La Unión Europea ha comenzado este miércoles a implementar la eliminación de aranceles sobre las importaciones industriales provenientes de Estados Unidos, así como la apertura preferencial de su mercado a productos agrícolas y mariscos estadounidenses. Este movimiento es parte de la tregua comercial acordada hace un año entre Bruselas y Washington, destinada a que Donald Trump redujera al 15% los aranceles sobre las importaciones de la Unión Europea, aunque se ha excluido del acuerdo al acero y al aluminio europeos.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha expresado su satisfacción a través de un mensaje en redes sociales: "Hoy la UE elimina los aranceles sobre las importaciones de productos industriales de Estados Unidos. Es una buena noticia para el comercio transatlántico". Von der Leyen, quien negociara con Trump las condiciones del acuerdo en julio del año pasado, destacó el incremento en la previsibilidad, alternativas y precios favorables para las empresas y consumidores europeos que aporta el nuevo pacto.
La entrada en vigor de este acuerdo refuerza la relación transatlántica, considerada la más valiosa del mundo
Con el nuevo acuerdo, el bloque comunitario ha desarrollado legislaciones para cumplir el ultimátum impuesto por Trump antes del 4 de julio, evitando así nuevos aranceles. Además, Bernd Lange, presidente de la comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo, ha señalado que el acuerdo se ratifica con una "red de seguridad" que garantiza una respuesta adecuada de Europa frente a futuras amenazas de aranceles.
Este marco contempla la posibilidad de suspender o pausar el acuerdo si las empresas europeas resultan gravemente perjudicadas o si EE. UU. impone nuevos aranceles. Asimismo, se prevé una advertencia a la Casa Blanca: si para el 31 de diciembre de 2026 no se ha reducido el gravamen sobre el acero y el aluminio al techo del 15%, la UE podrá suspender las concesiones correspondientes a dichos productos.
La vigencia del acuerdo concluye automáticamente a finales de 2029 salvo una prórroga por parte del bloque tras revisar la situación. La Comisión Europea se encargará de elaborar informes trimestrales y contar con mecanismos de supervisión parlamentaria.
Además del área comercial, el controvertido acuerdo también incluye compromisos de la Unión en la adquisición de energía por valor de 750.000 millones de dólares y en inversiones en Estados Unidos por 600.000 millones más, aspectos que superan el ámbito de competencias de Von der Leyen y recaen sobre los Estados miembro.
