saldo es positivo. También se calcula que el negocio del Internet de las cosas crecerá tanto que generará el equivalente al doble del negocio actual generado por la industria farmacéutica”. Cree que la oportunidad es muy española. Nuestro país empezó hace cinco siglos a liderar la robótica con las genialidades de Juanelo Turriano, relojero de Carlos V e inventor de muñecos autómatas.

Leal estima que debemos centrarnos en tres terrenos: Internet de las cosas, robótica e inteligencia artificial y big data. El primero ha reducido un 20% el coste de los tratamientos de enfermos crónicos, puede hacer más eficiente el consumo de energía y multiplicará por quince en cuatro años los 300.000 empleos que produce en la actualidad. La robótica ha dado lugar a productos como Kirobo en Japón: pronto nos harán compañía en el coche, nos contarán un chiste o nos cambiarán la música según nuestro humor. La Comisión Europea destinará varios millones de dólares a robots que, como el proyecto Hugo, podrán ayudar en cuestiones relacionadas con los ancianos y los discapacitados, un negocio que para el 2020 generará 8.300 millones de dólares. La inteligencia artificial y el big data se prevé que muevan 968.000 millones de dólares en tres años, y que permitan tareas como elaborar listas de posibles delincuentes, ayudar a un país como España en el estudio de las Matemáticas (donde estamos en un nivel muy bajo) o en las decisiones financieras a través de roboadvisors.

Para avanzar en estos campos, España necesita una cultura que favorezca la innovación, y personas y empresas que se atrevan con ella; más aún teniendo en cuenta que la inteligencia artificial es cada vez más creativa: ya hay películas cuyos guiones están escritos con inteligencia artificial, y robots que han ganado a campeones de ajedrez.

El reto va a ser cada vez más grande. “Lo que se pueda automatizar, se va a automatizar”, asegura Leal. Pero el humano tiene la ventaja incomparable de la inteligencia. Tendrá que emplearla para dar valor añadido. “El humano es indispensable para ciertas tareas. Algunas las hace mucho mejor que las máquinas”, afirma Jesús Midón, director general de Esker. “Hay clientes que quieren que el último ojo y el último clic lo dé un humano, aunque la máquina pudiera hacerlo. Pasa así, por ejemplo, en la industria farmacéutica”, recalca Midón.

Las empresas, como recomendaba Leal, ya han empezado a ponerse las pilas con la transformación digital, pero el ritmo no parece estar siendo todo lo rápido que debería. “Dos de cada tres empresas dicen que están en un estadio inicial de digitalización”, afirma Lucio Martínez, de Penteo. Queda mucho por hacer, y no es una cuestión de edad. Los participantes en el evento resaltan que es una cuestión de actitud, que surge cuando en la organización se comunican bien las ventajas de esa transformación digital. Entonces, humanos y máquinas trabajan en común y la empresa va para arriba.

Artículo publicado en el número de mayo de la revista capital, que puede adquirir en el quiosco o en este enlace: https://bit.ly/2rv5Ga1