Economía

¿Cuánto dinero deja en España la visita del Papa? El impacto económico del viaje de León XIV

El turismo religioso es un nicho que mueve a millones de viajeros cada año y que cuenta con un peso económico significativo

Por Alberto Mesas

Ante la visita del Papa León XIV a España, la atención se ha centrado en la dimensión religiosa y social del viaje. Sin embargo, detrás de los actos litúrgicos y de las multitudes existe una importante dimensión económica. Hoteles, restaurantes, transporte, comercios y empresas de servicios se preparan durante meses para absorber la llegada de cientos de miles de visitantes, como está siendo el caso de Madrid, Barcelona, Tenerife o Las Palmas estos días.

La visita del pontífice ha vuelto a poner el foco sobre el llamado turismo religioso, un nicho que mueve a millones de viajeros cada año y que cuenta con un peso significativo en destinos tradicionalmente católicos como España, Italia o Portugal. Algunos estudios de expertos en turismo estiman que el viaje de León XIV podría tener un impacto económico de entre 90 y 125 millones de euros, mientras que las previsiones más optimistas elevan la cifra hasta los 150 millones al incluir algunos efectos indirectos sobre la actividad económica.

Hoteles y restaurantes, los más beneficiados

Buena parte de ese dinero procede del gasto realizado por peregrinos y visitantes. Alojamiento, restauración, transporte urbano, compras y actividades culturales forman parte del desembolso habitual de quienes se desplazan para participar en este tipo de eventos. Además, muchos asistentes aprovechan el viaje para visitar otros puntos de interés turístico, ampliando así su impacto económico más allá de los actos religiosos.

Madrid ha sido una de las principales beneficiarias. Durante los días centrales de la visita se registró una elevada ocupación hotelera y una fuerte actividad en sectores como la hostelería y el comercio. Algunos establecimientos adaptaron incluso su oferta para atender específicamente a los peregrinos, mientras que el aumento de viajeros también impulsó la demanda de transporte ferroviario y otros servicios vinculados al turismo.

La experiencia española con este tipo de acontecimientos no es nueva. El precedente más citado es la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Madrid en 2011 durante la visita de Benedicto XVI. Un informe elaborado entonces por PwC estimó un impacto económico de 354 millones de euros para España, con especial beneficio para sectores como la hostelería, el comercio minorista y el transporte. Aquella cita fue mucho mayor en dimensión y duración que la visita actual, por lo que los expertos consideran que ambas situaciones no son directamente comparables.

Más difícil de medir es el llamado "efecto escaparate". Las organizaciones vinculadas al sector turístico sostienen que una visita papal funciona como una campaña internacional de promoción para las ciudades anfitrionas y para el turismo religioso en general. La cobertura mediática global proyecta imágenes de monumentos, espacios históricos y destinos culturales que pueden traducirse en futuras visitas.

No obstante, el balance económico también genera debate. La organización de un evento de esta magnitud exige importantes dispositivos de seguridad, movilidad y logística. Parte de estos costes son asumidos por las administraciones públicas, lo que lleva a algunos colectivos a cuestionar si los beneficios compensan el gasto realizado. La discusión ya estuvo presente durante anteriores visitas papales y ha reaparecido en esta ocasión.

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