El precio del petróleo Brent, referencia en Europa, ha superado los 87,5 dólares este viernes, evidenciando una nueva escalada con un incremento intradía cercano al 4%. Este aumento coincide con un contexto de tensiones crecientes entre Estados Unidos e Irán. Por su parte, el barril de petróleo West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, ha alcanzado los 82,15 dólares, también registrando un encarecimiento del 4% durante la jornada.
Irán ha reivindicado un ataque contra una base militar estadounidense en Qatar, afirmando la destrucción de varios aviones estratégicos de repostaje como represalia a los recientes crímenes estadounidenses. Según la Guardia Revolucionaria de Irán, el sistema de radares de largo alcance y varios aviones estratégicos de repostaje han sido totalmente destruidos, mientras que otros han sufrido daños graves. Además, han advertido que las fuerzas estadounidenses y sus aliados regionales deberían esperar consecuencias muy graves si continúan las agresiones.
En respuesta a estos ataques, las autoridades iraníes han reportado cerca de 40 muertos y más de 400 heridos por las acciones militares estadounidenses en los últimos días. Durante la noche del jueves, al menos ocho personas fallecieron debido a la intervención del Ejército estadounidense en el sur de Irán. Los bombardeos han afectado a distintos puntos del país, siendo el más letal en el condado de Jamir, en la provincia de Fars, donde se han destruido al menos seis puentes.
La escalada de tensión ha enfriado las negociaciones de paz, a pesar del reciente memorando de entendimiento entre ambas naciones
En el ámbito económico, la incertidumbre generada por el conflicto se refleja en el mercado del petróleo, con los precios en alza. Tras haber rondado los 70 dólares hace unas semanas, el Brent se sitúa actualmente alrededor de los 85 dólares. Esta situación se ve agravada por las restricciones en el estrecho de Ormuz, un canal estratégico cuyo tráfico continúa estancado debido a las tensiones. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha alertado de que el flujo global de petróleo podría tardar entre dos y tres meses en normalizarse, una vez se restablezca la navegación en el estrecho.
En una reciente publicación, el FMI advirtió sobre el impacto a largo plazo de las interrupciones prolongadas: Estas interrupciones podrían provocar pérdidas permanentes de producción, especialmente en regiones donde la financiación necesaria para reactivar los pozos es escasa.
