Las grandes naves logísticas han sido durante mucho tiempo uno de los segmentos más discretos del mercado inmobiliario. Situadas en polígonos industriales y alejadas de los centros urbanos, apenas despiertan interés fuera del sector del transporte. Sin embargo, el crecimiento del comercio electrónico ha cambiado por completo ese panorama, y hoy los grandes almacenes logísticos se han convertido en uno de los activos más codiciados por promotores, fondos de inversión y operadores especializados.
El ecommerce está siendo el principal motor de esta transformación. Cada compra realizada por internet requiere una compleja red de centros de distribución capaces de almacenar miles de referencias, preparar pedidos en cuestión de minutos y distribuirlos en plazos cada vez más reducidos. Según Eurostat, la proporción de ciudadanos europeos que compra por internet sigue aumentando de forma sostenida desde 2020, una tendencia que ha obligado a ampliar la capacidad logística en numerosos países, entre ellos España.
El boom de comprar por internet
Pero no solo el comercio electrónico explica este crecimiento. La pandemia puso de manifiesto la vulnerabilidad de las cadenas globales de suministro y muchas empresas comenzaron a aumentar sus inventarios para reducir el riesgo de desabastecimiento. Al mismo tiempo, la relocalización parcial de determinadas actividades industriales y la necesidad de contar con plataformas logísticas más cercanas al consumidor final han incrementado la demanda de espacio.
España ocupa una posición estratégica dentro de esta evolución gracias a su ubicación geográfica y a sus infraestructuras de transporte. Según la consultora CBRE, el eje formado por Madrid, Zaragoza, Barcelona y Valencia concentra una parte muy significativa de la actividad logística nacional. Madrid actúa como principal centro de distribución para el mercado interior, mientras que Zaragoza aprovecha su posición intermedia entre Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia para convertirse en uno de los mayores nodos logísticos del sur de Europa. Por su parte, Barcelona y Valencia combinan la actividad portuaria con importantes plataformas de distribución para el comercio internacional.
Una de las zonas que mejor refleja este crecimiento es PLAZA (Plataforma Logística de Zaragoza), considerada una de las mayores plataformas logísticas de Europa. Allí operan empresas de sectores tan diversos como la distribución, la alimentación, la automoción, la moda o el transporte urgente. Su desarrollo ha convertido a Zaragoza en uno de los principales polos logísticos del país.
Las propias naves también han cambiado. Los nuevos centros de distribución incorporan sistemas automatizados de clasificación, robots móviles, cintas transportadoras inteligentes, sensores y programas de gestión capaces de coordinar miles de pedidos diarios. Empresas como Amazon, DHL, o Inditex utilizan tecnologías que permiten reducir tiempos de preparación, optimizar rutas internas y mejorar la eficiencia operativa.
La automatización responde también a la dificultad para encontrar mano de obra en determinados mercados y al incremento de los costes laborales. Según la consultora Savills, los operadores logísticos buscan instalaciones cada vez más tecnológicas para aumentar la productividad y reducir errores en la preparación de pedidos. El interés por este tipo de activos también está atrayendo a numerosos inversores institucionales, y la logística se ha convertido en uno de los segmentos más sólidos del mercado inmobiliario por la estabilidad de sus contratos de alquiler y el crecimiento estructural de la demanda.
La sostenibilidad también empieza a desempeñar un papel relevante. Las nuevas instalaciones incorporan paneles solares, sistemas de iluminación de bajo consumo, puntos de recarga para coches eléctricos y certificaciones ambientales. El objetivo es reducir costes energéticos y responder a las crecientes exigencias de clientes e inversores.
Pese al fuerte crecimiento registrado durante los últimos años, el mercado comienza a mostrar diferencias entre ubicaciones. Las plataformas situadas en los principales corredores logísticos mantienen una alta demanda, mientras que otras zonas con menor actividad presentan un comportamiento más moderado. La disponibilidad de suelo, la proximidad a grandes ciudades y el acceso a infraestructuras de transporte siguen siendo factores decisivos para atraer nuevas inversiones.
