La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha inaugurado el Foro del BCE de Banca Central en Sintra, Portugal, defendiendo una política monetaria centrada en los tipos de interés oficiales en lugar de instrumentos no convencionales. Lagarde atribuye esta estrategia a la resiliencia del sistema bancario y las proyecciones del banco central en un contexto geopolítico complejo.
Lagarde subrayó que, aunque los instrumentos no convencionales siguen disponibles, la prioridad pasa por estabilizar la inflación a través de ajustes graduales de los tipos de interés, ajustándolos según las perturbaciones enfrentadas. Según ella, el entorno financiero actual ha cambiado y el endurecimiento monetario ya no representa una fuente de tensión financiera. La robustez del sector bancario evita que las perturbaciones se amplifiquen. No obstante, advirtió que podrían estar acumulándose riesgos en la intermediación financiera no bancaria, donde la supervisión es menos efectiva.
La resiliencia mostrada por Europa ante eventos como la quiebra de Silicon Valley Bank o el 'shock' energético refleja su capacidad para absorber turbulencias, aunque con costes significativos
Lagarde destacó que el BCE ha intensificado sus esfuerzos para comprender cómo los datos en tiempo real afectan la inflación a medio plazo. Esto se ha logrado mediante el desarrollo de indicadores de inflación subyacente y la mejora de las proyecciones. Este enfoque permite una imagen más precisa y oportuna de la economía, ayudando a calibrar decisiones políticas de manera adecuada.
La presidenta del BCE también abordó los errores de proyección de 2022, aclarando que los fallos recientes en la gestión de la crisis de Oriente Próximo fueron menores. Justificó la reciente decisión de endurecer la política monetaria, asegurando que se trató de una medida sólida y justificada según los datos disponibles. Lagarde mencionó que las perturbaciones actuales afectan más a la oferta y que Europa ha fortalecido su resiliencia en los últimos años.
Finalmente, Lagarde concluyó que ahora existe el espacio necesario para que la política monetaria retome su objetivo esencial: estabilizar la inflación utilizando los tipos de interés como herramienta principal, actuando de manera gradual y tomando decisiones en cada reunión.
