El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha instado a frenar la violencia en Ceuta tras la reciente crisis migratoria que ha sacudido la ciudad autónoma. En comparecencia ante la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, anunció la solicitud de fondos europeos por valor de 35,6 millones de euros para mejorar los espigones fronterizos de El Tarajal y Benzú, entre otros proyectos, buscando prevenir entradas masivas como la del pasado 30 de julio.
Grande-Marlaska elogió la colaboración con Marruecos y agradeció el comportamiento de los ceutíes, tras varios días de tensiones y conflictos, incluyendo intentos de sabotear la distribución de comida y de incendiar asentamientos de migrantes, situaciones que obligaron a la intervención policial. "La violencia no es el camino para resolver ningún problema", expresó, condenando los discursos de odio de ciertos sectores políticos que buscan estigmatizar a los migrantes.
El ministro ha solicitado financiación para medidas extraordinarias en Ceuta y ha garantizado el compromiso del Gobierno en devolver la normalidad a la ciudad
El plan del Interior incluye un sistema de contención marítima permanente y la creación de un nuevo Centro de Atención Temporal de Extranjeros para 800 personas, financiado mayoritariamente por la Unión Europea. El ministro también propuso fortalecer la vigilancia fronteriza con tecnología avanzada, como drones y embarcaciones de intervención.
Grande-Marlaska recordó las inversiones previas, que desde 2018 superan los 34 millones de euros en Ceuta, y anunció la próxima fase del Plan de Infraestructuras de Seguridad del Estado, orientada a reforzar la seguridad pública con nuevas instalaciones policiales y de la Guardia Civil.
Durante su intervención, el ministro destacó la respuesta inmediata del Gobierno a la crisis, coordinando el despliegue de 1.600 efectivos de Policía Nacional y Guardia Civil en Ceuta. Subrayó la colaboración eficaz de Marruecos, que facilitó el retorno voluntario de miles de migrantes, y confirmó la permanencia de 5.000 migrantes en la ciudad.
Además, recalcó la importancia de la acción coordinada y legal, garantizando el respeto por los derechos humanos, y resaltó la solidaridad de los ceutíes frente a la crispación social promovida por discursos hostiles. "La situación extraordinaria de Ceuta requiere una respuesta a la altura", concluyó el ministro, reafirmando el compromiso gubernamental con la ciudad ante los desafíos migratorios.
