Los líderes de los sindicatos CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, han hecho un llamamiento este miércoles para fortalecer una Europa más social, frente a lo que consideran amenazas de austeridad, desregulación laboral y el auge de la extrema derecha. Durante una movilización sindical europea en Madrid, en la que también participó la Confederación Europea de Sindicatos (CES), Sordo y Álvarez destacaron la necesidad de reforzar el modelo social europeo y rechazaron la idea de reducir el proyecto comunitario a una mera unión económica.
Álvarez expresó que el futuro de Europa "lo vamos a decidir los trabajadores y las trabajadoras de la Unión Europea", diferenciando entre aquellos que desean convertir Europa en un simple mercado y quienes aspiran a una "Europa social". En consonancia, Sordo señaló que la Unión Europea enfrenta el dilema del avance o el retroceso
, al tiempo que instó a una mayor integración política, económica e industrial para potenciar su autonomía estratégica y disminuir la dependencia exterior.
Europa debe ser un espacio donde el empleo con derechos y el modelo social sean su distintivo
También advirtieron sobre el avance de la extrema derecha, criticando los discursos que intentan dividir a diferentes colectivos sociales. Álvarez rechazó la confrontación entre jóvenes y pensionistas y manifestó que el verdadero problema es la distribución de la riqueza generada, desestimando además la idea de que la inmigración sea responsable del deterioro de los servicios públicos o las condiciones laborales.
Asimismo, ambos líderes colocaron el acceso a la vivienda como uno de los principales desafíos, con Sordo enfatizando que nadie debería destinar más del 30% de sus ingresos a una vivienda digna y solicitando una intervención pública más enérgica para regular los precios. Álvarez añadió que los aumentos en los costos de la vivienda son insostenibles incluso para los sueldos y convenios colectivos actuales, exigiendo más vivienda social y alquiler asequible. Ambos también abogaron por el aumento de salarios, la mejora de la negociación colectiva y el fortalecimiento de los servicios públicos.
En el ámbito fiscal, Álvarez instó a que las rentas más altas hagan una mayor contribución para sostener sectores como la sanidad, la educación y el sistema de pensiones público. Por su parte, Sordo se mostró contrario a aumentar el gasto en defensa al 5% del PIB, sugiriendo que ello llevaría a más austeridad.
Álvarez, en su intervención, remarcó la necesidad de una Europa comprometida con la paz y el multilateralismo, y destacó el valor de las instituciones internacionales para defender los derechos humanos.
Esther Lynch, secretaria general de la Confederación Europea de Sindicatos, respaldó las posiciones de los sindicatos españoles y subrayó que millones de trabajadores europeos aún tienen dificultades económicas, mientras los beneficios empresariales crecen. Lynch abogó por una Europa fundamentada en la solidaridad, con salarios dignos y derechos laborales, poniendo a España como ejemplo de lo que se puede lograr con políticas sindicales efectivas.
