El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha asignado la zona minera de Morille, en Salamanca, a favor del Estado. Esta decisión se enmarca dentro del Programa Nacional de Exploración Minera 2026-2030, según se detalla este lunes en el Boletín Oficial del Estado (BOE). La reserva estará destinada a investigaciones sobre materias primas fundamentales y estudios para su potencial recuperación en residuos mineros.
Estas materias primas son esenciales para la economía europea y presentan un alto riesgo en su suministro, tal como ha indicado el Ministerio. Actualmente, existen pocas reservas a favor del Estado, como la de Agua Blanca en Badajoz, que contiene níquel y cobre, o la de Pinoso en Alicante, que cuenta con sal gema. Las reservas mineras del Estado pueden ser de naturaleza especial, provisional o definitiva, y son gestionadas por el Estado directamente, una empresa por concurso público, o un consorcio entre el Estado y una firma privada.
La semana pasada, el Ministerio también reservó la zona minera de San Silvestre de Guzmán en Huelva, como parte del mismo programa, con el objetivo de buscar minerales esenciales. El Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y Hunosa serán los encargados de llevar a cabo las actividades previstas durante al menos tres años. En 2026, se redactarán los proyectos de ingeniería y geología, junto a los planes de restauración, que se presentarán para su trámite ministerial.
La reserva de Morille, situada en el Macizo Ibérico, apunta a investigar minerales claves para sectores como la industria metalúrgica y tecnológica
Las actividades de investigación en Morille incluirán vuelos geofísicos, recolección de muestras superficiales, campañas geoquímicas en rocas y arroyos, geofísica terrestre, calicatas y sondeos, además de medidas para proteger el medio ambiente. Con una extensión de 9.293 cuadrículas mineras, se estudiarán recursos minerales como estaño, wolframio, niobio, tántalo, litio, berilio y molibdeno. Estos minerales son vitales para la industria metalúrgica, la electrónica, las tecnologías limpias, la producción de energías renovables y la fabricación de componentes industriales avanzados, todos componentes clave en la transición energética, la digitalización y la industria tecnológica.
