viernes 24 • junio 2022

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EEUU pincha la burbuja de las SPAC y Europa la empieza a hinchar 

Rosalía Portela: “Buscamos propuestas empresariales con un plan de negocio atractivo cuyo desarrollo se ha frenado por las circunstancias del mercado” 

Las Sociedades de Propósito Especial (SPAC, por sus siglas en inglés) vivieron una rápida burbuja a partir de 2019 que atrajo un importante volumen de inversión, hasta que los reguladores comenzaron a “escrutar” la metodología en determinadas operaciones. Rosalía Portela, ex CEO de Ono y de Deoleo y consejera de una de estas firmas radicada en Ámsterdam, señala al respecto que “como pasa siempre cuando hay una especie de ‘boom’ de algo nuevo, hay abusos de una metodología como esta, que a mí me parece básicamente una alternativa interesante para determinados casos”. 

En esencia, las SPAC -también conocidas como firmas de “cheque en blanco”- salen a cotizar en Bolsa sin actividad, con el objetivo de lograr capital para adquirir una compañía. Cuando la sociedad de propósito especial fija la empresa no cotizada que quiere adquirir, y, posteriormente, hacer debutar en el mercado, el valor de sus acciones evoluciona ligado al plan de negocio (“business plan”) de la misma. Portela explica que “encontrar un inversor adecuado puede ser difícil y puede llevar mucho tiempo, lo que hacen las SPACs es precisamente eso, son más rápidas. No van dirigidos a un sector específico, lo que buscan es un modelo de compañía”. 

El conflicto surge cuando el plan de negocio de una empresa “nueva”, que no está sometida al escrutinio del mercado por no ser una sociedad cotizada, no es completamente fiable. Por ello, el regulador del mercado bursátil norteamericano, la Securities and Exchange Comission (SEC, la CNMV estadounidense) quiere “frenar las protecciones legales a las que se han acogido algunas SPAC para hacer previsiones positivas y alentadoras sobre las empresas con las que planean fusionarse“. 

La especulación también ha afectado a la evolución de la cotización de muchas acciones de SPAC, que han emitido, además, títulos con un perfil inversor de elevado riesgo como los “warrants”. Las dudas sobre esta operativa han reducido el número de salidas a Bolsa de forma drástica en los últimos meses. En el primer trimestre, el mercado norteamericano registró sólo 65 salidas a bolsa de SPAC, casi cinco veces menos que las vividas en el mismo periodo de 2021. 

Portela

Fenómeno incipiente 

Portela explica que las SPAC, realmente, en Europa “están empezando” ahora. Con la experiencia de lo que estamos viendo en EEUU, añade que “en Europa, el modelo debe gestionarse bien para poder convertirse en un modelo alternativo respetado y valorado para determinadas circunstancias”.  

Y, a nivel de regulación, añade, “aquí tenemos una normativa más laxa que quizá pueda respaldar mejores resultados de inicio”. Reguladores como el holandés, que es el que controla el mercado de la SPAC en la que Portela es consejera, han iniciado ya este modelo “y les va bien”, añade. 

La pandemia, en este contexto, cambió todo el espectro de inversión. “Todos los bloqueos o limitaciones que ha puesto en el mercado empresarial, alrededor de la pandemia, han hecho que proyectos que podrían ser muy interesantes no hayan sido capaces de ser puestos en marcha”, explica Portela. 

Y añade que “nosotros lo que intentamos es encontrar una compañía de estas en las que nuestra inyección de capital les permita revivir o reiniciar un proyecto de negocio que era muy interesante y que se ha detenido por unas circunstancias de mercado muy difíciles y muy anómalas”. 

“Nosotros estamos en Ámsterdam, salimos a bolsa en diciembre y ahora estamos analizando estamos en la fase de análisis y de búsqueda de las alternativas de compañías que puedan cumplir con los objetivos que nosotros hemos fijado en el folleto de lanzamiento”. 

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