El gasto en Defensa de la Unión Europea (UE) para 2025 podría alcanzar los 381.000 millones de euros, representando un 2,1% del PIB, según un informe presentado por Banor. Este incremento superaría por una décima el objetivo establecido por la OTAN. La firma destaca un cambio de modelo en el sector, el cual encara el segundo semestre de 2026 con sólidos fundamentales y valoraciones atractivas.
Banor subraya que Europa está desarrollando un nuevo ciclo industrial en el ámbito de la Defensa, enfocándose en la seguridad, la autonomía industrial y la preparación operativa como prioridades. Entre los desafíos a enfrentar están la fragmentación del mercado, las restricciones fiscales, los procesos de contratación lentos y la posibilidad de una desescalada geopolítica, elementos que podrían generar volatilidad.
Con una demanda consolidada en el sector, la capacidad industrial de los operadores será clave. Aquellas empresas que cuenten con tecnología avanzada, capacidad de producción y una robusta cadena de suministro serán las que prosperen. En 2024, el gasto en defensa total de la UE creció un 19% interanual, alcanzando los 343.000 millones de euros.
Europa busca reducir la brecha con Estados Unidos en Defensa, considerando que la dependencia actual es insostenible en un contexto global más inestable
A pesar de los aumentos, el gasto europeo en Defensa sigue siendo inferior al estadounidense, cuyo presupuesto para 2026 se aproxima a un billón de dólares. Europa debe centrarse en temas como la estandarización de procesos y la profundidad tecnológica. Expertos señalan que 2026 será un año clave para el sector europeo, no solo como respuesta a la invasión de Ucrania, sino como inicio de un nuevo ciclo industrial.
Banor menciona proyectos en municiones, defensa aérea y capacidad de producción propia, pero advierte que la existencia de campeones nacionales, como las empresas Rheinmetall, Leonardo, Thales, KNDS France y Saab, supone un reto para la creación de una industria homogénea en Europa. La coordinación estratégica y la autonomía serán necesarias para el éxito de nuevos ciclos industriales.
Finalmente, la conversión de presupuestos en pedidos reales, la evolución de Alemania y del conflicto en Ucrania, y la gestión de cuellos de botella en la producción son factores críticos para 2026. Las compañías deberán demostrar crecimiento de pedidos y capacidad de generar un flujo de caja sostenible.
