Un total de 34 asociaciones europeas, encabezadas por la Organización Europea de Consumidores (BEUC) y con la participación de CECU y Asufin, han alzado su voz ante las propuestas de la Comisión Europea para reformar el Reglamento 261 sobre derechos de los pasajeros aéreos. Las organizaciones buscan mantener y reforzar la protección de los viajeros en un contexto en el que las nuevas medidas podrían debilitar estos derechos.
Las asociaciones alertan de que las reformas podrían eliminar la compensación para más del 60% de los pasajeros que actualmente la reciben, ya que se propone aumentar el umbral de las tres horas actuales a entre cuatro y seis horas
En una carta conjunta dirigida a los ministerios de los Estados miembros y a eurodiputados de diversas comisiones del Parlamento Europeo, las organizaciones han expresado su preocupación por el impacto de estas reformas. Según argumentan, el sistema vigente ha demostrado eficacia al reducir los grandes retrasos, de más de tres horas, en un 70%, y los retrasos prolongados en vuelos de corta distancia hasta un 66%.
Otras de las quejas formuladas se centran en la reducción de las indemnizaciones por retraso, que pasarían de 250 euros a 83 euros, y en la posibilidad de que las cancelaciones de vuelos se puedan notificar con solo 48 horas de antelación en lugar de los 14 días actuales. Las asociaciones también han solicitado que se mantengan los umbrales y cuantías actuales de compensación, se alineen las "circunstancias extraordinarias" con la jurisprudencia europea, se garantice el cumplimiento efectivo de los derechos y se protejan todos los vuelos hacia la UE de tarifas abusivas y prácticas desleales.
David Sánchez, director de CECU, ha criticado duramente la reforma, calificándola de un cambio de reglas que desequilibra claramente el sistema en contra de las personas consumidoras. Por su parte, Patricia Suárez, presidenta de Asufin, ha señalado que aceptar este retroceso normativo sentaría un precedente peligrosísimo en el derecho de los consumidores, consolidando un desequilibrio contractual entre aerolínea y personas consumidoras.
