El Gobierno ha determinado que no habrá más modificaciones en el calendario de cierre del parque nuclear español más allá de la extensión de la vida útil de la central de Almaraz en Extremadura hasta 2030. Esta decisión fue publicada el viernes pasado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), según señalaron fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
El objetivo principal para el año 2030 es lograr suficiente autonomía en energías renovables para evitar el debate sobre el cierre de Almaraz. "Debate político siempre habrá, pero queremos que esta vez no se dé en las mismas condiciones actuales", comentaron las fuentes. España cuenta actualmente con siete reactores nucleares, y el calendario acordado en 2019 entre las empresas propietarias y Enresa indica que las Unidades I y II de Almaraz, además de Ascó I y Cofrentes, cerrarán en 2030. Por su parte, Ascó II cerrará entre 2031 y 2032, y Vandellós II y Trillo, en 2035.
El Gobierno prioriza la independencia energética renovable para el 2030, evitando debates futuros sobre el cierre de Almaraz
Ante la capacidad de Enresa para gestionar varios desmantelamientos al mismo tiempo, las mismas fuentes subrayan que estos procesos duran entre 10 y 15 años, lo que implicaría solapamientos inevitables. Enresa ya se está preparando para gestionar este cierre nuclear, con cuatro años por delante para ajustar su planificación, especialmente en contratación de personal.
El Ministerio también descarta que la prórroga de Almaraz esté relacionada con el apagón del 28 de abril de 2025, pues este se debió a cuestiones de control de tensión donde las nucleares no tienen un papel destacado. Se recalca que la orden ministerial se aprobó tras recibir los informes necesarios para tomar esta decisión.
Paralelamente, se menciona el estudio de Greenpeace junto a la Universidad Rey Juan Carlos, que alerta de un sobrecoste acumulado de 3.831 millones de euros hasta 2030 en la factura eléctrica si se prolonga la vida útil de la central. Aunque Transición Ecológica expresa su respeto por este informe, argumenta que no todas las inversiones en renovables dependen exclusivamente de la extensión de Almaraz.
Por otro lado, fuentes ministeriales han mencionado la falta de "correspondencia" en la búsqueda de alternativas de empleo en la zona por parte de empresas y administraciones. Se destaca que las inversiones en Extremadura llegaron con las renovables y no con los 40 años de funcionamiento de Almaraz.
En el contexto gubernamental, aunque existen "matices" con el partido Sumar, ambos están alineados en lo esencial: el apoyo a las energías renovables y el cierre eventual de Almaraz. Las mismas fuentes avanzan que planean establecer diálogo con el sector renovable, priorizando siempre los aspectos técnicos antes que las cuestiones comunicativas.
