La inflación en la zona euro aumentó en agosto al 3,2%, tres décimas más que el 2,9% registrado en julio, según los datos revelados por Eurostat. Sin embargo, esta cifra es una décima menor que la lectura preliminar de principios de mes. Este incremento se debe, en parte, al aumento del precio de la energía, que repuntó al 14,3%, frente al 10,3% de julio.
Por otro lado, los servicios mostraron un encarecimiento del 3%, ligeramente por debajo del 3,3% registrado en el mes anterior. Los bienes industriales no energéticos también experimentaron un alza, alcanzando el 1,2% comparado con el 0,9% de julio. En cuanto a los alimentos, el alcohol y el tabaco, la inflación se mantuvo estable en el 1,2%.
La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos no elaborados, se moderó una décima en agosto, estableciéndose en el 2,1%
Ante las persistentes presiones inflacionistas, el Banco Central Europeo (BCE) optó el pasado jueves por elevar los tipos de interés en 25 puntos. Así, la tasa de depósito subirá al 2,5%, la de las operaciones de refinanciación al 2,65% y la de la facilidad marginal de préstamo al 2,90%.
