Cada vez que aumentan las tensiones entre China y Taiwán vuelve la misma pregunta, ¿Qué impacto tendría una crisis militar en la isla sobre la economía mundial? Aunque se trata de un escenario hipotético, existe un amplio consenso entre economistas, gobiernos y empresas de que las consecuencias serían extraordinariamente graves, especialmente para el comercio internacional y la industria tecnológica.
La primera razón tiene que ver con la posición estratégica de Taiwán en la economía global. La isla alberga a la empresa taiwanesa TSMC, el mayor fabricante de semiconductores del mundo. Taiwán concentra más del 90% de la capacidad mundial de producción de chips avanzados, los utilizados en inteligencia artificial, centros de datos, teléfonos móviles de última generación y sistemas militares. Estos componentes son esenciales para empresas como Apple, Nvidia, AMD o Qualcomm.
Consecuencias catastróficas en la economía global
Una interrupción de la producción taiwanesa tendría efectos inmediatos sobre numerosas industrias. La experiencia de la escasez mundial de chips durante la pandemia mostró hasta qué punto la economía global depende de estos componentes. Entonces, sectores como la automoción tuvieron que paralizar temporalmente líneas de producción por falta de suministros. Un conflicto en Taiwán provocaría una disrupción mucho más profunda y prolongada.
Pero el problema no se limitaría a los semiconductores. El estrecho de Taiwán es una de las rutas marítimas más importantes del planeta. Un estudio del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) estima que por esta vía transitaron mercancías por valor de aproximadamente 2.400 millones de dólares en 2024, más de una quinta parte del comercio marítimo mundial. Una interrupción prolongada obligaría a modificar rutas comerciales, incrementaría costes logísticos y afectaría a cadenas de suministro en todo el mundo.
China tampoco saldría indemne. Según el mismo análisis, cerca de 1.400 millones de dólares en importaciones y exportaciones chinas pasaron por el estrecho de Taiwán en 2024. El país depende de esta ruta para una parte significativa de sus importaciones energéticas y de materias primas industriales. Una crisis militar perjudicaría gravemente tanto a la economía china como a la de sus socios comerciales.
Desastre en las bolsas
Los mercados financieros serían otro de los grandes afectados. Aunque resulta imposible calcular con precisión la reacción de las bolsas, los economistas coinciden en que un conflicto de esta magnitud desencadenaría una fuerte aversión al riesgo, caídas bursátiles y movimientos masivos hacia activos considerados refugio, como la deuda pública estadounidense o el oro.
Existen además estimaciones macroeconómicas sobre el posible impacto global. Bloomberg Economics calculó en 2024 que una invasión china de Taiwán podría provocar pérdidas cercanas a los 10.000 millones de dólares para la economía mundial, equivalentes a aproximadamente el 10% del PIB global. La estimación incluye el efecto combinado de la interrupción de la producción de semiconductores, las sanciones económicas, el colapso parcial del comercio regional y las turbulencias financieras.
Lo que sí parece fuera de discusión es que Taiwán ocupa hoy una posición singular en la economía mundial. Pocas regiones concentran una combinación tan estratégica de capacidad tecnológica, producción industrial y relevancia comercial. Precisamente por eso, una crisis en el estrecho de Taiwán es considerada por muchas empresas como uno de los mayores riesgos geoeconómicos del siglo XXI.
