Este viernes se conmemoran 50 años de la histórica celebración de la Diada del 11 de septiembre de 1976 en Sant Boi de Llobregat, un evento clave en la transición democrática de Cataluña. Fue la primera gran manifestación legal tras casi cuatro décadas de prohibición bajo la dictadura de Franco, que finalizó con su muerte en noviembre de 1975. La convocatoria, organizada por la Assemblea de Catalunya, reunió a decenas de miles de personas con tres reivindicaciones claras: libertad, amnistía y estatuto de autonomía.
Las cifras de asistencia oscilaron entre las 35.000 personas, según informes oficiales, y las más de 100.000 que contabilizaron los organizadores. La manifestación tuvo lugar inicialmente en Sant Boi debido a la prohibición del entonces gobernador civil de Barcelona, Salvador Sánchez-Terán, de celebrar el acto en el Parc de la Ciutadella de Barcelona. Según el catedrático Carles Santacana, el Gobierno buscaba controlar el impacto del evento al trasladarlo a las afueras de Barcelona.
La elección de Sant Boi como escenario fue simbólica, ya que allí se encuentran los restos de Rafael Casanova, figura histórica del catalanismo
A pesar de los impedimentos y la distancia respecto al centro de Barcelona, la movilización fue masiva. El acto estuvo caracterizado por la imagen de senyeras portadas por los asistentes, muchas de ellas fabricadas clandestinamente debido a la escasez en el mercado legal. Santacana destaca cómo el Gobierno de Adolfo Suárez comprendió la importancia de esta manifestación en el contexto de la democratización de España y Cataluña.
Durante la jornada, el control gubernamental fue evidente, con restricciones sobre el protagonismo del exiliado Josep Tarradellas y sobre el contenido de los discursos, bajo la amenaza de cortar la retransmisión de Ràdio Barcelona si no se ajustaban a lo pactado. El evento reunió a líderes políticos y culturales en una muestra de unidad contra la dictadura, con discursos como el del dirigente Jordi Carbonell y el abogado Miquel Roca Junyent, reclamando la restauración del autogobierno catalán.
La Diada de 1976 fue un ejemplo claro de la unidad de diferentes sensibilidades de la oposición, desde partidos conservadores hasta la izquierda, que compartieron reivindicaciones de libertades democráticas, amnistía y autonomía para Cataluña. Según Antonella Medici, comisaria de una exposición sobre el evento, la senyera se convirtió en un símbolo de múltiples luchas, desde el feminismo hasta el ecologismo y las reivindicaciones sindicales.
La manifestación en Sant Boi sentó las bases para la masiva 'Diada del millón' en 1977, que reunió a un millón de catalanes en Barcelona tras las primeras elecciones democráticas de junio de ese año, y precipitó la restitución provisional de la Generalitat en octubre. Este evento de 1976 marcó el inicio de la recuperación institucional de Cataluña en la España post-franquista.
